Investigaciones de campo

En este blog verás, en muchas entradas, investigaciones en el terreno donde suceden los fenómenos misteriosos.

¿Existe dios?

Encontraréis muchas entradas con nutrida información sobre el milenario tema de dios, su inexistencia o posible existencia.

Fotografía

Impresionantes imágenes a todo color.

Descubrimientos científicos

La lucha contra las enfermedades, el alargamiento de la vida, los genes.

LA NOCHE DE LOS DIABLILLOS DE NUEVA YORK


No hacía mucho había oscurecido. Me asomé por la ventana del Belvedere Hotel y miré las calles donde la gente trasegaba. 

A lo lejos los rascacielos cubrían toda mi vista y me pareció sencillamente fantástica aquella ciudad iluminada en la noche. 

En una ciudad nueva, sin conocer mucho de las cosas, se me hacía entretenido ir en las noches a fotografiar las calles neoyorkinas. Enfocar el lente de mi cámara y capturar momentos únicos. 

La primera noche deambulé con rumbo incierto obteniendo estas fotografías.  










LA ADIVINA Y LAS LEYENDAS URBANAS DE NUEVA YORK 

Ya la segunda noche mi rumbo estuvo mejor encaminado y rondé por el Central Park hasta llegar a donde atendía una adivina en la 48 th Street. 

En aquella esquina estaba ella, sentada con su mesita de las adivinaciones, en espera de algún incauto que se dejará acariciar los pulpejos de la mano para que le vaticinara el futuro. 

Me puse a su lado y le pregunté sobre leyendas urbanas de Nueva York. La joven me observó penetrantemente un segundo, y luego señaló la silla que tenía enfrente. Le dije que no tenía dinero para pagarle una sesión de quiromancia, que sólo era una consulta, pero insistió y me dijo que me iba a hablar de las leyendas. 

Me senté y ella se acomodó mejor. Noté la media sonrisa clásica del charlatán. Me preparé a recibir información chatarra. Algunos transeúntes nos observaban al pasar, pero sin darnos mayor importancia. 

- ¿Qué leyenda urbana conoces de Nueva York?. 

Foto de la psíquica en cuestión.
Pasó a referirme las archiconocidas: los cocodrillos gigantes de las alcantarillas, el clavo que cayendo del Empire State puede matar a alguna persona, las patinadoras fantasmas del Central Park, y el edificio Dakota que aseguran está maldito. 

Supongo que mi mirada debió indicarle que eso no me satisfacía. Y se lo hice saber, por las dudas. 

- ¿Alguna otra? Esas las conozco de sobra. 

 - ¿Y conoces los diablillos de la muerte?. 

- ¿Los diablillos de la muerte? No. Esa no. 

La adivina me miró regodeándose de lo que tenía para contarme. Se inclinó y , en un susurro, me dijo las siguientes palabras que rescato de mi memoria: 

- Un cliente me lo contó cuando le adiviné su destino en la palma de la mano. Había visitado un centro de masajes en cierta calle cerca de la Sexta Avenida. Pero se confundió y golpeó otra puerta, por lo que ahora el lugar de masajes ha puesto un cartel en la puerta para evitar confusiones. El hombre me dijo que le abrió un chino encorvado que le hizo pasar enseguida. Él pensó que se trataba del recepcionista de la masajista. Pero al seguirlo por la habitación descubrió que había todo tipo de rarezas en jaulas y peceras de cristal. Serpientes, arañas, iguanas, lagartos, y otros tantos seres como disecados o enjaulados. Inclusive un mono pequeño que está prohibido. Pero lo que más le llamó la atención fueron unas criaturas con forma humana en una pecera, pero cuyas pieles eran del más vivo color rojo. No medirían más de 30 centímetros. El chino le dijo que eran diablillos cuando le preguntó. Que salían 30 mil dólares y estaban todos ahora encargados. Se los alimentaban con una hierba especial, y no podían ver la luz del sol porque los mataba. En las tinieblas del lugar, me dijo este cliente, los veía casi fosforecer. Eran impresionantes. El murmullo que emitían erizaba la piel, me dijo, y noté que no mentía porque yo se la estaba viendo en ese momento que me relataba esta historia. 

Enseguida captó mi atención la adivina. Le pedí más detalles. La calle, el edificio. Necesitaba más información sobre aquellos supuestos diablillos. Ya en mi fantasía alocada me veía con la cámara en mano fotografiándolos para escribir una nota increíble. E incluso viendo de comprar – o robar, hasta eso podía llegar – una de aquellas criaturas para regalarle a mi hija. 

Y por más alucinante que parecía la historia, a todas luces un timo, estando en una ciudad extraña y nueva para mí me resultaba plausible que pudiera haber esa clase de criaturas. Mejor dicho: que hubieran hecho algún injerto con monos e iguanas dando por resultado esa cruza fantástica. 

Me engañaba, claro, pero era irresistible averiguar más. 

Una vez que reuní la información decidí investigar el posible paradero de aquel edificio con el chino vende diablillos. 

BÚSQUEDA DE DIABLOS EN DIARIOS ONLINE 

A decir verdad, tenía vagas referencias. No disponía ni de la dirección ni del edificio en cuestión, pero sí de un detalle: estaba al lado de una casa de masajes orientales. 

Decidí encauzar mis pesquisas por ahí mismo. Visité foros en internet, cotejé páginas web, al fin, encontré en http://newyork.craigslist.org/ varios SPA – o seamos sinceros: pseudo-spa – donde trabajaban orientales cerca de la Sexta Avenida. 



No había muchos, un par. Así que decidí salir una mañana temprano a cotejar estos lugares. No fue sencillo. Había puertas a otros departamentos en los largos pasillos que visité, pero no todas respondían. 

Algunas, evidentemente, estaban desocupadas, con los dueños ausentes, y otras tantas que me respondieron no me dejaron observar dentro. Tampoco eran chinos los que abrían las mismas. 

En la única que encontré un oriental, la puerta estaba abierta y salía un tufo terrible a comida agridulce con especias. Era muy temprano para soportarlo y se me revolvió el estómago.

Recuerdo que fue sobre el filo del atardecer, cuando se me presentó un problema digestivo mayor que hizo que recorriera desesperado las calles de Nueva York a la búsqueda de un baño donde poder mitigar la tensión estomacal. 

Y fue así que me crucé con un edificio en cuyo portero eléctrico había un cartel indicando casa de masajes. 

