Investigaciones de campo

En este blog verás, en muchas entradas, investigaciones en el terreno donde suceden los fenómenos misteriosos.

¿Existe dios?

Encontraréis muchas entradas con nutrida información sobre el milenario tema de dios, su inexistencia o posible existencia.

Fotografía

Impresionantes imágenes a todo color.

Descubrimientos científicos

La lucha contra las enfermedades, el alargamiento de la vida, los genes.

TRASCENDENCIA : EL REINO DE DIOS EN UNA COMPUTADORA


Hace unos días atrás tuve la idea. Y el sábado, viendo la película Trascendence, volvió a resurgir. 

Básicamente consistía en solicitar a las personas una gota de sangre, para almacenar el código genético provisto, y poder encapsularlo en una espora – cuya capacidad de supervivencia la haría inmortal – para repoblar nuevos mundos con ese acervo genético de todos los que les interese el proyecto. 

Había chequeado nombres posibles para llevar adelante la idea. Muchos me miraron sorprendidos. Y no faltó quien dijera que me convertiría en el “Vampiro de Wall Street”

La dejé de lado la idea. 

Necesitaba una infraestructura y tiempo del que carezco. Entonces se me ocurrió otra idea que hace tiempo venía digiriéndola (y que en novelas de ciencia ficción que escribí llevé adelante): crear un clon digital humano

El proyecto consistiría en almacenar todos los eventos que describen a una persona, sus memorias, las fotos y videos que lo sustentan, y unirlo a una AI (Inteligencia Artificial) capaz de asimilar como propia toda aquella información. 

Pues parece de novela de ciencia ficción. Y sin embargo, me han ganado de mano los americanos en ambos proyectos: las muestras genéticas y el banco de memoria humana para la clonación digital. 

El proyecto se llama LifeNaut, de la Terasem Movement Foundation. Una vez te registras puedes cargar toda la información que consideres define tu personalidad, fotos, videos, tienes varios gigas para almacenar a tu disposición. 

La idea es que en el futuro eso constituya una forma de acercarse a la esencia de tu alma y, a una mente digital preparada para ello, volcarle esa esencia. 

Según Bruce Duncan, director de la Fundación del Movimiento Terasem, en el futuro se podrá ordenar toda esa información para extraer lo que podría llamarse el alma de la persona, pero que definen como Bemes

Un Beme, como el atómo en física, sería la unidad más reducida de la conciencia de un individuo

También apuntan a que envíes una muestra genética (no necesariamente sangre) para el mismo propósito de trascendencia. Lo mismo los robots sociales.

Les dejo el link para curiosear. (Click aquí)

EL MITO DEL ALQUIMISTA DE MATADEROS ¿DONDE ESTA LA VERDAD?: LA ULTIMA INVESTIGACION.


Para uno que anduvo – y lo hace todavía, ya mejor encaminado – husmeando en los meandros de la alquimia, aquella investigación llevada a cabo por Guillermo Barrantes y Víctor Coviello, los cazamitos de Buenos Aires, me puso en guardia. 

Y no se debía a la afirmación fantástica de que un inmortal deambulara a sus anchas por el barrio de Mataderos, específicamente en el pasaje Viejobueno. No. 

Se debía a que tal persona había logrado ese milagro a través de un Elixir secreto, y que, no sólo lo usaba para si, sino que si tenías la fortuna de cruzarte con él y te invitaba un buen mate, podías pasar unos años viviendo sin enfermedades

Si esto fuera verdadero ¡qué bien le haría a tantos niñitos que están en tratamiento oncológico ahora mismo y acaban sus vidas sin haberlas empezado siquiera! ¿No merecerían una oportunidad a través de este Elixir misterioso?. 

Más allá de eso, es cierto que la leyenda era del todo atractiva para alimentar mis ansias de ficción. Porque, como dije, la vena por lo fantástico no me ha abandonado jamás (no sería escritor de novelas de ficción de otro modo). 

Pero creo que todo tiene una base sólida, magnánimamente real. Y allí fui en su búsqueda hacia Mataderos. 


PASAJE VIEJOBUENO 

video

Creo yo, era la primera vez que andaba por estos lares: Mataderos. Tomé el colectivo 55 que me dejó en Directorio y Miralla, justo enfrente a un restaurante. 

Cuando avanzaba por Miralla, observé por los cristales del restaurante un viejo sentado, largo, de cabello peinado hacia atrás, arrellanado solo tomando su desayuno. 

Por un momento imaginé que podría tratarse del hombre al que buscaba. Según la información que tenía en mi poder – que no era mucha – el alquimista, o bien uno de los longevos íntimos del alquimista, se llamaba Ernesto. (Para comprender mejor lo que hacía allí y la información que tenía léase Buenos Aires es Leyenda tercera parte.)


Guillermo Barrantes no me quiso facilitar la dirección, y tampoco insistí mucho. El pasaje constaba de tres calles que podría recorrer de palmo a palmo y , consultando entre vecinos, dar con la propiedad del hombre en cuestión. 

Ernesto era un hombre que, según las descripciones de Barrantes, superaba los dos metros de altura. Barbado, de ojos penetrantes, voz grave. Digamos, no pasaba desapercibido. 

Pero lo habían entrevistado, de ser cierto todo, hacía al menos seis años atrás. Como sea, seguí caminando por Miralla hasta dar con algo que me hizo recordar los Mataderos del siglo pasado. Una especie de fábrica inmensa. 

Ya en el pasaje en cuestión, observé el silencio y lo desolado que estaba todo. Salvo un hombre de pie bajo los rayos del sol, que me observó apenas aparecí en el pasaje, no había nadie. 


Comencé a tomar algunas fotos, y a caminar. En el trayecto, de cierta casa me salieron tres perros ladrándome. Uno de ellos amagó lanzarme un tarascón. Pero lo eché de un chasquido con la lengua. 

