Investigaciones de campo

En este blog verás, en muchas entradas, investigaciones en el terreno donde suceden los fenómenos misteriosos.

¿Existe dios?

Encontraréis muchas entradas con nutrida información sobre el milenario tema de dios, su inexistencia o posible existencia.

Fotografía

Impresionantes imágenes a todo color.

Descubrimientos científicos

La lucha contra las enfermedades, el alargamiento de la vida, los genes.

LA FALSA TRANSMUTACION DE PATRICK RIVIERE


En un documental de la televisión española proyectaron tiempo atrás al alquimista Patrick Riviere, de la escuela Fulcaneliana, mientras trabajaba en la vía seca. 

Podemos ver en dicho documental como trabaja con hornos de altas temperaturas. Paso a paso, enseña lo que hace. Y al final muestra la piedra filosofal, cuya imagen he incluido aquí arriba. 

Hasta aquí todo muy bien. 

El problema surge cuando efectúa una transmutación con dicha piedra. Antes bien, dejemos que la imagen y lo que refiere Fulcanelli sobre la piedra indiquen sus cualidades: 

"Lo que importa sobre todo es tener presente que la piedra filosofal se nos ofrece bajo la forma de un cuerpo cristalino, diáfano, de masa roja y amarillo después de su pulverización" 

En efecto, la imagen que vemos es rojo y al pulverizarse queda amarillo. Lograr estos colores no implican ningún milagro, existen técnicas químicas para lograrlo, más aún si se trabaja con altas temperaturas es factible generar óxidos con esas características. Pero pongamos que tenía la piedra. 

Un examen atento de sus siguientes pasos a la transmutación, nos enseña que lo que envuelve en cera no es amarillo, ni el rojo del que procede el amarillo, sino un color más bien escarlata. 



Casi diría que como una sal de oro. Además, fijémonos en el tamaño  final que ocupa en la mano lo que envuelve en la cera. 



Precisamente casi el mismo tamaño de lo que afirma haber transmutado! Dejo los fotogramas para ver el resultado. 




CONCLUSIÓN 

El corpus alquímico es claro en esto: la materia final tiene un aspecto amarillento. Las históricas transmutaciones que presenciaron Van Helmont y Helvecio, investigadas por el propio Spinoza, corroborarían la existencia de dicha sustancia y sus cualidades. 

Ahora, lo que mete Riviere es algo escarlata. Y una porción bastante grande para el exiguo mercurio que usa. A todas luces, es un cloruro. 

Y lo que sucede es que, al calentar primero el mercurio lo evapora a éste con tal intenso calor (evapora a 40 grados nada más) , y cuando introduce en el crisol esa materia envuelta en cera ya no hay mercurio y lo que deja es el cloruro de oro que, al contacto con el calor, vuelve a adquirir la forma metálica. 

Por eso la concordancia con los tamaños.

Una vez más, la vanidad los vence.

EL DESCUBRIMIENTO DE UNA NUEVA SUSTANCIA


La proeza del matrimonio Curie no sólo consistió en convertir toneladas de minerales en un decigramo del elemento radio con propiedades fascinantes, sino inaugurar toda una serie de hallazgos relativos a la salud con la radiación. 

Mientras con las otras radiaciones, desde los rayos X hasta las ondas de radio, la energía provenía de una fuente externa, esto no sucedía con los elementos radiactivos : poseían su propia energía, y podían emitirla sin que nada les afectara. 

Podían durar meses, años, ajenos al calor, la presión, los campos magnéticos, los reactivos químicos, etc. ¿Cómo era posible que sucediera esto?. ¿Era factible que el radio fuera un perpetuum mobile, una fuente inagotable de energía?. 

Pero según los Curie y Henri Bequerel, debía existir una fuente exterior (algo que era irradiado a la Tierra) que, de alguna manera, el radio utilizaba para perpetuar su energía. Sin embargo, Marie Curie sospechó que en realidad lo que estaba produciéndose era algo que afectaba internamente a los átomos, quizá se desintegraban. 

Pero hasta entonces la teoría atómica era algo inamovible, no se podía pensar que nada afectara la estabilidad y perfección atómica. La tradición científica que iba desde Demócrito hasta Dalton y Maxwell insistía en ese axioma. 

En 1897, sin embargo, descubrieron que con el torio, si se lo guardaba en un frasco sellado herméticamente ocurría algo increíble: aumentaba su radioactividad. Y al abrirse el frasco volvía a su estado anterior. 

¿Qué era lo que sucedía?. 

Ni más ni menos que una nueva sustancia estaba creándose; algo más radiactivo que la materia de la cual nacía. 

Ernest Rutherford demostró que era un gas lo que se estaba creando y que era capaz de aislarse porque si no se evaporaba rápidamente. 

De esta forma, con la ayuda de Frederick Soddy comenzaron a comprender que había una desintegración continua de los átomos de los elementos radiactivos, y que ello hacía que se transformaran en otros átomos. 

En efecto, no se trataba de otra cosa que una transmutación. Incomprensible para la mente físico o química de la época, pero sí atisbado por alquimistas

De ahí en más fue concluyente que la transmutación era inseparable de la radiactividad. Era por eso que del uranio, un metal duro, podía surgir un metal alcalinotérreo como el radio, un gas inerte como el radón, un elemento parecido al telurio como el polonio, formas radiactivas de bismuto y talio, y finalmente, plomo.

Con los espintariscopios, un juguete del siglo XX de los salones eduardianos, se apreció enseguida, a través de la visión de innumerables y pequeñas chispas o destellos que estás se debían a la desintegración de los átomos de radio, las partículas alfa que cada uno emitía al explotar. 

Era visto, entonces, que los procesos radiactivos afectaban al núcleo de los átomos. Y así, poco a poco, concibiendo que eran capaces de liberar fuerzas increíbles a través de su desintegración, se arribó al término de “energía atómica”. 

Frederick Soddy se preguntó si esa transmutación que se da de manera natural en sustancias radiactivas podía llegar a efectuarse de manera artificial. Años después la humanidad sería testigo del alcance de estas teorías con Hiroshima

OBTENCION DE MATERIAS RADIACTIVAS 

Es interesante llamar la atención de los largos y laboriosos procesos que emprendieron en la antigüedad los químicos y físicos para arribar a nuevas sustancias. 

El matrimonio Curie, es el claro ejemplo de lidiar con algo que los iba consumiendo poco a poco (sus diarios de investigaciones a día de hoy y al menos por 1000 años más deben cotejarse aislados en plomo debido a su intensa radiactividad). 

El trabajo era complicado siempre. Efectuar destilaciones, cristalizaciones, y arrancar de minerales ciertas sustancias increíbles (los Curie contaban cómo en las noches se acercaban a su laboratorio y podían ver la luminiscencia de sus matraces y retortas y todos los enseres que habían pasado por sus manos) 

Georges Urbain es otro ejemplo de arduo trabajo para dar con una nueva materia: efectuó 15 mil cristalizaciones fraccionadas para aislar el lutecio

Y luego se piensa que los alquimistas hacían una Gran Obra. Estos antiguos filósofos de la naturaleza fueron los auténticos hacedores de la gran obra humana del conocimiento.

El Matrimonio Curie en su laboratorio.