No estaba en mi lista. 

Y tras ir al baño, decidí que sería bueno explorarlo. 

AL LADO DE UN SPA DE MASAJES ORIENTALES 

Había un cartel en la puerta que advertía que estaba en el piso en cuestión. Decidí explorar sigiloso el silencioso pasillo alfombrado. La imagen parecía algo tétrica y decidí tomarle una fotografía con mi iPod. 

Golpeé la puerta más próxima al SPA y , tras esperar unos minutos, se abrió parcialmente, con cadena, dejando asomar el rostro de un chino devastado. 

Con el ceño fruncidísimo me preguntó que quería en un pésimo inglés. Dije que era comprador de animales exóticos. Cerró la puerta tan fuerte que deseché de inmediato ese departamento y avancé dispuesto a preguntar en otros. 

A medio camino oí un chistido y el chino asomado medio cuerpo gesticulando como loco que regresara. 

 - ¿Tener plata?. Lo dijo abriendo demasiado la boca : había pocos dientes intactos, el resto amarillentos y con rescoldos de alguna comida pegajosa. 

Me hizo entrar y pude percibir un olor fortísimo a ajo inundando el ambiente. Me dio náuseas. Pero los bichos raros a mis costados, las peceras y criaturas en formol, me sobresaltaron. 

Estaba en lo cierto aquel cliente y aquel mito tenía raíces auténticas. No podía creer que en un tiempo relativamente corto había dado con aquel lugar. 

Le pregunté enseguida sobre los diablillos. 

- Oh, demonios, sí, sí. Tener muchos. Acompañarme. 

Seguí al chino por un oscuro pasillo con una única lámpara que agonizaba de luz. Todo era bastante bizarro y me habría gustado tomar una foto, pero mi iPod hubiera despertado sospechas del chino y quería ver esos diablillos. 

Entramos a una habitación en penumbras con el brillo de innumerables peceras en las que había desde serpientes rojas hasta lagartos y peces de colores. 

Pero no tardó en catapultar mi atención una en la que había dos formas brillantes en la oscuridad. Me acerqué asombrado. Inclinándome, examiné esas criaturas. 

En la pecera había unas letras chinas que seguro los designaban. Se trataba de una especie de mono tití totalmente sin pelaje, con la cola amputada, y las orejas cosidas de manera que parecían humanas. 

Lo extraño era que estaban de pie, no encorvados. Y su piel era de una tonalidad fosforescente llamativa. 

Estaban de espaldas, como comiendo unas plantas de las tantas que atiborraban la pecera.

Lo miré al chino y le dije si podía fotografiarlos. 

 - No fotos, no. 

Frunció el ceño de tal manera que no insistí. Había adquirido ya un aire mafioso aquel hombre y no me extrañó que al darme la vuelta para ver a los diablillos, escuchara una puerta abrirse en algún lado y los pasos que se acercaban a dónde estábamos. 

Al girar vi que había dos chinos más, pero de traje negro y sacando pecho. Tenían las manos en los bolsillos de forma arrogante. 

INCENDIO EN EL EDIFICIO 

La situación había empezado a inquietarme. El chino era una presencia desagradable, pero sencillo de lidiar en caso de que se pusiera pesado. Ahora aquellos dos orientales no me hacían ni la menor gracia. 

- Diablos, 50 mil dólares – dijo uno de los chinos y me miro fijo con sus rasgados ojos. 

- No tengo ese dinero ¿cuánto me cobran por fotografiarlos?. 

- No fotos. No. 

La afirmación era terminante. Y ahora menos que nunca podía sacar mi iPod y tomar, aunque borrosa y oscura, una fotografía. 

Me limité a observar fascinado una vez más aquellas criaturas y salir. En la puerta ambos orientales me bloquearon el paso. 

 - Pagar por ver – dijo el otro que era más pequeño pero de porte desafiante. 

- No tengo dinero. ¿Cuánto cobran?. 

- Son 200 dólares verlos. 

- No tengo ese dinero. 

Revolví en mis pantalones y saqué lo que tenía: 45 dólares en cambio con monedas. Miraron mi palma y arrebataron de un zarpazo el dinero. Con un gesto de cabeza me indicaron la salida. 

Respiré aliviado y me encaminé hacia la puerta escoltado por el chino mugriento. Estaba abriéndola para irme, yo secándome el sudor de la frente,  cuando escuché gritos acalorados desde la habitación que habíamos dejado. 

Luego noté un resplandor que rápidamente identifiqué con el fuego. Uno de los orientales trajeados salió corriendo desesperado gritando palabras en chino y empujándonos para salir al pasillo. 

Ahí lo vi que arrancaba el extintor de incendios y se volvía a meter en el departamento. 

- ¿Qué sucede?- le dije al chino asqueroso que tenía al lado mio. 

Me miró absorto y sin decir palabra me empujó hacia el pasillo, cerrando con fuerza la puerta en mis narices. 

Bajé cuán veloz era, y ya en la calle me paré al lado de un restaurante Italiano donde una pareja de gringos pasaron y dijeron “mafia” señalando dicho restaurante. 

Pronto el humo impregnó todo. Y el intenso resplandor de las llamas se asomó por las ventanas de diferentes departamentos. 

El equipo de bomberos no se hizo esperar. Bajaron en tropel y miraron atentos el edificio en llamas. 

Al poco, habían contenido la mayor parte del incendio. Recordé que tenía el iPod y tomé algunas fotos aunque con no muy buena calidad.






CONCLUSION 

En el hotel Belvedere me puse a pensar mejor en el episodio vivido. Es evidente que aquellos diablillos eran el producto elaborado de una especie de mono al que se lo había sometido a un tipo de operación quirúrgica para aparentar pequeños seres humanos. 

La extraña luminiscencia de la piel podía ser producto de alguna clase de tintura con lo que los habían asperjado. 

¿Y el incendio?. Podría haberse debido a una mera casualidad; que sean diablillos, o demonios, como lo definió el chino, no significa que prendan fuego las cosas. 

Regresé en dos oportunidades, antes de irme de Nueva York, al lúgubre edificio donde estaba aquel SPA y la tienda china de especímenes. No volví a subir, pero esperé que algún oriental saliera para poder seguirlo. 

Nadie salió.

Inclusive visité el Barrio Chino de Nueva York indagando entre los vendedores al respecto de aquellas criaturas extrañas. 