En la última cuadra del pasaje vi dos hombres conversando, pero decidí volver al inicio. Cuando lo hacía una señora mayor salió de su casa y aproveché para preguntarle. 

Me aseguró que nadie con el nombre y descripción ofrecida vivía en esa calle, que siguiera caminando por el pasaje que quizá vivía en las otras cuadras.


En las siguientes le pregunté al hombre de pie (cuya imagen adjunté más arriba). De boina, con campera para montaña y pantalón de vestir, el hombre pasaba sus días en la calle observando. Una especie de pasatiempo para huir del claustro de su hogar. Negó conocer a Ernesto y a persona alguna que correspondiera con las descripciones físicas que le hice. 

Seguí caminando y vi salir del taller de la esquina un hombre con traje de overol y las manos y ropa engrasadas. Le pregunté sin preámbulos. 

Se detuvo un instante, esforzándose para hacer memoria. Pasaron varios segundos. Al cabo, me confesó no conocía a nadie que concordara con mi descripción. 

Seguí preguntando.


Una señora que caminaba por el pasaje fue la siguiente. No conocía a tal hombre, pero si a uno que concordaba con la descripción de la alta envergadura. Me señaló una puerta de madera marrón, y me dijo que vivía ahí. 

Ahí vive un hombre alto y flaco de cabellos grises. Fuma mucho todo el tiempo”. 

¿Fumaba Ernesto?. Lo dudaba. Al menos no en la imaginería que me había concebido. Ernesto tenía, mínimo, 150 años. Me costaba imaginarlo con cigarrillos. Pero no conforme, la señora me dijo que la acompañara y que preguntaría en un comercio a la vuelta. 

Del comercio negaron conocer cosa alguna, las señoras no sabían de quien hablaba. Me alentó siguiera preguntando y probara en la puerta marrón. 

Observé la fachada, desvencijada, de la casa, y dudé un instante. Al fin, crucé y a punto de golpear la puerta marrón oí llantos de criaturas provenientes de adentro: no podía ser. Ernesto vivía solo. Sin familia. 

Al menos me había hecho a la idea de eso al leer la crónica de Barrantes y Coviello

Indagué con dos mujeres más, una que paseaba el perro; otra en cuya puerta tenía un emblema esotérico extraño. Nada. 

No conocían a tal hombre. 

Regresé melancólico y enojado por la pérdida de tiempo. Al final, era un mito-timo. Sin embargo, la vejiga me ayudaría a dar con la pista. 


EL ALQUIMISTA EVASIVO 

Dije la vejiga, leyó bien lector. Y me explico. Desde que había abordado el transporte que me condujo a Mataderos, me incomodaba una necesidad fisiológica básica que era, ni más ni menos, orinar.

Debido a que en la zona no disponía de muchos lugares qué escoger, decidí probar en aquel restaurante. Pedí permiso al mozo que atendía el lugar, y subí las escaleras hasta el toilet.

Salí relajado viendo fijamente al anciano que estaba sentado todavía con su desayuno sobre la mesa. No iba a hablarle al anciano, pero no le quitaba el ojo, por las dudas.

Entonces empecé a hablarle al mozo de Ernesto, lo describí, y dije bien fuerte –para que me oyera el susodicho anciano - por qué razón lo buscaba. Razón que hasta ese momento había ocultado a mis ocasionales entrevistados.

Y cuando dije “conocés el mito del alquimista de mataderos”, Elio, el mozo, negó con la cabeza pero se quedó pensativo.

Y ahí recordó, basado en las descripciones que le había hecho y el nombre, de un Ernesto que vivía en Viejobueno, pero que se había mudado a Villa Lugano, cerca de donde tiene su joyería entre las calles Chilavert y –parece increíble – Piedra Buena.

Y como no podía ser de otra manera, la joyería se llama Lyon. Nombre sugestivo alquímicamente hablando. Elio me contó que todas las noches pasaba por aquel restaurante y retiraba su comida. Eso me hablaba de un hombre solitario, sin familia ni esposa, que pasaba todos los días a buscar su cena pasadas las 21 horas.

Agendé todos los datos, y decidí que tenía dos alternativas. Ir a la joyería o encontrarme a las 21 horas en aquel restaurante con el anciano. 

 DOMICILIO EXACTO DEL ALQUIMISTA 

Antes de ir, quise cerciorarme de que Barrantes no me iba a pasar más información. Volví a contactarlo, y negó poder ofrecerme información sobre el domicilio del alquimista en Viejobueno.

Pero añadió:

“Lo que si puedo decirte es que la casa del Alquimista no se encuentra (o se encontraba) ni en la primera ni en la última cuadra de Viejobueno” 

Con esa minúscula información, a priori inservible, yo me hacía la idea de restringir la zona de búsqueda tocando uno a uno los timbres de esa calle. Pero todavía tenía la joyería, y el alquimista supuesto que trabajaba ahí. Tenía esa carta por jugar. Carta que me abriría las puertas a la verdad. 

CARA A CARA CON EL MITO

Supongo que uno al investigar agudiza la observación. Por eso, mientras viajaba en subterráneo, observaba atentamente los rostros de los pasajeros haciéndome una idea acertada o no de sus intereses y ocupaciones.

Y allí, de pie, un hombre con el rostro mefistofélico, parecía mirar el pasaje con sorna, las cejas arqueadas, y una frente aplanada sumamente extraña. Parecía sonreír con los ojos de manera perversa.

Al lado mío, dos hombres hablaban de acostarse por cincuenta pesos con prostitutas, relatando al mismo tiempo que necesitaban un Héroe que los sacara del apuro del gobierno del país.