CUANDO LOS DESEOS SEXUALES SE TRANSFORMAN EN UN ENTE SOBRENATURAL : EL CASO DORIS BITHER

Escena película El Ente

Doris Bither era una madre soltera que vivía con sus hijos en California. Tenía cuatro hijos, una niña de 6 y tres varones de 10, 13 y 16 años. Cada hijo procedía de un matrimonio diferente. Este no es un detalle menor como ya veremos. 

Los hechos comenzaron en mayo de 1974. Sola en su habitación, de pronto percibió la presencia de algo a su lado. Pero no podía haber nada, no había nada. Un instante después esa sensación de presencia se apoderó de ella y un “algo” invisible comenzó a agredirla y abusar salvajemente de ella. 

Doris Bither

Los ataques sexuales de dicha entidad invisible la perseguirían a lo largo de los años. Según la descripción que ella hiciera, se trataba de una presencia masculina, grande, fornido. 

En las noches, cuando estaba sola en su cuarto, aquella entidad la tocaba y finalmente la forzaba golpeándola a que se dejara violar. Tan desesperada estaba que decidió buscar ayuda psiquiátrica. 

Pero quienes la examinaron no encontraron que tuviera algún problema, y decidió contactar con los investigadores de la Universidad de California, el laboratorio de Parapsicología que estaba por aquel entonces dirigido por el Dr Barry Taff. 

LOS HECHOS 

El caso de Doris B fue conocido como el caso Carla Morán, popularizado en una película del género de terror conocida como La Entidad o El Ente , basada en la novela homónima de Frank de Felitta, inspirada en los espeluznantes episodios vividos por esta mujer. 

Pero como todos, lo que se pensó a priori era que se trataba de fantasías de Doris, y los ataques eran inventados producto de algún trastorno mental de la mujer. Sin embargo, todo cambió cuando Barry Taff le vio las marcas que aquella supuesta entidad le había dejado en el cuerpo. 

Entonces el caso le produjo un notable interés. Y entrevistó a muchas personas, entre las cuales estaban los hijos de Doris y que atestiguaron dichos ataques. 

Taff igual seguía convencido de que el fenómeno se debía a un trastorno en la personalidad de Doris, e intentó por todos los medios encontrar una explicación por ese lado. Sin embargo, como los bestiales abusos continuaban, decidió trasladar un equipo para estudiar el fenómeno en la casa de Doris. 

Y aquí se produjo algo que dejó sobresaltados a los investigadores: mientras estaban en la casa aquella entidad se manifestó como esferas luminosas y arcos de luz. 



 Pero dejemos que sean los propios investigadores los que nos cuenten: 

“Empezamos a ver pequeños estallidos de luz, sucedían rápidamente. Intentamos fotografiarlos, pero sucedían demasiado rápido, y no conseguimos fijar ninguno. Trabajábamos con una Polaroid y una cámara fotográfica de 35mm.  
Estabamos en la cocina hablando con el hijo de 16 años de Doris cuando la puerta de un armario bajo se abrió de golpe y una cacerola salió disparada”, dijo Gaynor, uno de los investigadores. “Salió volando y cayó dos o tres pies más allá del armario. Yo me asomé por si hubiera algún truco o alguien escondido en el armario, pero allí no había nada. Ahí es cuando empezó todo”. “La mujer empezó a chillar, ‘está en el dormitorio’.
Nosotros corrimos hacia allá y fue cuando aparecieron las luces y tomamos las instantáneas con la Polaroid. La mujer gritó ‘está en la esquina’ y rápidamente tomamos una foto, pero salió descolorida. Doris volvió a gritar que estaba en la esquina y volvimos a fotografiar… otra vez descolorida. Pensábamos que la cámara se había estropeado, así que tomamos una foto de control. 
 
En ese momento Doris anunció que el ente se había ido. La foto salió perfecta” “Con la Polaroid tomamos la foto más interesante de todas. Doris dijo textualmente ‘está delante de mi cara’ y entonces tomamos la instantánea. En la foto puedes ver con claridad los botones de su ropa y las cortinas, sin embargo su cara aparece totalmente borrada. Repetimos la operación con idéntico resultado, y cuando ella dijo que ya se había ido, hicimos una foto de control y todo apareció normalmente.” “La tercera noche decidimos hacer la sesión en el dormitorio. Le pedí al ente que si realmente estaba allí que apareciese, y entonces la luz salió de la pared y se desplazó hasta el medio de la habitación. Empezó a girar y a expandirse en todas direcciones.  
Teníamos a nueve fotógrafos profesionales distribuidos por la habitación disparando sus cámaras desde todos los ángulos. Fue increíble, ¡esa cosa flotaba en medio de la estancia y era dimensional! Es imposible falsificar algo así sin disponer de sofisticados sistemas de laser”. Taff contó que en realidad había tres esferas de luz: una verde-amarillenta y dos de luz blanca. “Nosotros vimos bolas de luz. De algún modo las cámaras recogieron arcos luminosos… pero lo que nosotros vimos eran bolas de luz”. 

Este episodio había tenido lugar tras la llamada desesperada de Doris a medianoche a Gaynor:

“Ella me llamó en mitad de la noche llorando y fui hacia allá. Había sido golpeada, tenía marcas azules y negras por todo el cuerpo”, dijo Gaynor. 

Aunque los investigadores no fueron testigos de los abusos sexuales propiamente dichos, si pudo corroborar Gaynor algo que le dejó helada la sangre. 

En palabras del mismo: 

“Primero vimos cómo se formaba la cabeza y seguidamente los hombros. Después la luz fue descendiendo hasta que una silueta se dibujó entera. Era una luz verde-amarillenta. Cuando todo pasó, nos miramos unos a otros… No podíamos ni hablar.” 

Y Taff añade: 

“Cuando la aparición se esfumó, dos jóvenes ayudantes se desmayaron y hubo que sacarlos fuera del dormitorio”… 

¿QUE ERA AQUELLO? 

Algo peligroso. Algo con lo que no se podía lidiar, según Gaynor que nos cuenta: 

 “Una vez, el hijo de 16 años oyó a su madre llorar y fue al dormitorio. Vio como algo zarandeaba a su madre en la cama y, cuando se acercó a ayudarla, algo le golpeó en la cabeza y lo lanzó hacia atrás. El chico se rompió un brazo” 

Debido a que estaba en riesgo la vida de Doris, decidieron trasladarla al laboratorio de la Universidad de California. 

Allí construyeron una especie de habitación de cristal donde podía ser vigilada Doris a través de cámaras de vigilancia las 24 horas. 

Escena de la película El Ente


Sin embargo, aquel Ente no se iba a echar atrás y la siguió. En aquel laboratorio controlado tuvo lugar una bestial agresión sexual por parte de la Entidad. Habiendo muchas personas presenciándolo, Doris comenzó a moverse como si alguien la sujetara y la empujase. 

Boquiabiertos, vieron como "algo" la postraba en posición de cuatro patas, la pose del perrito, la del misionero y otras tantas que parecían arrancadas del mismísimo Kamasutra. 

Uno esperaría que en ambiente tan controlado y habiendo tantos testigos quedara alguna traza de evidencia de dicho ataque sexual. ¿O todos presenciaban con agradable gusto aquella especie de show porno ante la vista?. 

La explicación que dieron es que las cámaras no registraron nada que avalara una presencia sobrenatural. 