Un chino de mirada entornada, que vendía hierbas medicinales, me dijo sin dejar de ordenar sus preparados y tinturas con sus dedos de largas uñas color ocre: 

“Aquí muchos sabemos que los diablos los traen de Japón la mafia de la Yakuza para protección e invocación de las fuerzas del inframundo. Dice una leyenda que quien tiene uno de aquellos demonios puede lograr inmunidad en las cosas que hace."

A mi pregunta de si eran inestables o si morían con la luz solar, el chino me respondió secamente. 

“Son seres de la noche, claro que les destruye la luz.” 

“¿Cualquier luz?.”, dije. 

“Cualquier clase de luz.” 

“¿Y cómo mueren?.” 

“Se prenden fuego, claro” dijo el Chino y no dejó de verme a los ojos. Incluso al notar que no iba a responderme más siguió viéndome a los ojos. 

Todavía, a varios meses de regresar de Nueva York, sigue atormentándome aquella mirada y el recuerdo de esos diablillos en la pecera con su débil luz en medio de las tinieblas.

EL NIÑO QUE VOLVIO DEL CIELO: UN INVENTO DESCARADO


Y siguen los fraudes editoriales. Ahora le toca el turno al librito de autoayuda “El niño que volvió del Cielo” que ha vendido más de 1 millón de copias en todo el mundo. 

Y no es para menos: en el libro apelan a un niño de 6 años que en 2004 sufrió un grave accidente de tráfico y quedó en coma: posteriormente, cuando despertó del letargo, contó que había viajado al cielo y estado en contacto con los séquitos seráficos y el propio Jesucristo. 

Como era de esperarse, relato tan estremecedor movilizó a la gente que adquirió el libro del niño. Lamentablemente para la editorial y el padre del niño ( un terapeuta cristiano con ínfulas de psicólogo) el comercio con la ignorancia de la gente acabó el marte pasado: Alex Malarkey confesó que todo fue un inventó suyo. 

"Por favor, perdonen la brevedad, pero se debe a mis limitaciones físicas. No morí. No fuí al Cielo. Dije que fuí al Cielo porque pensé que atraería la atención sobre mí. Cuando hice las afirmaciones que hice, nunca había leído la Biblia.  (..)" 

Pero no sólo la editorial cristiana del libro ha mentido sobre este hecho, sino sobre su propia curación. 

En la sinopsis encontramos estas afirmaciones: 

“Cuando Alex despertó del coma siete semanas después, no sólo se había curado -sin intervención médica- el más serio de los daños a su columna vertebral.(…)” 

Sin embargo, se sabe que el niño quedó tetrapléjico.

LAS ENFERMEDADES DE TIEMPOS MEDIEVALES

Anatomy Lesson of Dr. Willem van der Meer : fuente click aquí

Hace bastante tiempo que quería leer una obra como la de Noah Gordon, El Médico. Una trama muy bien orquestada donde brillase la antigua medicina de tiempos medievales. Donde las pestes, las enfermedades desconocidas que hacían mella de las personas, fueran volcadas en un relato estremecedor. 

Si con El Médico me dije a mi mismo “estoy leyendo una obra maestra”, con la continuación “Chamán” volví a decírmelo. 

 ¿De qué tratan?. 

El médico es una obra que comienza con una familia devastada y la adopción de los niños que quedan sin padres. 

De todos, uno de ellos, el protagonista de la novela, Robert J Cole, es adoptado por un cirujano barbero con el que recorre el mundo haciendo trucos de prestidigitación, vendiendo una Panacea Universal y curando a cuantos podían con métodos más o menos eficaces. 

Pero cuando su mentor muere, se da cuenta de los insuficientes conocimientos médicos que posee. Intenta aprender con médicos de la región, pero nadie es bueno, y salvo uno que le dice dónde debe ir a estudiar, no logra ser aprendiz de nadie. 

Decide ir a estudiar a Persia, con nada menos que Avicena. Y allí le esperará una travesía de 2 años donde conocerá de todo, donde se hará pasar por judío, donde aprenderá la lengua y religión musulmana, donde enfrentara la muerte, y conocerá aspectos de las enfermedades espantosas que asolaban aquellos tiempos. 

Entre esas enfermedades la del “estómago endurecido”, cuyo misterio le hace infringir la religión, que impedía la disección y estudio de los órganos humanos, intentando comprender cómo se producía. Así llega a la brillante intuición del apendicitis, que se cebaba con la vida de miles de personas en aquellos tiempos. 

Una novela magistral, debo insistir. 

Y Chamán, la segunda parte, es otra obra maestra. Hay sinopsis en muchos lados. No es mi propósito hacer otra aquí. Pero decir que aquella segunda parte habla de los conflictos con los indios sauk, cómo los expulsaban de sus tierras y esclavizaban a las personas. 

Uno siente en carne propia la injusticia.

El fuerte de esta historia es un horrendo crimen cometido a una mujer, la cual ha sido violada y brutalmente apuñalada. A través de toda la novela se intentará comprender quien fue, por qué, y cómo.

El conflicto de la religión en medio y el racismo patente de un Estados Unidos rebosante de inmigrantes, es otro aspecto muy interesante. 

Dos recomendaciones que no dejarán indiferente a nadie.

EL DIOS MORIBUNDO : ENSAYO SOBRE EL ATEISMO

Foto: SJarré (Se permite utilización citando esta web de fuente) Anciano barbudo de Nueva York

El tema Dios ha ocupado mucho de mis días. De hecho, sigue ocupándolo. Es inevitable. Y pese a considerarme ateo, el mero hecho de estar atento al tema Dios me hace tan vulnerable como un creyente. 

Es por eso que, para dar punto final a este tema, y dejarlo gravitando en los meandros de la mente, voy a incluir en este ensayo los escritos que en su día publiqué online para el debate. 

En suma, verán lo que yo veo: una profunda y sólida invectiva que, como dije, no me hace muy diferente del creyente. 

Y sin embargo, pese a ello, es útil para formularse a uno mismo las preguntas existenciales que corresponden a la madurez intelectual que se tiene. 

No pretendo dejar zanjado un tema en que se ha debatido durante miles de años, pero sí dilucidar los por qué de su no existencia a la luz de la ciencia.