Me tomé el transporte de línea 141. Y apenas me senté, abrí el mapa donde tenía marcado – con una X- la calle de la joyería: Chilavert y Piedrabuena.

La avenida Piedrabuena, más precisamente, que flanquea a la nada menos que Villa 15, conocida como Ciudad Oculta. Esta zona, en la noche, es altamente riesgosa transitar.



Y cuando bordeaba con el autobús dicho barrio, con las casas desconchadas y de ladrillos mal puestos, la ropa colgada de lado a lado y la gente caminando por suelos de tierra, me hacía la idea de cómo debería ser a la noche. 

No me hubiera gustado bajar ni de día en esa zona.




Finalmente arribé a Piedrabuena y Chilavert, y , como no podía ser de otro modo, la joyería estaba cerrada.

No obstante, no me desalenté. Toqué timbre a la casa de al lado, y una mujer desde el piso superior me dijo que volvía a abrir a las 17hs, es decir, en una hora.

Mientras hacía tiempo, y considerando no había almorzado, me dirigí a un restaurante que usé como centro de operaciones.

Subí al solitario piso de arriba y ahí encargué tostados y dos medialunas con un té. Impaciente, aguardaba la hora y – soy sincero – fantaseaba con la idea de que un ser de la magnitud del alquimista existiera.

Como un niño, jugaba con la fantasía de que me iniciara, me enseñara su Elixir o , cuando menos, me invitara a tomar un mate “sabiamente” preparado.

Llegó la hora y crucé a la calle de la joyería. A metros me di cuenta que estaba abierta. Ingresé a toda velocidad, y apenas escuchó el ruido de la puerta, el hombre me dijo:

“En un momento estoy con usted”. 

Aguardé, impaciente, frotándome las ateridas manos. Entonces salió de atrás de una vitrina y lo vi. No tenía ni dos metros ni era barbado, ni tampoco tenía los ojos oscuros y profundos. Sus ojos, color verde esmeralda, reflejaban un hombre honesto, sincero, que trabajó toda su vida en su joyería.

Lo encaré, le pregunté su nombre que no resultó Ernesto, sino Héctor. Y le dije que estaba buscándolo, que si vivía en Viejobueno.

“Sí, hasta hace dos años viví toda mi vida en Viejobueno. Naci en esa calle y conozco a todos los de mi cuadra.” 

¿Conoce el mito del alquimista de mataderos entonces?.

No, nunca oi hablar de eso. Y mirá que sí he escuchado de todo. Sé de leyendas vivas o fallecidas que vivieron en el barrio. Cantantes famosos que nacieron en calles cercanas. Puedo decirte que al menos en la cuadra donde vivo no hay nadie que sea alquimista ni que se llame Ernesto.

¿Y que mida más de dos metros de altura?.

No, no conozco a nadie con esa descripción. 

¿En qué cuadra vive usted?.

Justo en la del medio. 

Recordé entonces las palabras de Barrantes, y su dato terminó de cerrar el círculo: el mito era un invento.  

Nunca hallaría al alquimista porque ese alquimista provenía de los laberintos de la imaginación de estos dos escritores de ficción como son Barrantes y Coviello.

Héctor me aseguró con toda su sinceridad, que en casi 60 años que vivió en dicha calle, jamás oyó ni vio a nadie de las características mencionadas.

Además es cierto: un hombre como Ernesto, muy estereotipado – dos metros de altura, ojos profundos, barbado – sería sumamente llamativo en el barrio.

Las personas altas siempre lo son.

Héctor sólo confirmó lo que ya había estado investigando en Viejobueno con sus vecinos: no había nadie que viviera en dicha calle con las características de Ernesto. 


CONCLUSION 

Esta investigación debe servir a modo de ejemplo cómo hay cierta fascinación pueril en uno al investigar algo que, racionalmente, no puede ser posible.

Y que, si se hubiera usado la razón antes de lanzarse al terreno, la verdad habría asomado sin lugar a dudas.

Bastarán unos ejemplos sencillos de analizar.

Un hombre que tiene un elixir que cura las enfermedades, que prolonga la vida, si existiera, lo último que haría sería dar a conocer su longeva edad a periodistas de lo insólito para que en sus tiradas de miles de ejemplares lo dieran a conocer al público masivo. Se guardaría el secreto o lo vendería a un laboratorio para ayudar a los niños en terapias oncológicas.

El perfil de Ernesto: estereotipado. Clásico de un arquetipo poderoso: alto, barbado, de mirada penetrante. Es la definición perfecta de un personaje de ficción que, por otro lado, a todos nos gustaría fuera verdad. No puede ser bajito, gordo, de nariz rechoncha. No. Debe tener voz grave, ojos de fuego, y altura de dios.

Ahora es interesante como se unieron las supuestas “pistas” para una calenturienta mente como la mía:

La avenida Piedrabuena y Chilavert se convirtió en un escenario fantástico. La joyería Lyon (León) , cuyo nombre, me contaba Héctor, se debe no a caprichos alquímicos sino a caprichos regionales (el antiguo dueño era fránces y amaba Lyon, una ciudad francesa), la soledad del joyero que alentaba el mito del alquimista solitario cenando en la casa solo rodeado de matraces.

Además ¿qué mejor oficio para un alquimista que transmuta metales en oro que una joyería que dice en grande Compro Oro?

Como digo, todo esto alentó mis ideas de que estaba en la pista correcta. Pero bastó una breve charla con el involucrado para desmontar todo el mito-timo.

El niñito que hay en mi quiso creer: pero el adulto, más sagaz y experimentado, le tomó del hombro, y viéndolo fijamente le dijo: “no te creas todo”. He aquí la verdad.

Ahora comprenderán mejor porqué soy escéptico, y escribo lo que escribo. Un fraude más al cajón.