LA EXPLICACIÓN AL EPISODIO DE EL ENTE 

La historia de Doris es interesante para una novela de terror. Sin embargo, existen explicaciones que pronto arrojaron luz sobre el caso. 

Uno de los psicólogos, por ejemplo, descubrió que Doris había padecido durante la infancia  abusos sexuales. Si a esto le sumamos que se había casado numerosas veces y tenido hijos en cada matrimonio, lo que hace de su vida sexual algo intensa, podremos ver por dónde venía la cosa. 

En palabras de su hijo intermedio, Brian Harris: “Tuvo tantos novios y esposos que ya perdí la cuenta” 

En efecto, se trataba de una mujer con el libido elevado.

Como en los casos de estigmas generados por el propio creyente, es posible que Doris simulara ser penetrada por algo siniestro. 

De hecho, cuando adoptaba la posición del perrito, o cualquier otra de las del kamasutra, es obvio que fingía ser violada. Nadie puede someter a otra persona en la posición del perrito sin una notable resistencia. 

Desde luego, ella decía que el Ente tenía ayuda: dos enanos invisibles que la sujetaban. Y sin embargo, cuando adopta esa pose en el laboratorio estaba únicamente el supuesto Ente. 

A esto añadamos que no se obtuvieron ni una mísera grabación de los eventos. El Ente era evasivo a la cámara. Y las fotos que le tomaron donde queda empañada la cara de Doris jamás se dieron a conocer, solo se hicieron populares estas que adjunto en este informe donde se ve el arco de luz que puede tener mil explicaciones sin caer en Entes sobrenaturales. 

CONCLUSION 

La pesadilla : de Johann Heinrich Füssli


Más allá de lo incongruente que es que un ente invisible tenga placer espectral a través de un coito animal, lo que siempre me dio curiosidad es el alcance que tuvo esta historia. 

Incluso sus hijos afirmaban que “Todos experimentamos algún tipo de ataque. Empujones, mordiscos y arañazos”. Decían haberlo visto como una silueta cincelada, traslucida y nublada. 

Este fenómeno de contagio de la histeria de una persona a sus miembros de la familia es usual. Pensemos que únicamente uno de ellos era mayor y el resto susceptible a ser manipuladas sus creencias y emociones por un mayor. 

Imaginen a su madre simulando ser lanzada de un lado a otro, gritando, arrancándose los pelos, lanzando alaridos de terror señalando que un Ente la tiene atrapada. Es inevitable en los menores la sugestión, y en el mayor que la secundara en sus alucinaciones por su amor de hijo. 

Lo que muy probablemente sufrió esta mujer es un episodio de histeria de conversión. Semejante a las manifestaciones Cristicas que tienen los estigmatizados

Pero en su caso, la religión le tenía sin cuidado, lo que ella necesitaba era alguien capaz de solventar su intensidad sexual que siempre la caracterizó. 

Sin pareja, con ardientes deseos reprimidos por la numerosa familia que debía cuidar, el Ente era la forma más elocuente de evadirse y gozar, de un modo sádico tal vez, de sus deseos sexuales insatisfechos. 

Un episodio similar tuve ocasión de investigar en Buenos Aires. Se trataba de una tía que tenía y que vivía sola. 

Toda su vida la había pasado bajo el manto de sus padres. Al fallecer ambos, ella quedó sola y , al poco, comenzó a contar que alguien la visitaba y la tocaba, que abusaba de ella en las noches. 

Estaba aterrorizada. Mi tía jamás había tenido pareja, no se había casado, y, por lo que pude investigar, era virgen a los más de 50 años. 

La carencia de contacto carnal con un hombre y la intensa energía sexual reprimida dieron lugar, no me cabe duda, a que en las noches la visitara un Ente y ella experimentara la sensación de violación. 

Era mejor decir eso, que aceptar que su cuerpo tenía necesidades que su mente negaba. Lo mismo que sucedía en el pasado con los Incubus y las religiosas.

LA NOCHE DE LOS DIABLILLOS DE NUEVA YORK


No hacía mucho había oscurecido. Me asomé por la ventana del Belvedere Hotel y miré las calles donde la gente trasegaba. 

A lo lejos los rascacielos cubrían toda mi vista y me pareció sencillamente fantástica aquella ciudad iluminada en la noche. 

En una ciudad nueva, sin conocer mucho de las cosas, se me hacía entretenido ir en las noches a fotografiar las calles neoyorkinas. Enfocar el lente de mi cámara y capturar momentos únicos. 

La primera noche deambulé con rumbo incierto obteniendo estas fotografías.  










LA ADIVINA Y LAS LEYENDAS URBANAS DE NUEVA YORK 

Ya la segunda noche mi rumbo estuvo mejor encaminado y rondé por el Central Park hasta llegar a donde atendía una adivina en la 48 th Street. 

En aquella esquina estaba ella, sentada con su mesita de las adivinaciones, en espera de algún incauto que se dejará acariciar los pulpejos de la mano para que le vaticinara el futuro. 

Me puse a su lado y le pregunté sobre leyendas urbanas de Nueva York. La joven me observó penetrantemente un segundo, y luego señaló la silla que tenía enfrente. Le dije que no tenía dinero para pagarle una sesión de quiromancia, que sólo era una consulta, pero insistió y me dijo que me iba a hablar de las leyendas. 

Me senté y ella se acomodó mejor. Noté la media sonrisa clásica del charlatán. Me preparé a recibir información chatarra. Algunos transeúntes nos observaban al pasar, pero sin darnos mayor importancia. 

- ¿Qué leyenda urbana conoces de Nueva York?. 

Foto de la psíquica en cuestión.
Pasó a referirme las archiconocidas: los cocodrillos gigantes de las alcantarillas, el clavo que cayendo del Empire State puede matar a alguna persona, las patinadoras fantasmas del Central Park, y el edificio Dakota que aseguran está maldito. 

Supongo que mi mirada debió indicarle que eso no me satisfacía. Y se lo hice saber, por las dudas. 

- ¿Alguna otra? Esas las conozco de sobra. 

 - ¿Y conoces los diablillos de la muerte?. 

- ¿Los diablillos de la muerte? No. Esa no. 

La adivina me miró regodeándose de lo que tenía para contarme. Se inclinó y , en un susurro, me dijo las siguientes palabras que rescato de mi memoria: 

- Un cliente me lo contó cuando le adiviné su destino en la palma de la mano. Había visitado un centro de masajes en cierta calle cerca de la Sexta Avenida. Pero se confundió y golpeó otra puerta, por lo que ahora el lugar de masajes ha puesto un cartel en la puerta para evitar confusiones. El hombre me dijo que le abrió un chino encorvado que le hizo pasar enseguida. Él pensó que se trataba del recepcionista de la masajista. Pero al seguirlo por la habitación descubrió que había todo tipo de rarezas en jaulas y peceras de cristal. Serpientes, arañas, iguanas, lagartos, y otros tantos seres como disecados o enjaulados. Inclusive un mono pequeño que está prohibido. Pero lo que más le llamó la atención fueron unas criaturas con forma humana en una pecera, pero cuyas pieles eran del más vivo color rojo. No medirían más de 30 centímetros. El chino le dijo que eran diablillos cuando le preguntó. Que salían 30 mil dólares y estaban todos ahora encargados. Se los alimentaban con una hierba especial, y no podían ver la luz del sol porque los mataba. En las tinieblas del lugar, me dijo este cliente, los veía casi fosforecer. Eran impresionantes. El murmullo que emitían erizaba la piel, me dijo, y noté que no mentía porque yo se la estaba viendo en ese momento que me relataba esta historia. 