Descargar ensayo El dios Moribundo

LA VERDAD SOBRE LA MUERTE DEL FISCAL NISMAN Y EL CHACAL ANONIMO

Fuente: EFE

El fiscal de la causa especial de la AMIA Alberto Nisman fue hallado muerto en el baño, en el piso, trabando la puerta de entrada. Tan así que los peritos de la policía, para no perjudicar la escena del crimen, pasaron una cámara y filmaron cómo estaba todo antes de mover el cuerpo. 

Lo que sucedió es que el disparo del calibre 22, cuyo barrido electrónico no detectó indicios de plomo o antimonio en las manos del fiscal, ingresó por el parietal derecho de su cabeza, dos centímetros arriba de la oreja. 

Y eso fue todo: cayó al piso y bloqueó la puerta del baño. 

Por otro lado, su departamento no se encontró forzado, las puertas estaban cerradas e incluso estaba la llave puesta en una de las de servicio, habiendo dos entradas al domicilio. 

El escenario alentó a que las personas pensaran en un suicidio. Pero ¿realmente fue así?. 

ANÁLISIS DEL COMPORTAMIENTO DE NISMAN 


Crédito: DAIA / Waldo Wolff


No voy a entrar en el aspecto psicológico del fiscal ya que, por un lado ni soy psicólogo y por otro no me interesa su salud mental de años o meses atrás. 

Si es curioso que haya redactado una nota a la empleada doméstica para las compras del lunes, lo que indicaría que tenía en su mente la previsión de un futuro donde era importante alimentar su cuerpo. 

También, está el tema del escritorio, cuya foto ha sido difundida y que corroboró un primo de Nisman. Se ve en perfecto orden: marcadores apilados, hojas prolijamente alineadas. 

Es el escritorio de alguien meticuloso con el orden. De alguien que estaba trabajando en algo; y trabajar en algo implica que los pensamientos destructivos que suelen desencadenar en el suicidio no son compatibles con este orden. 

Y luego está su mensaje (“más temprano que tarde la verdad triunfa”) y su repentina vuelta de unas vacaciones con su hijita que decide interrumpir por causas mayores. 

Al parecer, es en esta circunstancia que encuentra la verdad que hará caer a los responsables de encubrir aquel atentado de la AMIA. 

EL ARMA DE NISMAN 

No era suya. Se trababa de un arma que le facilitó un empleado de la fiscalía, para su protección aseguró aquel.

Se la entregó el mismo día en que la usaría para acabar con su vida.

Es curioso que haya solicitado un arma a horas de presentar una información de alta relevancia y no haya pedido más protección policial si temía por su seguridad.

¿Qué estaba pasando por su cabeza?. ¿ O que método de presión psicológica estaban usando contra él? 

HIPOTESIS DE SUICIDIO INDUCIDO 

La fiscal Fein dice que pudo haber sido un suicidio inducido. ¿Bajo qué extorsiones y/o amenazas puede esto llevarse a cabo?. 

Supongamos que una voz anónima lo llama y le dice: “matate ahora o mato a tu hija. La estoy viendo en tal y cual lado y sé que hace estos y aquellos horarios y la puedo matar a la vuelta de la esquina llenándola de plomo. Tu vida o la de ella, escoge vos”. 

Ante esta situación, Nisman podría haber resuelto acabar con su vida en aras de salvar a la de su hija. 

Pero resulta que su hija estaba lejos para percibir el peso de tal amenaza: nada menos que en España. 

No obstante, Nelson Castro, aseguró: 

 "Nisman estaba con este temor en su vida y en las últimas horas supo que los datos sobre su hija fueron transmitidos a los servicio de inteligencia y esto lo inquietó" 

Pudo haberle pesado, sin duda. Y pudo haber sido un buen motivo para el suicidio inducido. 

UN CHACAL PARA NISMAN 

La otra hipótesis nos deja con la presunción de un sicario profesional con acceso al edificio, capaz de vulnerar a los custodios de Nisman e ingresar subrepticiamente a su departamento. Capaz de ponerle en la sien el calibre 22 y disparar. 

Luego, mediante un ágil esquema de preparar todo como suicidio, podría haber dejado el cuerpo colocado de modo que bloqueara la puerta del diminuto baño. Esto daría fuerza a la teoría del suicidio. 

¿Por qué de todos los lugares del departamento Nisman escogió el reducido baño, si estaba cerrada con llave la puerta principal y la de servicio?. 

Probablemente para dos cosas: evitar ruidos y reforzar la idea del suicidio bloqueando una puerta con su cuerpo muerto. 

¿Eso le interesaba realmente a este hombre a minutos de quitarse la vida?. 

La realidad es que en las cartas del fiscal Nisman y mensajes de Whatsapp se lo veía con ímpetu para dar batalla a la denuncia terrible que había efectuado al gobierno. No se explica que una persona con su decisión y antecedentes, haya querido acabar con su vida. Tampoco que haya sido inducido por causas externas. 

Aunque parece improbable – e imposible por su complejidad – la idea de un sicario, una especie de Chacal profesional, parece asomarse. 

Sin embargo, queda el punto de ¿por qué Nisman pidió aquella arma de fuego a su colaborar de la fiscalía?. 

Quizá aquí esté la clave, pienso. 

Pues se trata del mismo arma que puso fin a su vida. Es difícil imaginar a un asesino profesional anticipándose a esto y usando la propia arma - que en caso de que así fuera le venía a pedir de perlas que la tuviera – para escenificar un suicidio. 

Salvo que justamente las amenazas, la dura presión psicológica, por parte de aquel sicario anónimo, le hubieran hecho temer por su vida aquel día más que ningún otro. 

“Tenemos a toda la policía comprada boludito”, pudo haber dicho aquella voz anónima. Lo que habría generado desconfianza en las fuerzas que lo protegían si a la afirmación se le añadían datos concretos que la validaran. 

“Te vamos a llenar de plomo esta noche hijo de mil putas”, pudo haber rematado la misma voz. 

Y, en conocimiento de que habría de adquirir un arma para protegerse, actitud razonable y esperable, el potencial sicario ya tenía todo el terreno preparado para el crimen. 

Urdir la presión psicológica adecuada pudo haber sido parte del mecanismo de este sicario para poder atormentarlo y , finalmente, hacerse con el arma que pondría fin a su vida. 

EL FINAL DE NISMAN 

Lo imagino en la sala ordenando sus documentos que pronto iba a presentar en el juzgado mientras una silueta accede por la puerta de servicio (que por entonces quizá ni tendría sentido que tuviera la llave puesta).