SIN LUGAR PARA LOS HEROES: CONCURSO AMAZON Y EL MUNDO

Ezequiel Szafir, vicepresidente de Contenido de Kindle Europa, con Casimiro García-Abadillo, director de EL MUNDO. Foto: CARLOS GARCÍA POZO

Amazon y El Mundo lanzaron un concurso de novela inédita. Y como no podía dejarlo pasar, ya que tengo cuenta con Amazon y publicado algunos libros en versión Kindle, decidí escribir una idea vaga que me rondaba en la cabeza. 

El resultado ha sido : Sin lugar para los Héroes. 

El problema, a mi entender, es que ganar el certamen no tiene que ver con que lean los del jurado los libros y decidan sobre todos: sino por las ventas que haya tenido en dicho portal

He aquí el link donde aparece el mío. 

Como verán, posicionarse si no hay ventas, y ser escogido como ganador depende de si el autor tiene un gran grupo de amigos o familiares o inclusive potenciales lectores que adquieran su libro. Pero a priori los conocidos – amistades – son los que lo rankean para que ahí recién se interese el público en general. 

En mi caso estoy bastante solitario en este sentido. Y no es una excusa. Es la verdad. Los amigos que tengo - escasos - no tienen cuenta en Amazon para rankearme (no es necesario comprarlo siquiera para rankearlo, pero sí haber usado la cuenta Amazon comprando alguna cosa alguna vez). 

De modo que lo dejo para quien lo quiera leer. 

Es la historia de un hombre y cómo va cambiando paulatinamente a medida que el misterio de la desaparición de su hija menor lo carcome.

Toca la pedofilia, las redes o sociedades secretas de Snuff, y muchas cosas más.

El hombre, al final de su largo recorrido de autodescubrimiento, comprenderá que se enfrenta a fuerzas mucho más allá de sus capacidades. Y esas fuerzas terminan controlándolo a él. 

La idea es que sea una saga, pero ya veremos.

FOTOGRAFIAS DESDE AZOTEAS RUSAS


Una serie fascinante de imágenes de rusia desde las azoteas con curiosos personajes de carne y hueso.

¿Qué sucedería de verlos en una noche lluviosa?











Vía Livejournal

LEYENDAS DE BUENOS AIRES


Me leí la trilogía de un saque. Y aunque muchas historias parecen tomadas de los pelos, como le dije a Guillermo Barrantes por correo - uno de los autores - realmente muchas de las historias no las conocía, yo, que me jacto de saber de historias raras y leyendas sobrenaturales en Buenos Aires. 

Así que no pude parar de leerlas, porque uno, amén de ser escéptico, tiene su vena por lo fantástico, y más aun si está bien narrado. 

Esa es la particularidad de los relatos de Guillermo Barrantes y Víctor Coviello: están excelentemente logrados. 

¿Qué si son verdad o es parte de un producto literario de ficción?. 

Eso queda en el lector, como me refirió Barrantes cuando le indagué sobre cierta historia de la trilogía, pero asegura que son auténticos los relatos. 

Y puesto manos a la obra, como le dije a este hombre, en breve haré pequeños documentales referidos a mitos urbanos. 

A su vez, estoy preparando un libro sobre mitos urbanos siniestros. Mitos que poco tienen de sobrenatural, y si lo tienen, al final se revelan como macabros. 

 Así pues, para los amantes de lo fantástico, esta trilogía será de su agrado. Muy bien documentada históricamente, con rigurosidad en los detalles, y un lenguaje accesible y ameno para cualquiera. 

Hace tiempo un libro no me inspiraba a investigar, este lo hizo. E hizo desempolvara las historias que integrarán el libro que pienso escribir.

EL CONSPIRACIONISMO Y LA MAGUFERIA EN EL CASO DEL MONSTRUO DE FLORENCIA

Hace tiempo no me llamaba la atención un libro como El Monstruo de Florencia. 

Y ello se debe a que, por más que en los últimos tiempos me vengo armando de paciencia, no hay muchos libros que logren deslumbrarme o cautivarme. Se debe, principalmente, a que desde el primer capítulo puedo adivinar de qué irá la novela, y, por las herramientas literarias empleadas, saber los clichés o muletillas acostumbradas. 

Pocos libros rompen con esto. Pocos no son predecibles. Por eso, los Non Fiction tienen esa cuota de impredecibilidad que tanto me agrada. 

El Monstruo de Florencia fue un libro que me atrapó desde el primer instante. Muy bien narrado por Douglas Preston – el autor de la novela The Relic, cuya trama se hizo popular con la película del mismo nombre – y en colaboración con el periodista Mario Spezi, la novela narra cómo investigar un crimen a manos de un asesino serial, se convirtió en una lucha con altos funcionarios con tendencias conspiracionistas. 

Estos funcionarios abrevaban de un Blog de una mujer magufa, totalmente paranoica, e hilvanaban tramas oscuras y siniestras en torno al satanismo en los crímenes del Monstruo. 

Así, los encargados de llevar a buen término la investigación desecharon la llamada “pista sarda”, que era mucho más racional y con base en pruebas empíricas , y decantaron por una teoría irracional con fondos conspiracionistas donde incluían sectas satánicas lideradas por hombres ocultos en las sombras, ocupando puestos jerárquicos en la alta sociedad. 

A tal punto que a Preston se le prohibió la entrada a Italia, y a Spezi lo arrestaron como si fuera un terrorista de estado culpándolo de ser nada menos que el Monstruo, o bien de desviar la investigación conspiracionista hacia la “pista sarda”. 

¿Quién fue el monstruo de Florencia?. 

Todo apunta a cierto joven, del clan sardo, hijo de un bandolero, y que en el libro se brinda detalles sobre su perfil psicológico. 