Enseguida captó mi atención la adivina. Le pedí más detalles. La calle, el edificio. Necesitaba más información sobre aquellos supuestos diablillos. Ya en mi fantasía alocada me veía con la cámara en mano fotografiándolos para escribir una nota increíble. E incluso viendo de comprar – o robar, hasta eso podía llegar – una de aquellas criaturas para regalarle a mi hija. 

Y por más alucinante que parecía la historia, a todas luces un timo, estando en una ciudad extraña y nueva para mí me resultaba plausible que pudiera haber esa clase de criaturas. Mejor dicho: que hubieran hecho algún injerto con monos e iguanas dando por resultado esa cruza fantástica. 

Me engañaba, claro, pero era irresistible averiguar más. 

Una vez que reuní la información decidí investigar el posible paradero de aquel edificio con el chino vende diablillos. 

BÚSQUEDA DE DIABLOS EN DIARIOS ONLINE 

A decir verdad, tenía vagas referencias. No disponía ni de la dirección ni del edificio en cuestión, pero sí de un detalle: estaba al lado de una casa de masajes orientales. 

Decidí encauzar mis pesquisas por ahí mismo. Visité foros en internet, cotejé páginas web, al fin, encontré en http://newyork.craigslist.org/ varios SPA – o seamos sinceros: pseudo-spa – donde trabajaban orientales cerca de la Sexta Avenida. 



No había muchos, un par. Así que decidí salir una mañana temprano a cotejar estos lugares. No fue sencillo. Había puertas a otros departamentos en los largos pasillos que visité, pero no todas respondían. 

Algunas, evidentemente, estaban desocupadas, con los dueños ausentes, y otras tantas que me respondieron no me dejaron observar dentro. Tampoco eran chinos los que abrían las mismas. 

En la única que encontré un oriental, la puerta estaba abierta y salía un tufo terrible a comida agridulce con especias. Era muy temprano para soportarlo y se me revolvió el estómago.

Recuerdo que fue sobre el filo del atardecer, cuando se me presentó un problema digestivo mayor que hizo que recorriera desesperado las calles de Nueva York a la búsqueda de un baño donde poder mitigar la tensión estomacal. 

Y fue así que me crucé con un edificio en cuyo portero eléctrico había un cartel indicando casa de masajes. 

No estaba en mi lista. 

Y tras ir al baño, decidí que sería bueno explorarlo. 

AL LADO DE UN SPA DE MASAJES ORIENTALES 

Había un cartel en la puerta que advertía que estaba en el piso en cuestión. Decidí explorar sigiloso el silencioso pasillo alfombrado. La imagen parecía algo tétrica y decidí tomarle una fotografía con mi iPod. 

Golpeé la puerta más próxima al SPA y , tras esperar unos minutos, se abrió parcialmente, con cadena, dejando asomar el rostro de un chino devastado. 

Con el ceño fruncidísimo me preguntó que quería en un pésimo inglés. Dije que era comprador de animales exóticos. Cerró la puerta tan fuerte que deseché de inmediato ese departamento y avancé dispuesto a preguntar en otros. 

A medio camino oí un chistido y el chino asomado medio cuerpo gesticulando como loco que regresara. 

 - ¿Tener plata?. Lo dijo abriendo demasiado la boca : había pocos dientes intactos, el resto amarillentos y con rescoldos de alguna comida pegajosa. 

Me hizo entrar y pude percibir un olor fortísimo a ajo inundando el ambiente. Me dio náuseas. Pero los bichos raros a mis costados, las peceras y criaturas en formol, me sobresaltaron. 

Estaba en lo cierto aquel cliente y aquel mito tenía raíces auténticas. No podía creer que en un tiempo relativamente corto había dado con aquel lugar. 

Le pregunté enseguida sobre los diablillos. 

- Oh, demonios, sí, sí. Tener muchos. Acompañarme. 

Seguí al chino por un oscuro pasillo con una única lámpara que agonizaba de luz. Todo era bastante bizarro y me habría gustado tomar una foto, pero mi iPod hubiera despertado sospechas del chino y quería ver esos diablillos. 

Entramos a una habitación en penumbras con el brillo de innumerables peceras en las que había desde serpientes rojas hasta lagartos y peces de colores. 

Pero no tardó en catapultar mi atención una en la que había dos formas brillantes en la oscuridad. Me acerqué asombrado. Inclinándome, examiné esas criaturas. 

En la pecera había unas letras chinas que seguro los designaban. Se trataba de una especie de mono tití totalmente sin pelaje, con la cola amputada, y las orejas cosidas de manera que parecían humanas. 

Lo extraño era que estaban de pie, no encorvados. Y su piel era de una tonalidad fosforescente llamativa. 

Estaban de espaldas, como comiendo unas plantas de las tantas que atiborraban la pecera.

Lo miré al chino y le dije si podía fotografiarlos. 

 - No fotos, no. 

Frunció el ceño de tal manera que no insistí. Había adquirido ya un aire mafioso aquel hombre y no me extrañó que al darme la vuelta para ver a los diablillos, escuchara una puerta abrirse en algún lado y los pasos que se acercaban a dónde estábamos. 

Al girar vi que había dos chinos más, pero de traje negro y sacando pecho. Tenían las manos en los bolsillos de forma arrogante. 

INCENDIO EN EL EDIFICIO 

La situación había empezado a inquietarme. El chino era una presencia desagradable, pero sencillo de lidiar en caso de que se pusiera pesado. Ahora aquellos dos orientales no me hacían ni la menor gracia. 

- Diablos, 50 mil dólares – dijo uno de los chinos y me miro fijo con sus rasgados ojos. 

- No tengo ese dinero ¿cuánto me cobran por fotografiarlos?. 

- No fotos. No. 

La afirmación era terminante. Y ahora menos que nunca podía sacar mi iPod y tomar, aunque borrosa y oscura, una fotografía. 

Me limité a observar fascinado una vez más aquellas criaturas y salir. En la puerta ambos orientales me bloquearon el paso. 

 - Pagar por ver – dijo el otro que era más pequeño pero de porte desafiante. 

- No tengo dinero. ¿Cuánto cobran?. 

- Son 200 dólares verlos. 

- No tengo ese dinero. 

Revolví en mis pantalones y saqué lo que tenía: 45 dólares en cambio con monedas. Miraron mi palma y arrebataron de un zarpazo el dinero. Con un gesto de cabeza me indicaron la salida. 

Respiré aliviado y me encaminé hacia la puerta escoltado por el chino mugriento. Estaba abriéndola para irme, yo secándome el sudor de la frente,  cuando escuché gritos acalorados desde la habitación que habíamos dejado. 

Luego noté un resplandor que rápidamente identifiqué con el fuego. Uno de los orientales trajeados salió corriendo desesperado gritando palabras en chino y empujándonos para salir al pasillo. 

Ahí lo vi que arrancaba el extintor de incendios y se volvía a meter en el departamento. 