Se desliza a donde esta Nisman y lo encañona. Lo obliga a que le diga donde tiene las armas en la casa. Una vez en poder del arma de Nisman, lo obliga a ir al baño y se encierra con él.

El disparo acaba en un segundo con la vida del fiscal y cae al piso. Antes del rigor mortis, lo levanta y pasa por una hendija de la puerta con mucha delicadeza, luego lo deja caer en peso muerto de nuevo tal y como había caído. E incluso quizá lo acomoda un poco para bloquear mejor la puerta.

Se marcha por la entrada de servicio e introduce las llaves. La cierra sin más preámbulo dejando del otro lado la llave, dando así la ilusión de que no ha sido violada.

El resto ya lo conocemos. Pude parecer una historia de ficción, pero más que un hombre sin ningún tipo de causa se mate a horas de revolucionar un país.

CONCLUSION 

Es interesante la nota de Alex Freyre a Luis D'Elía, donde pregunta antes de que se sepa la muerte de Nisman:

"Buen día, negrito querido, ¿para Nisman también?"

Esto y decir que se hablaba a puertas dentro de matar al fiscalito que jodía al gobierno es lo mismo.

Parece muy estúpido que un plan tan magistralmente trazado por un sicario profesional acabara siendo revelado por la torpeza de un militante kirchnerista, pero ¿por qué no puede ser así?.

Como sea, en horas se irá comprendiendo este episodio que no deja de convulsionar a los argentinos e incluso a los medios de comunicación del mundo entero. 

EL MUSEO MINIATURA Y CINEMA A ESCALA 1:12 EN FRANCIA


El museo miniatura y cinema se encuentra en Lyon, Francia, alojado en un espléndido edificio del siglo XVI. 

El museo ha sido fundado por el artista Dan Ohlmann y posee una particularidad especial: tiene una escala de 1:12 y sus piezas tienen una asombrosa fidelidad con las originales en las que se basan. 

Si no supiéramos que se trata de un museo miniatura, podría confundirnos con uno de tamaño real. 

En especial las réplicas que a lo largo de todo el mundo su fundador ha recogido encargadas a maestros artesanos. El nivel de detalle es increíble. 

El link al museo para que lo visiten (click aquí)












HUMAN REVOLUTION



Este video es excelente. Se trata de un corto sobre el futuro de la raza humana basada en androides , pero bastante original su contenido, no tiene desperdicio. Lo vengo viendo todas las semanas, muy notable por lo corto que es y la calidad que presenta. Dicen que se basa en un video juego.

¿EVIDENCIAS REALES DE VIAJES EN EL TIEMPO?


No es que vuelvo ni mucho menos. Sencillamente tengo dos o tres cosas que contar, y me gusta tener un repositorio donde encontrar esas dos o tres cosas que no me gustaría olvidar. 

Temas en los que profundizo y que , para evitar recordar en detalle cada cosa, los incorporo en este espacio que lleva años navegando en la web. Y así puedo volver al tema, de forma sencilla y con datos concretos, cuando surge alguna plática. 

Así que, si quieren, pueden considerar esto como un regreso. Pero es en realidad un escribirme a mí mismo de ahora en más. Bah, siempre fue así, pero en algún momento se trastocó al público lector. 

Encontré el tema de los viajes en el tiempo fascinante. 

La lectura de Las Naves del Tiempo de Stephen Baxter (a mi modo de ver, la mejor novela de ciencia ficción que aborda el tema de los viajes en el tiempo, continuación necesaria de la clásica La máquina del tiempo de H. Wells ) fue mi catalizador. 

Y uno sin quererlo, se vio inmerso en la web buscando teorías al respecto. Por ahí algunos apoyaban la idea, otros la negaban por sus notables paradojas. 

Leí otras novelas sobre viajes en el tiempo. Pero quería ir más allá de la teoría, por cierto increíble. 

¿Existían evidencias de viajes en el tiempo?. 

LA RED DE INTERNET Y LOS VIAJES EN EL TIEMPO 

Una vez más, la web me dio numerosas respuestas. La inmensa mayoría se trataba de hallazgos en rocas, bujías extrañas, mapas increíbles. 

Pero todos tenían una explicación sin necesidad de recurrir a los viajes temporales. Incluso la famosa huella de JJ Benítez en el barro de hace mil años de un zapato moderno. 

Fue así que llegué a la foto que vemos aquí. Me pareció curiosa. 



Descartando el photoshop, a lo que uno inicialmente se siente inclinado a pensar, uno localiza la imagen real de la universidad y , si es cierta, es cuando menos notable, pero no necesariamente explicable como viajes en el tiempo. 

El hombre viste muy a la moda futurista, pero con ropas que se usaban en la época, incluso las gafas que parecen del futuro ya se estilaban usar. Sólo que se vistió de manera anacrónica con el entorno que era mucho más formal y en estilo a la época. 





Como vemos, las gafas ya se usaban en películas de la época. La cámara que sostiene, que muchos pretenden ver una moderna Nikon, en realidad es la que se estilaba usar en aquel tiempo. Lo mismo la remera que usa debajo, corresponde a una clásica de la edad. 

Aquí una explicación que zanja este asunto (click aquí). 

Luego llegué a John Titor. Un alucinado que no toleró mucho un análisis para darme cuenta que era un timador. Las nociones básicas de las que hablaba, sus profecías no cumplidas, lo descartaban a priori. 

¿Y qué quedaba? 

Pues que los científicos metieran mano a la obra. 

LA CIENCIA PROVOCA A LOS VIAJEROS DEL TIEMPO 


Y uno de ellos fue Stephen Hawking, que decidió enviar una invitación a un congreso a viajeros del tiempo. 

¿Cómo lo hizo? 

 No avisando de dicho congreso hasta que este acabó. Pero nadie se presentó antes a la reunión. 

“Estuve esperando un buen rato, pero no vino nadie”, dijo el científico. 

Luego metieron manos en el asunto un equipo de físicos de la Universidad de Michigan Tech. 

Para ello, usaron nada menos que internet. Robert Nemiroff y Teresa Wilson idearon la estrategia de buscar menciones en internet de eventos futuros, que nadie pudiera conocer, esto podría constituir una evidencia de viajes en el tiempo. 

Esas “menciones” debían cumplir con tres condiciones: debía existir mientras realizaban la búsqueda, debía ser un vocablo unívoco que no se confundiera con otra cosa, y en tercera instancia, debía ser algo trascendente: que quedara en los libros de historia. Algo que más tarde podría llegar a comprobarse. 