 Este asesino sufriría de impotencia sexual y como forma de gratificación disparaba a las parejitas que fornicaban en los campos de Florencia, en zonas boscosas en soledad. 

 A las mujeres, no sólo les disparaba: les removía el pubis y la vagina, que se llevaba como trofeo. Las arrastraba fuera del coche – en donde había terminado de copular la pareja - y ahí procedía a mutilarlas. 

En un caso, rebanó un pezón y lo envió por correo con una carta burlándose. Recomiendo el libro a todos aquellos a quienes les interese el caso de uno de los más terroríficos asesinos seriales de la historia Italiana. 

Y también, para ver cómo el pensamiento irracional, en manos de gente de rango elevado, puede evitar que atrapen a un desalmado asesino y hacer que inocentes pugnen sentencias por crímenes que no cometieron.

EL LAGO BAIKAL CONGELADO


No tuvieron mejor idea que irse al lago Baikal, en los parajes siberianos, y tomarse fotos con el coche de fondo sobre ese suelo tan congelado.

Las fotos pueden ser excelentes fondos de pantalla.











EL POLEMICO ESTRENO DE LA SERIE COSMOS

Link imagen

Se estrenó Cosmos. Y como era de esperar, las réplicas de los creyentes no se hicieron esperar. Con una audiencia de 8.5 millones de personas sólo en Estados Unidos, y con un presentador que otrora fuera alumno del memorable Car Sagan, nada menos que el astrofísico Neil de Grasse Tyson, era obvio que si se hablaba del universo sin mencionar a dios en el asunto iban a crecer las críticas de parte de dichos grupos religiosos. 

En efecto, muy lindo lo de la tierra como una mota de polvo en un universo y multiversos, pero ¿Dónde está dios? ¿Por qué no se lo menciona? ¿Por qué hablaron de Giordano Bruno, quemado en la hoguera por decir que el Sol era una estrella más en el universo?. ¿Cómo van a decir que la Luna fue creada por el impacto de un asteroide contra la tierra? ¡Eso es herejía!. Y en 8.5 millones de espectadores – que no almas – más herejía todavía. 

Así es. Desaprueban todo. Porque todo lo que en Cosmos se dice va en contra de un martillo de la verdad: un libraco con supercherías de tiempos diluvianos escrito por gente que no conocía los iPod

Ahora me explico por qué la censura en una parte del documental que leí por ahí (click aquí). ¿Será así? ¿Alguno de la cadena Fox se sintió tocado en su creencia en el omnipresente?

Como sea, como dice Neil de Grasse Tyson, la Biblia y sus textos sagrados no son una fuente científica para nada. Y siendo así, lo que Cosmos revelará se ciñe a los descubrimientos modernos de ciencia, y no a leyendas medievales. 

ADONDE VAMOS? POR DAVID COIFFIER


Como insectos, como bacterias, eso es lo que parece a simple vista uno de los ángulos que nos ofrece David Coiffier desde Pixel’s Revenge en su video de timelapse filmado en todo el orbe. 

Este video, a mi entender, tiene un corte existencialista. Lo ve todo desde arriba, una mirada contemplativa y objetiva de la raza humana y la pregunta de ¿adónde vamos? ¿para qué estamos?. 

Para ello se recorrió algunos de estos lugares: París, Nueva York, Petites Dalles, Normandía (acantilados y la playa), Martinik (nubes), la isla de Mare, Nueva Caledonia, Queyras, Alpes, Toscana (nubes), La Clusaz, Alpes, (nubes del mar), - Ladakh, India, y Las Campanas, Chile (cielo de noche ). 

AGUA CONGELADA EN TIMELAPSE


El poder de la naturaleza expresado en su más abundante sustancia: el agua congelada. 

En este video impresionante, de la mano de los hermanos Patrick y Henrick Shyu, vemos, mediante la técnica de timelapse, el misterio de la naturaleza al desnudo en Islandia. 

Recomiendo verlo con volumen alto . Es impresionante. Y es un trabajo en la naturaleza que se renueva día tras día.

Lo que lo hace más sublime. 


EL CHARLATAN DE BRIAN WEISS AL DESNUDO

Debo decirlo de una vez. Hasta ahora nunca cerré una entrada de este blog para sus comentarios, pero me cansaron los comentarios en el artículo de Brian Weiss.

Parece ser que lo único que leen es el problema que tuve en aquel congreso con la gente que lo auspiciaba, en lugar de ver que aquello fue un detonante para buscar la verdad sobre este psiquiatra metido a médium y charlatán de categoría elevada. 

Veamos un poco los puntos que se deben rescatar de la "filosofía" de Weiss. 

1. No da información sobre el caso emblemático que le hizo cobrar fama. Da lo mismo si su personaje existió de verás o no, los creyentes no se cuestionan que no exista siquiera un audio de las regresiones (aunque sea con la voz distorsionada) o un documento que avale que existió la mujer con los traumas mencionados.

2. Weiss afirma que recibió de sabios del más allá, espíritus altamente evolucionados, este mensaje: “Debemos ser como Sai Baba que es amor en acción”. Ciertamente ya se descubrió, a través de innumerables videos, que Sai Baba fue un charlatán que hizo trucos de prestidigitación para encantar a las masas, que fue acusado de abuso sexual con sus neófitos, y hasta falló en su vaticinio de su propia muerte. 

3. Los propios errores de la doctrina de la reencarnación. Enumeré en este blog muchos de ellos. Explicaciones mucho más sencillas que la de creer que vivimos otras vidas. Entre ellas, la Criptomnesia, la memoria escondida de eventos que no recordamos haber vivido. 