- ¿Qué sucede?- le dije al chino asqueroso que tenía al lado mio. 

Me miró absorto y sin decir palabra me empujó hacia el pasillo, cerrando con fuerza la puerta en mis narices. 

Bajé cuán veloz era, y ya en la calle me paré al lado de un restaurante Italiano donde una pareja de gringos pasaron y dijeron “mafia” señalando dicho restaurante. 

Pronto el humo impregnó todo. Y el intenso resplandor de las llamas se asomó por las ventanas de diferentes departamentos. 

El equipo de bomberos no se hizo esperar. Bajaron en tropel y miraron atentos el edificio en llamas. 

Al poco, habían contenido la mayor parte del incendio. Recordé que tenía el iPod y tomé algunas fotos aunque con no muy buena calidad.






CONCLUSION 

En el hotel Belvedere me puse a pensar mejor en el episodio vivido. Es evidente que aquellos diablillos eran el producto elaborado de una especie de mono al que se lo había sometido a un tipo de operación quirúrgica para aparentar pequeños seres humanos. 

La extraña luminiscencia de la piel podía ser producto de alguna clase de tintura con lo que los habían asperjado. 

¿Y el incendio?. Podría haberse debido a una mera casualidad; que sean diablillos, o demonios, como lo definió el chino, no significa que prendan fuego las cosas. 

Regresé en dos oportunidades, antes de irme de Nueva York, al lúgubre edificio donde estaba aquel SPA y la tienda china de especímenes. No volví a subir, pero esperé que algún oriental saliera para poder seguirlo. 

Nadie salió.

Inclusive visité el Barrio Chino de Nueva York indagando entre los vendedores al respecto de aquellas criaturas extrañas. 

Un chino de mirada entornada, que vendía hierbas medicinales, me dijo sin dejar de ordenar sus preparados y tinturas con sus dedos de largas uñas color ocre: 

“Aquí muchos sabemos que los diablos los traen de Japón la mafia de la Yakuza para protección e invocación de las fuerzas del inframundo. Dice una leyenda que quien tiene uno de aquellos demonios puede lograr inmunidad en las cosas que hace."

A mi pregunta de si eran inestables o si morían con la luz solar, el chino me respondió secamente. 

“Son seres de la noche, claro que les destruye la luz.” 

“¿Cualquier luz?.”, dije. 

“Cualquier clase de luz.” 

“¿Y cómo mueren?.” 

“Se prenden fuego, claro” dijo el Chino y no dejó de verme a los ojos. Incluso al notar que no iba a responderme más siguió viéndome a los ojos. 

Todavía, a varios meses de regresar de Nueva York, sigue atormentándome aquella mirada y el recuerdo de esos diablillos en la pecera con su débil luz en medio de las tinieblas.

LA BACTERIA QUE PRODUCE ORO PURO DE 24 KILATES

© ditadifulmine.com

Y hablando de alquimia. 

Los estudios de dos científicos de la Universidad de Michigan con la bacteria Cupriavidus Metallidurans les llevó a un sorprendente hallazgo: que era capaz de expulsar como desecho oro si se la alimentaba con cloruro de oro. 

Foto : G.L. Kohuth.


En efecto, comprobaron que la bacteria podía sobrevivir en cloruro de oro (oro líquido) y alimentarse del mismo para luego dejar una pepita de oro como residuo. 

Los responsables del hallazgo son el profesor de microbiología y genética molecular Kazem Kashefi y el profesor asociado de arte electrónico Adam Brown

Se basaron en los anteriores experimentos de Frank Reith, un microbiólogo ambiental en la Universidad de Adelaida (Australia), quien habría encontrado evidencias de bacterias que sobreviven en partículas de oro. 

© ditadifulmine.com


Lo interesante del descubrimiento de Kashefi y Brown, es que la Cupriavidus Metallidurans lo expulsa afuera como pepitas de oro. 

Para lograrlo, armaron un artilugio que han llamado “The Great Work of the Metal Love”, un minilaboratorio donde se produce en esa especie de alambique el oro delante del público. 

"Esto es la neo-alquimia. Cada parte, cada detalle del proyecto, es un cruce entre la microbiología moderna y la alquimia", explica Brown.

© ditadifulmine.com

El POLICIA QUE CAZA DEMONIOS


Ralph Sarchie es sargento del departamento de policía de Nueva York. Entre sus obligaciones nocturnas, debía patrullar zonas de alta tasa criminal como el Bronx. 

Ahora está jubilado, pero decidió escribir un libro (Beware the Night o Cuidado con la Noche) donde vuelca sus experiencias con el lado oscuro. El auténtico lado oscuro, según él. Pues su libro trata de historias reales de presuntas posesiones demoníacas en las calles de Nueva York. 

Aliado con el sacerdote Mendoza, dice haber resuelto muchos casos auténticos de posesión diabólica. Años después de haber aparecido su libro, Hollywood se interesó y estrenó la película Líbranos del Mal
“No me gusta llamar la atención”, dijo el ex sargento Sarchie. “Sin embargo, espero que la película sirva para un bien mayor. El diablo es muy real y es muy activo en nuestra vida. Durante mis años de policía aprendí que conocer a tu enemigo es una necesidad con el fin de derrotarlo.” 
Según relata en el libro, participó de muchos exorcismos. Pero uno lo llegó a aterrar de manera impresionante y fue cuando colocó un crucifijo en la cabeza de un individuo aparentemente tomado por las fuerzas del demonio. 
 “Coloqué un par de objetos religiosos a esa persona, en el lado derecho de la cabeza”, explicó el ex sargento Sarchie. ”Podía ver sus ojos, miraban fijamente el crucifijo, pero no giraba la cabeza. Su cabeza parecía la de una estatua… pero de repente sus ojos comenzaron a dar vueltas, era una cosa espantosa de ver. He sido policía durante mucho tiempo. Tuve que lidiar con una gran cantidad de personas con trastornos mentales y he detenido a algunas personas muy peligrosas y yo nunca, nunca en mi vida había visto algo así. La mirada de un asesino no se parece en nada a una persona que está bajo la posesión.” 
Otro caso es parecido al final de la película, al hombre debieron ponerle un chaleco de fuerza. Emitía sonidos guturales espantosos y lanzaba alaridos desgarradores cada vez que lo rociaban con agua bendita. 

Desde luego, la ciencia, la psicología encuentra explicaciones a esta clase de fenómenos. La intensa creencia de algunas personas pueden llevarlos a extremos. Pero es curioso que haya pasado el asunto a manos de un policía, eso lo hace interesante de analizar pues no hablamos de un sacerdote, sino un policía que, a priori, uno considera más pragmáticos.

Pero el engaño, la confusión, puede ser inevitable. Me pareció interesante escribir unas líneas de la película que, finalmente, vi el fin de semana.

LA SAL Y LOS DISOLVENTES ALKAEST

Foto "agua espectral" :SJarré

En anteriores entradas escribí sobre la sal, la forma de obtenerla del aire mismo, y ese empeño del alquimista antiguo y moderno por manifestarla. La pregunta que surge es ¿ y para qué la usaba una vez en su poder?. 

El alquimista estaba empeñado en retrogradar las materias a su primer estado, sólo así, decía el corpus alquímico, era factible obtener la materia de la piedra de los sabios. Por eso, señalaban que su materia estaba en todos lados: porque esa sal posibilitaba abrir los santuarios de la naturaleza, en específico, de las naturalezas metálicas. 