Para probarlo, y porque Nemiroff trabaja con la NASA en su web Astronomy Picture of the Day, se decantaron por un fenómeno astronómico como el descubrimiento del cometa ISON. Cumplía las tres condiciones. 

Y sin embargo, no hubo una referencia siquiera en Internet de su existencia. Ningún hipotético viajero del futuro dejó asentado ni directa ni indirectamente el hallazgo que pronto se hizo conocido. 

Pero no sólo por ahí tiraron las redes para atrapar viajeros en el tiempo. Otro fue el papa Francisco. El nombre de Francisco fue escogido por Jorge Mario Bergoglio, y nunca antes había sido utilizado en la historia papal. Pero de nuevo, con los términos seleccionados, no encontraron nada de dicha mención en la web. Usando Google, Bing, Google Trends, Facebook, Twitter, etcétera. 

Por otro lado, crearon cierta provocación en sus tuits a posibles viajeros que los leyeran. Planteaban que no era posible cambiar el pasado según el principio de autoconsistencia de Novikov. Pero nada. 

Nadie asomó la cabeza. 

 “En nuestra limitada búsqueda, no encontramos nada”, dice Nemiroff en una nota de su universidad. “Realmente no pensaba que lo haríamos. Pero no sabemos de nadie que haya intentado una búsqueda como esta. Internet es esencialmente una enorme base de datos y creo que si los viajeros en el tiempo estuvieran aquí, habrían manifestado su existencia por otro medio, quizá publicando los números de la lotería antes de que salieran”, añade. 

Quizá sea así. O quizá no puedan interferir en la historia humana y sólo sean observadores anónimos, figuras que se pierden en las calles urbanas entre los miles de transeúntes que circulan a diario. Giras, y esa figura ya no está. 


ULTIMA NOTICIA SOBRE VIAJES EN EL TIEMPO 

Viajero del Tiempo detenido por uso de información privilegiada en Bolsa Miércoles, 19 de marzo 2003 por Chad Kultgen Nueva York - Investigadores Federales han arrestado a un enigmático personaje de Wall Street acusándole de uso de información privilegiada (insider-trading). Increíblemente, el detenido aseguró ser un viajero del tiempo del año 2256 (...) «No podemos creernos su historia, o es un lunático o es un metiroso patológico», dijo un responsable de laSEC, «pero el hecho es que con una inversión inicial de 800 dólares en dos semanas se hizo con una cartera valorada en 350 millones de dólares. Cada operación que realizó obtuvo increíbles beneficios, lo cual no puede ser debido simplemente su buena suerte.» (...) Cuando Andrew Carlssin completó una serie de 126 operaciones de alto riesgo ganando mucho dinero con cada una de ellas levantó las sospechas de los sistemas de vigilancia de Wall Street. (...) El detenido afirma que ha viajado 200 años desde el futuro, donde es bien sabido que nuestra época experimentó unas de las épocas más tormentosas en los Mercados. Cualquiera armando con conocimientos de ese tipo podría hacer una fortuna. «Fue muy difícil resistir la tentación», dijo Carlssin, «había planedo que pareciera natural, ya sabéis, ganando un poco, perdiendo de vez en cuando, pero me dejé llevar.» (...) Arrepentido por sus actos, se ofreció a divulgar algunos «hechos históricos» como la localización de Osama Bin Laden o la cura del SIDA. Lo único que pide es que le permitan volver al futuro en su «máquina del tiempo». Sin embargo, se negó a explicar cómo funciona la máquina o dónde se encuentra, por miedo a que la tecnología caiga «en malas manos».

LA MUJER VAMPIRO DE RECOLETA Y LAS PROSTITUTAS CALLEJERAS

ERAN LAS 22 hs y esperaba de pie en medio del parque de Recoleta, con el cementerio a unos metros fosforesceando en la noche. 

Nadie me esperaba, ni había congeniado con amigos (de los escasos, de los casi inexistentes), pero allí estaba esperando resolver un misterio. 

Mientras chupaba frío, me preguntaba a mi mismo ¿Por qué? ¿Qué hago aquí? Si ya he visto que todo es un enorme fraude, un engaño deliberado o bien un autoengaño. En la mayoría de los casos en que no hay fraude ni autoengaño se trata de una explicación natural que no se había considerado. 

¿Qué hago con las manos ateridas enterradas en los bolsillos en esta noche de invierno donde el común de la gente sale a pasear, a boliches a emborracharse y ligar mujeres , a cenar románticamente con la novia de hace meses (no años)?. 

Estoy esperando a la llamada Mujer Vampiro de Recoleta, un mito urbano siniestro con un final, según el mito, trágico. 

EL MITO DE LA MUJER VAMPIRO 


Fuente de la imagen : click aqui


No dejo de pensar en Muriendo en Bangkok de Dan Simmons mientras la medianoche se acerca y no hay rastro de nadie con las descripciones que me han pasado. 

Según he averiguado, la mujer se presenta a la noche y se pasea muy bien emperifollada por la zona de parques de Recoleta, cerca de donde está la Biblioteca Nacional, y allí seduce a los hombres que salen o están por entrar de los boliches. 

Les hace un gesto insinuador y basta para cautivarlos. El resto lo hace su estupendo cuerpo muy bien modelado. 

Los que sucumben a sus encantos son presas de sus designios. Les ofrece una noche de sexo fuerte y sin límites: a cambio deben proveerle al final, sangre de sus cuerpos. Deben dejarla lamer una herida que ella misma infringe con un bisturí. 

Esta leyenda me la relató hace años atrás el hermano de una amiga del barrio. Me dijo que él casi sucumbe a la mujer vampiro, pero que no lo hizo porque la mujer era demasiado atractiva para no esconder algo macabro. 

BUSCANDO TRAZAS DEL MITO 


Fuente imagen


En la noche decidí averiguar sobre la leyenda urbana. En varios kioscos y puesto de diario pregunté sobre el mito. Obtuve en uno sólo esta respuesta: 

“Puede ser que sea, me parece haber oído algo. Ahora si la vi jamás la he visto y te digo que hace años laburo aca en la zona”. 

Decidí probar fortuna con un bar-restaurante en la esquina opuesta al Cementerio de Recoleta. Es un lugar donde, me aseguraron, las escorts de la zona suelen pasar y tomar algo antes de hacer la calle o volver a sus departamentos privados. Una especie de Café Orleans de microcentro donde pululan las meretrices más destacadas. 