4. Las técnicas de Weiss de regresiones esconden un problema: la falsa memoria. Se ha fundado inclusive una institución al respecto encargada de casos en personas a las que les han “inyectado” un falso recuerdo proporcionado por el propio terapeuta y sus arraigadas creencias personales. 

Si usted decide creer en la filosofía de Weiss contra el sentido común y el propio razonamiento lógico, es libre de hacerlo. Así también soy libre de decir lo que pienso sobre este personaje que lucra con la ignorancia ajena, que se rodea de populacho necesitado de respuestas sobre la muerte. 

Porque la muerte es el miedo que late en todo ser humano y quien se alce con respuestas sobre la misma es candidato al fervor y al aplauso…aunque lo que diga no sean más que puras mentiras.

LA CONVERSION DE LEV TOLSTOI AL CRISTIANISMO


Sin duda ha sido uno de los mejores escritores de todos los tiempos. En sus cuentos, en especial, narra moralejas con un sentido moralista incuestionable. Me refiero a Lev (o León) Tolstoi, escritor ruso autor de Guerra y Paz, Anna Karénina, Resurrección, entre otros muchos. 

Como ya comenté en otro informe, Tolstoi tenía una búsqueda espiritual que únicamente pudo encontrar paz con la idea de la existencia de dios. Era eso, o tomar la soga y colgarse, pues estaba realmente angustiado – desesperado – y otra forma no veía a la vida absurda, como él la definía. 

En su libro, Confesión, narra con lujo de detalles este proceso de conversión de ser creyente a ser ateo y de ateo a cristiano finalmente. 

Su creencia inicial era fruto de la idiosincrasia de su familia, por tanto, no le fue difícil desprenderse de la misma. 

Su ateísmo se había ido asimilando a través de las guerras en las que participó. A su vez, el presenciar una decapitación pública fue un hecho que lo hizo reflexionar mucho. 

“Cuando vi desprenderse la cabeza del cuerpo y los oí caer por separado dentro de la caja, comprendí, no con la inteligencia sino con todo mi ser, que ninguna teoría de la racionalidad de la existencia y del progreso podía justificar un acto semejante” 

Poco a poco, en sus años de juventud se sumerge en excesos de todo tipo que incluían el crimen: 

“No puedo recordar aquellas años sin horror, sin repugnancia y sin un dolor en el corazón. Mataba hombres en la guerra, retaba a otros a duelo para matarlos, perdía dinero jugando a las cartas, dilapidaba el fruto del trabajo de los campesinos, los castigaba; fornicaba, me valía de engaños. La mentira, el robo, la promiscuidad de todo tipo, la embriaguez, la violencia, el asesinato…No existe crimen que no hubiera cometido, y por todo ello me alababan”. 

EL ÉXITO LITERARIO Y LA MUERTE 

Empieza a escribir por vanidad. Tiene un enorme éxito pero eso no le conmueve en lo más minimo. En su mente resurge una duda que lo enfrenta al dilema milenario sobre la muerte. 

“Muy bien, serás más famoso que Gógol, Pushkin, Shakespeare, Moliere, y todos los escritores del mundo ¿y después qué?. 

En efecto, para Tolstoi, como para muchos grandes pensadores del pasado y presente, la vida no es otra cosa que un absurdo. 

“La verdad era que la vida es un absurdo”. Que nada de lo que hiciera tendría validez ante la muerte inexorable. 

“Y sin embargo, no podía detenerme, ni dar la vuelta atrás, ni cerrar los ojos para no ver que delante no había más que el engaño de la vida y de la felicidad, y los sufrimientos verdaderos y la muerte verdadera: el aniquilamiento completo”. 

Ante estas reflexiones pesimistas, era obvio que se abocara al suicidio: que lo deseara, lo soñara, lo buscara como un medio de liberación. 

A la idea se sumaban muchos filósofos que había reflexionado de igual manera. Uno de ellos, Schopenhauer

Por eso, “la idea del suicidio se me ocurrió con tanta naturalidad como antes las ideas de mejorar mi vida”. 

Pero era cobarde en este sentido; de otro modo no habría hoy día Tolstoi. Empleaba ingeniosos ardides para evitar quitarse la vida. 

No tentaba la idea. Aunque pensara que “ Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado”. 

LA INEVITABLE MUERTE 

“Hacia tanto tiempo que era de dominio público. Si no es hoy será mañana cuando lleguen las enfermedades y la muerte (de hecho ya se están aproximando) para los seres queridos, para mi y no quedará nada, salvo pestilencia y gusanos. Mis acciones, sean las que sean, tarde o temprano caerán en el olvido, y yo ya no existiré ¿A qué viene afanarse, pues? ¿Cómo puede una persona vivir y no darse cuenta?.” 

A esta conclusión, del todo lógica, llegaba Tolstoi en su plena madurez intelectual, atizado por ese abismo llamado muerte. Lo que plantea es razonable. Es lo que es: 1 =1. 

Lo refleja a través de una analogía con un cuento. 

Un hombre huye de un dragón, pero llega a un abismo. Antes de sucumbir a éste, se trepa en un árbol que crece al pie del mismo para evadir el dragón. Pero dos ratas gigantes vienen a roer el árbol y sabe que tarde o temprano caerá, o bien en las fauces del dragón o bien en el abismo. Su muerte es inevitable, y sin embargo, se aferra al árbol y lame la dulce miel que brota de sus hojas para tolerar lo que sucede. 

Este ejemplo lo extrapola a la gente común: nadie descuida que existe la muerte, pero hay cuatro formas de evadirla. 

1. Viendo el dragón e ignorándolo como si no existiera. 
2. Viéndolo y bebiendo toda la miel posible y buscando medios de extraer más miel para en el goce olvidar lo que se aviene. 
3. Dejándose caer a lo inevitable. Es decir: matándose. 
4. Viviendo en la desesperación sabiendo cual es el medio de liberarse: el suicidio. 