Sal marina fijada. Imagen SJarré




















La tierra o arcilla está esparcida por todo el globo, por ejemplo, y en mezcla con la sal marina nos da el ácido clorhídrico. El ácido nítrico se obtenía con la sal de amonio. Una sal muy venerada en la antigüedad y que tenía hasta un dios: el Dios Ammón. El carbonato de potasio extraído de las cenizas del roble facilitaba la Potasa, cuyas reacciones exotérmicas muchos autores identificaron con el famoso Fuego Secreto alquímico.

Por eso señalaban que el espíritu universal había que atraparlo, porque así obtenían sus aguas para retrogradar a sus minerales. Un ejemplo notorio es el alquimista conocido como El Cosmopolita

En sus tratados vemos que alude a que la materia de sus desvelos está en todos lados, incluso en el estiércol y el barro. Y es así, porque allí abunda salitre o algún nitrato que sirve para preparar el disolvente que buscaban. 

Estas citas del Cosmopolita lo deja claro: 
“En Dantin: nuestra agua se encuentra en los viejos establos, en las letrinas y en las cloacas hedionda” 
En efecto, del nitro que podemos arrancar a la tierra se puede obtener un ácido capaz de disolver algunos metales como el plomo, la plata, estaño. Esa era el “agua” del Cosmopolita y la de otros muchos. 

Ramón Llull utiliza por ejemplo vitriolo, alumbre y nitro para obtener un sucedáneo del ácido nítrico capaz de convertir la plata en una materia salina. 
“Decimos que la verdadera disolución es la llave de todo este Arte;”
Pasaje de: La nueva luz química. 
Pero a su vez, y aquí viene el meollo del asunto, luego afirma El Cosmopolita que el sujeto o Materia primera, es un metal hijo de Saturno. Desde luego, habla de la Galena, sulfuro de plomo. 
“Así pues, aplicaos enteramente a este primitivo sujeto metálico, a quien la Naturaleza ha dado verdaderamente una forma de metal, pero lo ha dejado crudo aún, inmaduro, imperfecto e inacabado. Este gran secreto está oculto en ese hijo de Saturno, tal como todos los Filósofos lo afirman y juran.”  
Es aquí donde brilla la confusión. Porque intencionalmente habla de dos Materias primeras importantes, como si fuera una, ya que una posibilita la apertura de la otra y termina convirtiéndola en la misma esencia (sal) que posee la que la abrió, por tanto, tienen idéntica naturaleza. 

Y es en la sal de los metales, como refieren infinidad de autores, desde La Cadena dorada de Homero hasta Alkimiens Myterier, que se encuentra la auténtica Materia de la piedra de los filósofos. 

Aquí narré un experimento positivo de una Danesa que lo ha logrado y , a su vez, arrojó luz en la mucha oscuridad alquímica. 

El Cosmopolita tampoco lo niega, y afirma : 
“Extraed la sal de los metales sin ninguna corrosión ni violencia, y esta sal os producirá la Piedra blanca y la roja. ítem: Todo el secreto consiste en la sal, de la cual se hace nuestro Elixir perfecto” 
Pasaje de: La nueva luz química. 
Y así, otros muchos autores antiguos y modernos lo confirman. En la sal. He ahí el secreto. Se entiende ahora porque decían los antiguos alquimistas que eran dos materias aunque eran de la misma naturaleza. Porque la sal que nos facilita el disolvente (de la familia de los nitros) es la que nos da la sal del metal o mineral, y al final, ambas son de una misma naturaleza u origen ( de los astros o Cosmos, sol y lunas y estrellas) salino. 

Más no diré del asunto. Creo que todo ha sido esclarecido. Da lo mismo la vía que te lleve a esa sal y a su disolvente, porque la clave es que retrograde a la materia mineral o metálica.


GIACOMO CASANOVA Y LA ALQUIMISTA MISTERIOSA


Creo haberlo dicho alguna vez. La obra de Giacomo Casanova es, a mi entender, el mejor libro jamás escrito. 

No sólo por las abundantes aventuras que relata el veneciano, de forma tan auténtica y sincera, sino la manera que tiene de transportarte a aquella lejana edad de 1700 y pico

Y como no podía faltar en la vida de este hombre, también sintió curiosidad por la alquimia. Un extracto de su volumen primero nos revela unos detalles interesantes cuando se encuentra con una mujer avezada en el arte de la alquimia.

“Cuando llegamos al asunto de la magna obra y cometí la ingenuidad de preguntarle si conocía la materia prima, no se echó a reír a carcajadas por que hubiera sido descortés, pero con una sonrisa simpática me dijo que ya poseía lo que se llama la piedra filosofal, y que era muy experta en todas las grandes operaciones. Me enseñó su biblioteca, que había pertenecido al gran d ’U r fé y a Renée de Savoie, su esposa, que ella había aumentado con manuscritos que le costaban más de cien mil francos. Su autor favorito era Paracelso, quien, a su parecer, no era ni hombre ni mujer, y que había tenido la desgracia de envenenarse con una dosis demasiado fuerte de medicina universal.' Me mostró un pequeño manuscrito donde se explicaba en términos muy claros, y en francés, el gran procedimiento. Me dijo que no lo encerraba bajo llave porque estaba cifrado y sólo ella poseía la clave de la cifra.  
 -Entonces, señora, ¿no creéis en la estenografía?  
-No , caballero, y si queréis aceptarla, aquí tenéis una copia, que os regalo.  
La acepté y la guardé en mi bolsillo. De la biblioteca pasamos a su laboratorio, que me sorprendió positivamente; me mostró una materia que tenía en el fuego desde hacía quince años, y que aún necesitaba permanecer en él otros cuatro o cinco. Era un polvo de proyección, que en un instante debía transformar en oro todos los metales.  
Me mostró un tubo por donde el carbón caía para alimentar el fuego de su horno siempre en el mismo grado, llevado allí por su peso de manera que a veces pasaba tres meses sin entrar en el laboratorio sin miedo a encontrar el fuego apagado. Por debajo, un pequeño conducto hacía caer la ceniza. Para ella, la calcinación del mercurio era un juego de niños; me lo enseñó calcinado, y me dijo que cuando yo quisiera me enseñaría a obtenerlo. Me mostró el árbol de Diana del famoso Talliamed, de quien era alumna.  
Como todo el mundo sabe, este Talliamed era el sabio Maillet, que según Mme. d ’Urfé no había muerto en Marsella como el abate Le Maserier había hecho creer, sino que estaba vivo; y con una ligera sonrisa añadió que con frecuencia recibía cartas suyas. Si el Regente de Francia le hubiera hecho caso, aún seguiría vivo. Me dijo que el Regente había sido su primer amante, que había sido él quien le había puesto el mote de Egetia y quien la había hecho casarse con el señor d ’Urfé.  
Tenía un comentario de Raimundo Lulio que aclaraba todo lo que Arnau de Vilanova' había escrito según Roger Bacon y Geber, que, por lo que me dijo, no estaban muertos. Guardaba el precioso manuscrito en un cofrecito de marfil cuya llave tenía ella; además, su laboratorio estaba cerrado a todo el mundo.  
Me mostró un barril lleno de platino del Pinto que podía convertir en oro puro cuando quisiera. Se lo había regalado personalmente el señor Wood en 1743. Me mostró el mismo platino en cuatro vasos diferentes; tres de ellos lo contenían intacto en los ácidos sulfúrico, nítrico y sódico; en el cuarto, donde había utilizado agua regia, el platino no había podido resistir. Lo fundía con el espejo ardiente, y me explicó que era el único metal que no podía fundirse de otro modo, demostrando así, en su opinión, que era superior al oro. También me lo enseñó precipitado por la sal amoniacal, con la que nunca se ha conseguido la precipitación del oro.  
Tenía un atanor encendido desde hacía quince años. Vi su chimenea llena de carbones negros, lo que me hizo pensar que había estado allí uno o dos días antes. Al volver a su árbol de Diana, le pregunté respetuosamente si admitía que no era otra cosa que un juego para entretener a los niños. Me respondió en un tono muy digno que sólo lo había hecho para divertirse, utilizando plata, mercurio y espíritu de nitro, y cristalizándolos juntos, y que sólo consideraba su árbol como una vegetación metálica que mostraba en pequeño lo que la naturaleza podía hacer en grande; pero añadió que podía hacer un árbol de Diana que fuera un auténtico árbol del sol; éste produciría frutos de oro que se recogerían y que se reproducirían hasta la extinción de un ingrediente que mezclaría a los seis «leprosos» proporcionalmente a su cantidad.  
En tono modesto le hice observar que no me parecía posible sin el polvo de proyección. Madame d'Urfé sólo respondió con una graciosa sonrisa, señalándome entonces una escudilla de porcelana donde vi nitro, mercurio y azufre, y en un platillo una sal fija.  
 -Imagino -me dijo la marquesa- que conocéis estos ingredientes.  
-Los conozco - le respondí- si esa sal fija es orina.  
-Habéis acertado.  
-Admiro, señora, vuestra intuición. Habéis analizado la amalgama con la que yo he pintado el pentáculo sobre el muslo de vuestro sobrino; pero no hay tártaro que pueda revelaros la fórmula que da poder al pentáculo.  
-Para eso no se necesita tártaro, sino el manuscrito de un adepto que tengo en mi cuarto y que os mostraré; en él figura la fórmula.  
No le respondí nada, y salimos del laboratorio. Nada más entrar en su cuarto, la señora sacó de una caja un libro negro que depositó sobre la mesa, y se puso a buscar un fósforo; mientras ella buscaba, abrí el libro que estaba a su espalda, y lo vi lleno de pentáculos; por pura casualidad vi el mismo talismán que yo había pintado en el muslo de su sobrino rodeado por los nombres efe los Genios de los planetas, salvo dos, que eran los de Saturno y Marte, y cerré rápidamente"