Pedí un té Earl Grey y unos tostados. En verdad hacía frío y debía reponerme de la espera. Mientras me servía el mozo le pregunté sobre el mito urbano. Me miró con una sonrisa ladeada, y sin perder la seriedad me dijo que podía ser, que seguro era una prostituta que trabajaba por el parque. 

Mientras aguardaba tomando notas, dos meretrices ingresaron y observaron sonrientes a quien esto escribe. Las miré fijamente, y luego continué escribiendo. Se sentaron a conversar entre ellas, a unos metros de donde estaba: justo enfrente de mi. 

Al rato, salía del bar frotándome las manos y peregrinando otra vez por la zona donde se dejaba ver la mujer vampiro. 

LA MUJER VAMPIRO 


Fuente imagen


Recoleta tiene innumerables esculturas. Eso siempre me ha gustado. Esconde un aire antiguo que parece pervivir al paso de los tiempos. El aire fránces de la arquitectura es notorio por todas partes. 

Caminé por la mal llamada Plaza Francia un par de metros, me apoyé en un árbol y observé a mi alrededor. Ya había pasado la medianoche. Estaba convencido que no vería a ninguna mujer vampiro ni siquiera a una escort callejera con el endemoniado frío que se había alzado. 

Entonces, ya dispuesto a parar un taxi y regresar al calor de mi hogar, vi a lo lejos una silueta paseándose lentamente por los límites de la plaza Intendente Alvear. 

Caminé hacía allí, mirando fijamente los movimientos extraños de la figura. A metros de la mujer, comprobé que se trataba de una meretriz. Algo en la forma de moverse y mirarme lo dejó establecido sin lugar a dudas. 

Vestía un traje de color púrpura que le llegaba hasta los tobillos y le calzaba prieto a su cuerpo, dejando su voluptuosa y generosa anatomía presentarse sin problemas. Su cabello era lacio y castaño oscuro. 

Había algo en sus ojos que me llamó la atención e hizo me acercara hacia ella: eran sus escleróticas, eran oscuras. 

No había sentimiento de amenaza en su presencia, sino todo lo contrario. Por eso la increpé y le dije: 

“Buenas lentillas, ¿Dónde las compraste?, Estudié Efectos Especiales hace años”. 

Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa sin articular una palabra. En cambio, se acercó y me miró directo a los ojos a la vez que su mano se deslizaba por mi brazo y se asentaba en mi cintura. Era mucho más alta que quien esto escribe, y en su proximidad podía oler el aroma de un perfume éxotico y muy agradable. 

Su rostro era pálido, pero imaginé que se debía a un elaborado maquillaje. Los labios eran tan rojos que parecían despellejados y brillantes de sangre. 

“¿Cómo es tu servicio?”, le dije, para romper definitivamente el hielo. 

Sonrió misteriosamente antes de hablarme. 

“No es convencional”, dijo. “Si buscas eso tienes innumerables chicas bordeando el cementerio que pueden llevarte a sus departamentos privados o algún hotel alojamiento. Lo que te propongo es algo de mayor nivel”. 

“¿Qué es?”, insistí. 

“Es llevarte a niveles elevados de placer donde el orgasmo puede prolongarse durante minutos enteros e ingresas en una fase de éxtasis nueva, totalmente diferente a lo que en cuanto a sexo habías experimentado antes." 

“Suena interesante. ¿Y cuánto sale ese servicio?.”, dije e inhalé el perfume que brotaba de sus cabellos. 

“No es un servicio, debe quedarte claro que es un intercambio. Lo que vale es lo que llevas dentro tuyo. Yo cobro en gotas de sangre." 

“¿Me decis que debo dejarte pincharme el brazo para que acceda a esos maravillosos placeres que me contas?. Te pregunto algo ¿Vos sos la famosa mujer vampiro?". 

Sonrió enigmática. Pasaron unos segundos interminables. Luego, prorrumpió con su acento caribeño. 

“Así es. Quizá lo sea.” 

Al instante me vinieron a la mente las imágenes de ectoparásitos hematófagos alimentándose de sangre, de mi sangre. Las enfermedades que transmiten. 

“¿Y cómo se que no tienes alguna enfermedad contagiosa?”. 

Su rostro se nubló, la vi separarse de mi, soltar su mano de uñas rojas. Giró y me dio la espalda y siguió caminando lentamente por la plaza. A lo lejos ya había dos hombres parapetados detrás de unos árboles esperando su turno para seguramente proponerle algo a esta misteriosa mujer. 

FINAL DEL CASO 


Fuente imagen


Pasaron meses de la experiencia en Recoleta con aquella enigmática mujer. Me preguntaba una y otra vez por qué no acepté su propuesta para ver hasta dónde me conducía mi curiosidad. Pero había algo, una especie de intuición, que me decía que no debía cruzar ciertos límites. 

Porque había regiones que una vez que las cruzas no tienes regreso. 

Para mi sorpresa, ningún amigo periodista conocía este mito. No había oído jamás hablar de la mujer vampiro de Recoleta. Sólo conocían a la mujer vampiro tatuada de la serie Tabú, María José Cristerna

Fue entonces, cuando estaba por darle carpetazo final a esta historia, que me llegó el testimonio por email de una persona que había atravesado una amarga experiencia al respecto con dicha mujer. 

El contacto se lo debo a un amigo periodista que trabaja en CN5. Reservó su identidad real por motivos que comprenderán al leer su correo. Y con éste, cierro esta investigación. 