Este último camino opta Tolstoi - el mismo de Schopenhauer, Ciorán, y tantos otros - , y decide investigar sobre la inexorable muerte. 

Y en ello pone todas sus energías a lo largo de los años. 

“No lo hice con poco entusiasmo, por vana curiosidad; sino dolorosa, persistentemente, día y noche, como un hombre a punto de morir busca la salvación”. 

Así se topa con los pensadores que reflejan la misma desesperación que ya cargaba. 

LOS FILOSOFOS DE LA MUERTE 

Así es. La tarea que emprende Tolstoi lo sumerge en el nihilismo. En el pensamiento de que “el único conocimiento absoluto accesible al hombre era la absurdidad de la vida”. 

Busca en todos lados, se contacta con gente brillante y de pensamientos profundos, todos le sugieren a lo que él había llegado por si mismo: la absurda existencia

La pregunta que arrastraba este noble escritor ruso a los 50 años – y que le condujo a las puertas del suicidio - era una pregunta muy obvia que todos, más tarde o temprano, nos efectuamos en algún momento: 

“¿Para qué vivir, para qué desear, para qué hacer algo?” 

O formulada de otra manera: 

“¿Hay algún sentido en mi vida que no será destruido por la inevitable muerte que me espera?"

Ante la muerte todo es vano. Todos los sueños, deseos, frustraciones, ¿qué importancia tienen ante la muerte? Sólo una ciencia que se ocupase de resolver – intentarlo – el dilema puede invertir esta desesperación ante lo inexorable. O bien lo que finalmente logra Tolstoi: suprimir lo que le llevaba a esa desesperación y que ya veremos qué fue. 

Al investigar la ciencia, y los pensadores de su tiempo, concluye que esto no le sirve para nada: 

“Necesito conocer el sentido de mi vida, y el hecho de que ésta sea una partícula del infinito, en vez de darle sentido, destruye todos los sentidos posibles”. 

Entonces acuden a su mente los sabios de siempre: 

“No nos acercamos a la verdad sino en la medida que nos alejamos de la vida”, dice Sócrates

Ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros todo será olvidado, y lo mismo morirá el sabio que el necio”, así afirma Salomón, añadiendo que “todo es pura vanidad” y que, “no hay nada nuevo bajo el sol”. 

Si hiciera falta más para lograr su arraigado pesimismo, Tolstoi cita a sus tres fuentes preferidas: 

“La vida del cuerpo es un mal y una mentira. Por eso la destrucción de la vida del cuerpo es un bien, y debemos desearla”, dice Sócrates

“La vida es lo que no debe ser, un mal; y el tránsito a la nada es el único bien”, dice Schopenhauer

“Todo en el mundo, la necedad, la sabiduría, la riqueza, la miseria, la alegría, el dolor, es vanidad y nadería. El hombre morirá, y nada quedará. Y esto es absurdo”, dice Salomón

“Es imposible vivir sabiendo que el sufrimiento, el debilitamiento, la vejez, y la muerte son inevitables; es preciso liberarnos de la vida y de toda posibilidad de vida”, dice Buda

¡Como para no optar por el suicidio con estos apologistas de la muerte!. 

Como salida, se vuelca, en su investigación, hacia los Epicúreos, pero no encuentra nada que sea estable. Porque, aunque se revolcara en placeres, tiene bien nítido en su horizonte mental que lo acechan la enfermedad, la vejez y la muerte que, “si no hoy mañana, destruirán todos estos placeres”. 

La idea sobre el futuro de su muerte le impide el disfrute del presente. 

¿EL MUNDO ABSURDO O SCHOPENHAUER? 

La vida es un mal absurdo, se decía Tolstoi. Pero ¿Cómo es que la humanidad no desaparece? 

“¿Cómo es posible? ¿Por qué los hombres viven cuando podrían no vivir?. ¿Acaso sólo Schopenhauer y yo éramos lo suficientemente inteligentes para comprender la absurdidad y el mal de la vida?”. 

Al plantearse esta cuestión, comienza a visualizar que el equivocado podría ser él y no el resto. 

“Mi vida, la de los Salomón y los Schopenhauer, era la vida auténtica, la normal, mientras que la vida de miles de millones de hombres no era digna de consideración” 

Se da cuenta que buscando el sentido entre gente que lo ha perdido, será tarea vana. Entonces comienza a estudiar la vida del hombre sencillo, el campesino, el analfabeto, y comprende cómo funciona y donde encuentra el sentido de la vida. 

Así comprende que si el conocimiento racional lo lleva al borde del abismo, al deseo de la muerte, aquello que impida esa razón será la que lo salve. 

“El conocimiento racional, como lo presentan los científicos y los sabios, niega el sentido de la vida, mientras que la enorme masa de gente, toda la humanidad, reconoce ese sentido mediante un conocimiento irracional. Y ese conocimiento irracional es la fe”. 

DE LA RAZON AL SUICIDIO Y DE LA IRRACIONALIDAD A LA SALVACION 

Como dije, Tolstoi fue un hombre que no podía vivir sin dios. Y sus investigaciones lo condujeron a lo que más temía: no encontrarle sentido a la vida

Según él, la razón negaba el sentido de la vida, la coloca como algo absurdo. Le resta propósito trascendental. 

En tanto la fe, niega la razón, y al hacerlo, evita caer en lo absurdo, evita la necesidad de aniquilamiento o destrucción que ofrece el conocimiento racional y frío de la vida

“Donde hay vida, hay fe; desde el origen de la humanidad la fe nos ha dado la posibilidad de vivir, y los rasgos principales de la fe están en todas partes y son siempre los mismos”. 