LA VIA ALQUIMICA DE LA TIERRA NEGRA Y LA SAL ASTRAL

Fotografía realizada con un microscopio electrónico de barrido o SEM

A lo largo de los años lo he visto casi todo en alquimia. Conocí en persona a individuos que trabajaban con el cinabrio, el antimonio, la galena, y demás minerales tóxicos. Otros que, por el contrario, preferían emplear materias naturales como el rocío, el agua de lluvia, las cenizas del roble, o la propia tierra del bosque. 

Y de esta última quisiera exponer algunas cosas. 

Es sabido, y se puede comprobar experimentalmente, que hay un nitro sutil en el aire que lo impregna todo. Es una forma de fertilización que utiliza la naturaleza para pervivir, producido por una reacción con el nitrógeno del aire y el vapor de agua

Ese “nitro de sal celestial producido en los astros”, como lo llamaban los antiguos, es posible manifestarlo mediante diferentes técnicas. 

La más usual es a través del rocío de primavera (época en la que abunda más este nitro sutil por la temperatura que lo hace receptivo a condensarse en el agua del rocío, y “abona” los campos y praderas para rejuvenecer la árida naturaleza que se despide del invierno). 

El rocío es un agua que contiene una sal: el nitro astral o celestial. Pero que sabemos que no es otra cosa que nitrito amónico

En el libro El Secreto de la Sal, publicado en 1750 aproximadamente (click aquí para bajarlo), lo llaman nitro de sal celestial y también Espíritu Universal. Pero hoy conocemos su composición química y eso es de ayuda a revelar el misterio. 

LA OTRA INTERPRETACIÓN A LA TABLA ESMERALDA 

Imagen: Silvana Coratolo

En una entrada anterior mencionaba que una de las interpretaciones de la Tabla Esmeralda era con el vitriolo y la pirita o marcasita. Esto es así. Pero también existe la explicación de que dicho tratado atribuido a Hermes Tres veces Grande no se hable de otra cosa que de una sal. 

Veamos por qué. 

Los párrafos más reveladores, y más utilizados, han sido: 
“Su padre es el Sol y su madre la Luna. El Viento lo lleva en su vientre. Su nodriza es la Tierra.”  
“Su poder es fuerte si se transforma en Tierra” 

El Nitro sutil en el aire, conocido como Espíritu Universal, en verdad lo impregna todo, porque es un compuesto necesario para la naturaleza. Se forma, en efecto, por el sol y por la luna. La luna que favorece la humedad nocturna, y , a través de la evaporación por el sol el nitro se desprende como ya fue explicado en otra entrada aquí mismo

El viento lo transporta en su sutilidad y mueve esta sal aérea de un lado a otro del orbe. Dice que “su nodriza es la Tierra”, porque en efecto aquí ha descendido y ha sido guardado en la tierra como fertilizante. Cuando se evapora por las lluvias, esa sal sutil revolotea de un lado a otro.

Por este motivo muchos alquimistas usan la tierra negra del bosque donde han impactado durante años o siglos los rayos del sol y la luna, las lluvias, rocío: se ha impregnado fuertemente de esta sal aérea o nitro sutil. 

Ahora bien. Cuando dice que “su poder es fuerte si se transforma en tierra” nos estaría revelando que el nitro sutil puede consolidarse como sal o tierra, y tiene auténtico poder en esta forma sólida, ya que sabemos que el nitrito se convierte en nitrato pero ambos son inestables y con el calor explotan. La explosión de algo, desde siempre se asoció como símbolo de poder y fuerza. 

LA VÍA DE LA TIERRA 


En el tratado Hidrolitus Sophicus, encontramos: 

“Existe una cosa en este mundo que se encuentra por todas partes” 

 Y añade: “no moja, es muy pesada y muy ligera.” 

¿Qué cosa no moja y es pesada y ligera a la vez?. 

La tierra: es pesada cuando es una masa aglutinada, puede estar húmeda pero no moja, y es ligera a la vez cuando se desmenuza o disgregan sus partes. 

Recordar que la palabra alquimia proviene del árabe. Pero la palabra quimia, su origen puede rastrearse hasta la palabra Khmt (kemet) que significa “tierra negra” o “la negra” en egipcio, y sería esta la interpretación más adecuada. 

Algunos alquimistas, como el autor de la web Cosmogono, utilizan esta tierra negra, a la cual la calcina y luego extrae sus principios según el Arte: Solve et Coagula

Pero volvamos a lo que mencionaba del Nitro sutil del aire. Este nitro se impregna en todas las capas del planeta. Y lo podemos encontrar, desde luego, en la tierra negra que saquemos de un bosque. 