“Estimado Jarré,
Me llamo XXXXXX y vivo justo enfrente del cementerio de Recoleta. Vivo solo, no tengo familia, y tampoco mujer. Trabajo mucho tiempo. Todo lo dedico al trabajo, sin tiempo para otra cosa. Por eso en las noches cuando el aburrimiento se cierne sobre mi, aprovechó y espío con un telescopio las casas vecinas, los edificios, y las calles que se vacían con el paso de las horas. Una de esas noches, me acuerdo era un viernes, observaba con mi telescopio y vi una hermosa mujer de pie en medio de la plaza XXXX. Me parecío raro que tan bien vestida estuviera sola, así que supuse era un gato, o sea, una prostituta. Le reconozco que ese día estaba con ganas de tener una aventura, hacía tiempo que no le prestaba una atención a mi cuerpo. La observé un buen rato, vi que se le acercaban hombres y hablaban, pero ninguno iba con ella. Debe ser carísima, me dije. Viendo su cuerpo tan bien delineado imaginaba que cobraría más de mil pesos la hora de sexo. Fui a la habitación, busqué del pantalón la billetera y conté cuanto tenía. Llegaba a pagarle lo que pidiera. Me vestí y salí sin pensarlo más. Crucé la calle, y enfilé a la plaza XXX. Allí estaba ella. Viéndola de espaldas, con las nalgas tan bien apretadas, me sentí cachondo. A un palmo de ella me presenté. Cuando giró le vi sus hermosos ojos verdes y sus sonrisa sensual. Me dijo que podíamos ir a tener sexo a su casa, que estaba a unos metros, y señaló una construcción con estilo francés que me pareció muy antigua. Fuimos a su casa, un lugar que parecía salido del pasado. Los muebles antiguos, candelabros o las llamadas arañas en los techos, cuadros feos pegados en las paredes. Había poca luz, pero ella fue al grano de una. Se quitó al ropa, la dejó caer al suelo, se acercó a mi y deslizó con pericia el pantalón al piso. 
Voy a evitarte los detalles que ya imaginarás, tuve un orgasmo colosal que jamás tuve en mi vida, llegué al clímax de una forma atípica que consistió en pequeños mordiscos en el glande y en los testículos. Cuando estaba relajado en el piso de madera, sobre una alfombra de pieles, ella se puso de pie y le vi el cuerpo delineado perfecto a contra luz de la única lamparita de pocos wats que había en la habitación, en una esquina. Giró y ahí noté que sus ojos eran diferentes. Parecían todos oscuros. Se acercó, me agarró el pene, y mientras me lamía me dijo en un susurro: “ahora vas a tener que pagarme”. 
Pensé en mi billetera, e instintivamente miré donde había dejado mi pantalón. Ella interceptó la mirada y me dijo que quería otra cosa. Voy a ser claro en algo, no sé que sucedió, si fue el orgasmo tan intenso que me dio, la forma en que me tenía totalmente seducido, el aroma de su piel o la forma de proporcionarme las caricias. Quizá era que hacía mucho tiempo no estaba con una mujer así, la cuestión es que acepté darle mi sangre. Estaba en verdad embobado, y ella me prometía otro orgasmo todavía más intenso. Tomó una especie de bisturí y la vi que lo pasaba delicadamente por la palma de la mano abriendo un reguero de sangre a su paso. Se agachó y comenzó a lamer la herida y a gemir mientras lo hacía. La escena me volvía loco, había vuelto a alcanzar una erección considerable y ella me lamía la sangre a la vez y se frotaba con las piernas encima de mi pene. Como sea, me dejé hacer varios cortes. Estaba fuera de mi, como mareado del placer. Recién al otro día me daría cuenta cuantos cortes me hizo, quedé hecho una piltrafa. Entonces vi que agarraba mi mano ensangrentada y se la pasaba por el pubis y me incitaba a tocarle el clítoris. Lo hice sin pensarlo, como una marioneta suya. Y cuando la mojé bastante de mi sangre, ella se montó encima de mi y , tomando diestramente mi pene, lo introdujo en su cavidad húmeda. Empezó a batirse encima de mi, lamiendo a la vez mis dos manos y antebrazos, presa de una lujuria que hacía que me invadiera a mi también. No percibía el peligro de lo que estaba llevando a cabo, la escena de la sangre, el sexo sin protección – no estaba penetrándola con preservativo. Entonces comenzó a moverse más y más rápido, y en un momento era tan veloz su movimiento que no podía creerlo. Y allí fue cuando algo húmedo empezó a anegarme el pene y deslizarse por el tronco hasta mis piernas. Me desligué de una mano, dejándola que siguiera lamiendo al otra, y palpé debajo y vi mis yemas: algo oscuro. 
Eso rompió el hechizo un instante, pero ella no me dejó salir del encantamiento y siguió cabalgando encima de mi a toda máquina. Cuando acabé lo hice de nuevo con un intenso y poderoso orgasmo que recorrió cada fibra de mi cuerpo. Parecía que no se iba más. Es indescriptible. 
Y entonces ahí el encantamiento se acabó. Salí de dentro de ella, y comprobé el desastre. Me había roto el frenillo, y la sangre manaba abundando de la herida, había empapado mis piernas y su pubis era de un color escarlata. Ella me miró con una sonrisa, pasó su mano por su vagina y la llevó a su boca lamiéndola. Desesperado, me vestí y salí volando de aquella casona. Ella me miró divertida mientras me cambiaba, y mis nervios crecían a cada instante. Le dije “Vos no tenés problema que te haya llenado de sangre y semen tu vagina”. “No”, dijo con cierto deje de ironía. 
Fui a un centro médico de urgencias, y me sometí a un cóctel de medicamentos anti infecciones, los mismos que usan en casos de mujeres violadas. Les dije incluso que lo había sido, porque de otro modo no me habrían suministrado ninguna pastilla. Me vieron el frenillo , que era un desastre y continuaba sangrando (había dejado mi pantalón repleto de sangre), y nunca más, me repetía, nunca más algo así. Me aconsejaron me hiciera fuera del periodo ventana un examen de HIV. 
Pasé meses deprimido, asumiendo que estaba enfermo, que me iba a morir. Me recriminaba en la soledad de mi casa esa estúpida aventura. El telescopio lo tiré bien lejos, nunca más quise ver por las ventanas. Entonces llegó la fecha del examen y dio mal, muy mal. Estuve a punto de escribir esta historia en un foro de sexo en Internet, pero no lo hice. Porque ya me da todo igual. Muchas noches pienso en matarme, pero no lo hago. Prefiero esperar a morir cuando deba hacerlo. Pero habrá visto como son las casualidades, el amigo en común que tenemos me comentó que estaba usted por meterse a investigar eso de la mujer vampiro, no sé si es la que usted vio, pero por lo que cuenta debe serlo. Ya sabe mi historia, le aconsejo se alejé o la denuncie. 

CONCLUSION 

Vampiros no hay en esta historia. Sí, un ansia de sangre, una fantasía o fetichismo relacionado con el líquido vital de los seres humanos. Y sí hay un peligro real, latente, en una persona que se pasea a sus anchas por las calles desoladas de Buenos Aires a la pesca de aventureros que quieran una noche de diversión. 

Esta historia es opuesta a la de Dan Simmons. El enfermo es el vampiro, y no su víctima.