Ciertamente donde hay fe hay vida: esto es algo ineludible. Una persona puede estar toda la vida teniendo fe en alguna quimera, algún descubrimiento científico, y por eso encontrarle sentido a su vida. 

 “La fe es el conocimiento del sentido de la vida humana, gracias al cual el hombre no se aniquila, sino que vive. La fe es la fuerza de la vida. Si un hombre vive, es porque cree en algo. Si no creyera que debe vivir por algo, no viviría”. 

Pero la fe que necesitaba Tolstoi no era cualquiera, ni científica ni literaria sino espiritual: necesitaba que existiera dios para que cada cosa que hacía tuviera eco en la eternidad. 

Quizá la fe ha sido un elemento imprescindible para la supervivencia humana evolutiva. Pero siendo algo abstracto, lo complicado es comprender cómo ha sido desarrollada por la selección natural como algo necesario para sobrevivir. Puede que sea como el orgasmo: no es necesario experimentar placer para la procreación del individuo, pero al experimentar placer hay muchas mayores chances de reproducción y eso favorece a la naturaleza - y en especial los genes. 

La fe puede ser como una herramienta para perpetuarnos y no erradicarnos. Todo esto, claro está, es especulación mia. 

No nos alejemos del artículo. 

LA FE DE LA SALVACION 

Tolstoi no tiene otra salida: debe considerar la fe como salvación, de otra manera el camino es aborrecer la existencia y desear quitarse la vida. 

La lucidez con que llega a esa fe no está muy bien explicada en su Confesión: más bien fue una experiencia transformadora interna cuya explicación racional se desconoce. 

Él lo llamó la “búsqueda de dios”, y el hecho de que miles de millones de personas vivían bajo esa sencilla fe fue el detonante. 

Descubre que el cristianismo es la llave de la Salvación. Y que al ver la vida de los campesinos y humildes, toda la verdad del Evangelio se hace evidente. 

Y en efecto, viendo a gente repleta de privaciones y sufrimiento, cuyo único consuelo es creer en ilusiones tranquilizadoras, pondera el temple de estos individuos ante la tragedia. Un mecanismo obvio de la supervivencia evolutiva, pero que Tolstoi vio como evidencia de dios o de una fe inquebrantable en dios. 

Distingue claramente dos formas de fe: la de los ociosos o aristócratas y la del campesino humilde.  

“Contrariamente a lo que veía en nuestro círculo, en el que toda la vida transcurría en la ociosidad, en la diversión y en la insatisfacción, veía que esas personas que trabajaban duro a lo largo de toda su existencia estaban menos insatisfechas con la vida que los ricos”. 

Y esto es obvio: el aldeano, el humilde, al carecer de tiempo para la introspección y la reflexión, se conforma con lo que tiene al alcance y , sea por costumbre o idiosincrasia, atribuyen todo a dios. 

Lo que se deduce de todo esto es que Tolstoi debió rebajar su enorme talla intelectual por miedo a la muerte. Y , como él mismo dice: “envidié a los campesinos por su analfabetismo y su falta de instrucción”. 

Ergo: tenía una necesidad apremiante de censurar sus conocimientos (la instrucción absorbida y su inteligencia) para evitar ver la nada y el abismo expresado en la pavorosa muerte. 

Su corazón no estaba apto para lo que su mente podía revelarle. 

“Y tan pronto comprendí que había una fuerza bajo cuyo poder yo me encontraba, sentí que había una posibilidad de vivir” 

En el desierto, una gota es océano y así es la vida del trabajador analfabeto: se ha ido acostumbrando con lo poco y la idea de dios rellena sus huecos existenciales que permanecen dormidos en su ardua vida hasta la muerte. 

CONCLUSION 

“Si existo, también existe la causa de que yo exista”, así pensaba Tolstoi. Y así, lentamente, iba asimilando la idea de un dios. 

 “Y bastaba con que lo admitiera un instante para que se alzara en mí la vida y yo sintiera la posibilidad y el goce de la existencia” 

De entre todos los dioses de diferentes religiones decantó por el que en su infancia había absorbido: el dios cristiano. Porque “solo vivía en los momentos en que creía en Dios”. 

La vida y sus experiencias de violencia le enseñaron que no podía existir tal dios. Pero la necesidad de salir de la desesperación, a sus cincuenta años, lo condujo aceptar el culto que desde su niñez había sido inculcado: el cristiano

“En esencia volvía a las cosas que habían formado parte de mi infancia y de mi juventud”. 

Vuelve a lo que en su momento le hizo bien, vuelve a la cultura y religión en la que se crió. Y si bien encuentra notables contradicciones con la fe, con el dogma, se acostumbra poco a poco a estas “paradojas” en pos de alcanzar su fraternidad con dios. 

Porque si algo no comprendía, se decía “es culpa mía, soy malo”. 

Así, su enorme intelecto fue retrogradándose hasta asimilarse al del campesino sencillo. Por eso, en muchas ocasiones huía de su familia y se quedaba con éstos a vivir: quería mimetizarse por completo, para vivir la verdad del Evangelio en las tristes vidas de estos pobres diablos. 

Nada de lo que hizo lo conformó: ni su notable éxito como escritor, ni su círculo social al que aborrecía, ni la talla de los pensadores con los que se cruzaba. 

Aspiraba a remediar el miedo a la muerte y nada más le interesaba. Y ponerle fin a ese miedo era algo elemental, prioritario. 

Cuando vislumbra la fe como salvación no duda mucho más tiempo. Culpando a la razón de todos sus males, decide sesgarla y quedarse en la irracionalidad. Y sabe que esto es así; pero no puede vivir de otra manera.

Al final, la verdad a la que termina aspirando este buscador lo confina en la mentira. Y así acaba sus días, escapando de su casa y muriendo en un tren al lado de su obsequiosa esposa. 


----