Bastará ir con una pala y efectuar un agujero profundo, pues a más profundidad mejor es la sal que sacaremos acumulada por años y reflotada por la humedad. Con la tierra negra ya disponemos del Caos o Materia Primera para formar la materia filosófica, dicen los antiguos y modernos alquimistas. 
“Nuestra Materia es una de las cosas más comunes de la tierra y contiene en sí misma los cuatro elementos. Resulta verdaderamente maravilloso que tantos busquen una cosa tan ordinaria y que, sin embargo, sean incapaces de encontrarla.” (Gloria Mundi )
Me parece que ahora ya sabemos esta clave.


PROCEDIMIENTO 


Una vez en poder de nuestra tierra negra, la purgamos de raíces y residuos indeseables, la tamizamos, y la colocamos en una vasija de porcelana o semejante para calcinar. 

La calcinación elimina las heterogeneidades y compacta la esencia de la misma, en este caso, las sales. 

Un método, mencionado en el tratado El Secreto de la Sal, consiste en usar esta tierra negra, donde sepamos haya abundado el salitre (eso se comprueba por observación) calcinarla muy bien, y dejarla en la noche dentro de una vasija: atrae hacia ella ese agua o rocío, estimo que por su sequedad y las sales incorporadas que son como un imán del agua atmosférica, como todos sabemos. 

Esta agua o rocío lo asocian todos los antiguos alquimistas al Espíritu Universal. Existen tratados que mencionan que basta esa agua astral para empezar y terminar la Gran Obra

La tierra calcinada puede atraer esta agua, que no es otra cosa que agua con una sal de nitro (nitrito amónico) y a través de humectaciones y desecaciones, como ya expliqué que efectúa el autor de Recreaciones Herméticas o Cyliani, se le da otra consistencia a esta ceniza de la tierra y la lleva a una forma gloriosa: la forma blanca de una sal.


ALGUNOS PASAJES REVELADORES DEL TRATADO GLORIA MUNDI 

La tierra es la nodriza de la Piedra, es decir, cuando la tierra recibe los rayos del Sol y de la Luna, nace un nuevo cuerpo, como un feto en el vientre de la madre. La tierra recibe y digiere la luz del Sol y de la Luna y alimenta al feto día a día. Esto lo hace hasta que se hace grande y fuerte, abandona su negrura y contaminación y cambia de color. Esta “criatura”, que se llama “nuestra hija”, representa nuestra Piedra, que nace de nuevo del Sol y de la Luna. Como podrás ver claramente, cuando el espíritu o el agua que ha subido se transmuta gradualmente en el cuerpo y el cuerpo nace de nuevo, éste crece y aumenta de tamaño como el feto en el vientre de la madre. Así se genera la Piedra de la primera sustancia que contiene los cuatro elementos”

La Sal de la Tierra es el alma. Coagula todas las cosas, se encuentra en medio de la tierra cuando la tierra ha sido destruída y no hay nada en la tierra que se parezca a su tintura. Se llama Rebis (doscosas). Es una piedra, una sal, un cuerpo y, para la mayoría de la Humanidad, una cosa vil y despreciable. Aun así, purifica y cura los cuerpos, representa la clave de nuestro Arte y todas las cosas se resumen en ella. Su entrada es tan sutil que pocos la perciben, aunque si entra en un cuerpo, lo tiñe y lo lleva a la perfección. ¿Qué más se puede pedir a Dios sino esta sal y la entrada de la misma? “Si un hombre viviera cien mil años no se maravillaría lo suficiente frente al proceso milagroso de la extracción de las cenizas de este noble tesoro y su reducción posterior a cenizas. En las cenizas se encuentra la Sal, y cuantas más cenizas se quemen más cenizas proporciona. Date cuenta también que procede del fuego y vuelve al fuego, que procede de la tierra.”

“Debes purificar o calcinar la mencionada tierra o Materia para extraerle su agua y su espíritu. Éste último debe encerrarse en una redoma en la que debe verterse aqua vita, hasta que la sustancia se cubra unos cuatro o cinco dedos. Sométela entonces a la acción del fuego durante una hora y destilalo todo al baño maría. Lo que permanece debes calcinarlo otra vez y extraerlo con su agua hasta que no encuentres nada más en la “tierra”. Guarda la tierra para el segundo estadio del proceso. El agua que hayas extraído, la destilas sobre un fuego lento. Entonces encontrarás al final del recipiente destilador una sustancia preciosa semejante al cristal, purgado de toda impureza terrestre y llamada “nuestra tierra”. Esta sustancia deberá ser colocada en un recipiente destilador de vidrio con forma de calabaza y calcínada hasta que esté seca y blanca y, al mismo tiempo, líquida. Al acabar habréis obtenido el tesoro de este mundo, que tiene la virtud de purificar y perfeccionar todas las cosas terrestres. Entra en todas las cosas y alimenta la sal fija de todas las cosas por medio del Mercurio o el cuerpo.”

“La cantidad de agua que fluye por toda la tierra es enorme y, sin embargo, no lleva más que al conocimiento de este Arte. Esto mismo es causa de frecuente abuso por los que la desean. Toma también el “fuego”, pues en él encontrarás la Piedra y en ninguna otra parte de todo el mundo. Resulta familiar a todos los hombres, tanto jóvenes como ancianos. Se encuentra en el campo, en los pueblos, en las ciudades y en todas las cosas creadas por Dios. Aun así, es despreciada por todos. Los ricos y los pobres la manejan cada día. Es lanzada a la calle por las sirvientas y los niños juegan con ella. Aunque nadie la valore es, junto con el alma humana, la cosa más bella y preciosa de la tierra, teniendo además el poder de derrocar a príncipes y reyes. No obstante, se considera la más vil y despreciable de las cosas terrenas y es repudiada y desestimada por todos.”

“El artista aquí no hace ninguna otra cosa más que sembrar, plantar, regar y solo Dios concede el crecimiento.” 

Como vemos, no estaban tan desacertados los antiguos sobre el funcionamiento del mundo, la fertilización, y las sales que nos envuelven.


CONCLUSIÓN 

En efecto, hay muchas maneras de llegar a la sal o nitro astral. Probablemente cada técnica ofrezca una sal con resultados de pureza mayor o menor a las logradas por otros procesos, pero se trata del mismo compuesto químico, a saber, el nitrito de amonio

Esta sal, de la familia de los nitros, es la “tierra” que el alquimista utilizaba para plantar su semilla solar. 

Por lo demás, está sal aérea, al introducirse en la Tierra, se va fijando y nos provee otras dos sales que muy bien conocemos y que, a diario, una de ellas reposa en nuestras mesas. Nos es tan familiar ahora, que la despreciamos, sin embargo no así el salario que cobramos a fin de mes, palabra que le debemos a su existencia como tal.

Y señalo la forma cúbica de la sal, vista microscópicamente (imagen primera). Los antiguos decían que la materia final, esta es, la lapis philosophorum o piedra de los sabios, la llamaban piedra cubica y consistía en rubíes aglomerados unos al lado de los otros, unidos por una masa amorfa que llamaban la tierra condenada de la piedra (transcribo de memoria, perdón si no es literal, de Fulcanelli).

El resto lo dejo para que lo resuelva el gentil lector.