Investigaciones de campo

En este blog verás, en muchas entradas, investigaciones en el terreno donde suceden los fenómenos misteriosos.

¿Existe dios?

Encontraréis muchas entradas con nutrida información sobre el milenario tema de dios, su inexistencia o posible existencia.

Fotografía

Impresionantes imágenes a todo color.

Descubrimientos científicos

La lucha contra las enfermedades, el alargamiento de la vida, los genes.

EL ROBLE EN LA ALQUIMIA


En diversos tratados, desde Flamel a Cyliani y los Fulcanellis vemos que el Roble es un elemento recurrente en sus alegorías y explicaciones. 

¿Qué tiene de particular este árbol?. 

El roble ha sido desde siempre el símbolo de la fortaleza: su nombre en latín robur  significa fuerza. 

En efecto, se trata de una madera muy duradera y resistente. Ahora bien, en la alquimia es constante. Flamel alude al mismo cuando lo señala diciendo “mira este roble”. Fulcanelli dice que hay que fermentar en un vaso de roble la materia. Cyliani dice que su ninfa celestial sale del roble donde duerme. El escudo de Tomas de Aquino lo tiene presente con las flechas siendo clavadas en su superficie.



Algunos llegan a suponer que es el sujeto donde se inician las labores alquímicas ya que su carbón obviamente mancha los dedos tal y como los antiguos juraban que hacía la materia prima.

Conozco una técnica, que me aseguraron es cierta, en la cual se usan cenizas de roble y se manufactura una medicina.

Este es el resumen textual de la carta escrita en su día por un alquimista  a un servidor:

 " Un hermano que conozco lo hace solamente con esa sal y la ayuda del sol y de la luna en diez días. Dice que el procedimiento permite captar las dos energías. La del sol para la coagulación, y la luna para la disolución. Un solve et coagula. El método es no sacar la sal de las cenizas, y guardarlo todo para formar la piedra al blanco. El maestro que conozco lo hacía así, utiliza un tiempo que se acerca a la lluvia, es decir, muy húmedo, y hace un gran fuego de madera, y lo mantiene durante tiempo para llegar al blanco. Después se puede purificar con imbibiciones suaves para obtener la piedra al blanco. Si la ceniza es grisácea habrá que hacer muchas imbibiciones hasta el blanco. Y cuando tienen las cenizas bien blancas usa el sol y nada más para llegar al púrpura. Mi amigo hace varios fuegos sobre la misma ceniza para que al final todo se vuelva blanco. Se puede empezar con 500 gramos de cenizas. El agua de lluvia sirve solo para mantener la forma de la piedra. Se utilizan gotitas. Es para obtener una superficie muy blanca y perfecta para la cocción al sol. Se coloca agua de lluvia y expongo al sol hasta la sequedad, pongo más agua y vuelvo a secar. Así hasta el púrpura. Según mi amigo, el primero mercurio es el agua de lluvia, el disolvente universal de la naturaleza. Y después, la sal obtenida, es decir, las cenizas enteras, es el segundo mercurio, el hermafrodita." 

EXPLICACION 

En la ceniza es obvio que hay una sal blanca. De hecho, el antiguo sistema para obtener carbonato de potasio consistía en quemar maderas y ramas y lixiviar las cenizas.

Ahora que se aplique a las cenizas una constante humedad y sequedad lo que puede lograr es liberar esta sal mediante un lento procedimiento.

El alquimista Kamala Jnana utilizó su derivado para extraer del venenoso cinabrio su mercurio pues con un poco de agua reacciona exotérmicamente.

El carbonato de potasio se usa hoy día para fabricar jabones y vidrio.

Por eso el autor del Aurea Catena Homeri dice esto:

"Cuando los quimistas han quemado el carbón en cenizas, y de estas últimas han separado la sal por lixiviación, se imaginan haber operado mejor y haber separado lo fijo, pero que vaya a una vidrieria, vera allí que las cenizas se vuelven un cuerpo sólido que el fuego no sabría vencer; un cuerpo regenerado, glorioso, como una piedra preciosa; y concluirán de ello, si tienen un poco de juicio, que lo que rechazan es la parte más fija" 

En efecto, pensar en otra cosa que nos pueda proveer el roble es complicarnos lo sencillo.

Sirve también para fermentar, pues tiñe de dorado el agua de lluvia. Y sus paredes, en el caso de un tonel, desprenden un sedimento en el agua putrefacta que muchos asocian con el Guhr alquímico. Nada menos que otra sal.

En este paso a paso, de la web ArteFuego, podemos ver cómo se separa la tierra del agua dorada y luego por lixiviación se obtiene la sal blanca.






EL DESCUBRIMIENTO DE UNA NUEVA SUSTANCIA


La proeza del matrimonio Curie no sólo consistió en convertir toneladas de minerales en un decigramo del elemento radio con propiedades fascinantes, sino inaugurar toda una serie de hallazgos relativos a la salud con la radiación. 

Mientras con las otras radiaciones, desde los rayos X hasta las ondas de radio, la energía provenía de una fuente externa, esto no sucedía con los elementos radiactivos : poseían su propia energía, y podían emitirla sin que nada les afectara. 

Podían durar meses, años, ajenos al calor, la presión, los campos magnéticos, los reactivos químicos, etc. ¿Cómo era posible que sucediera esto?. ¿Era factible que el radio fuera un perpetuum mobile, una fuente inagotable de energía?. 

Pero según los Curie y Henri Bequerel, debía existir una fuente exterior (algo que era irradiado a la Tierra) que, de alguna manera, el radio utilizaba para perpetuar su energía. Sin embargo, Marie Curie sospechó que en realidad lo que estaba produciéndose era algo que afectaba internamente a los átomos, quizá se desintegraban. 

Pero hasta entonces la teoría atómica era algo inamovible, no se podía pensar que nada afectara la estabilidad y perfección atómica. La tradición científica que iba desde Demócrito hasta Dalton y Maxwell insistía en ese axioma. 

En 1897, sin embargo, descubrieron que con el torio, si se lo guardaba en un frasco sellado herméticamente ocurría algo increíble: aumentaba su radioactividad. Y al abrirse el frasco volvía a su estado anterior. 

¿Qué era lo que sucedía?. 

Ni más ni menos que una nueva sustancia estaba creándose; algo más radiactivo que la materia de la cual nacía. 

Ernest Rutherford demostró que era un gas lo que se estaba creando y que era capaz de aislarse porque si no se evaporaba rápidamente. 

De esta forma, con la ayuda de Frederick Soddy comenzaron a comprender que había una desintegración continua de los átomos de los elementos radiactivos, y que ello hacía que se transformaran en otros átomos. 

En efecto, no se trataba de otra cosa que una transmutación. Incomprensible para la mente físico o química de la época, pero sí atisbado por alquimistas

De ahí en más fue concluyente que la transmutación era inseparable de la radiactividad. Era por eso que del uranio, un metal duro, podía surgir un metal alcalinotérreo como el radio, un gas inerte como el radón, un elemento parecido al telurio como el polonio, formas radiactivas de bismuto y talio, y finalmente, plomo.

Con los espintariscopios, un juguete del siglo XX de los salones eduardianos, se apreció enseguida, a través de la visión de innumerables y pequeñas chispas o destellos que estás se debían a la desintegración de los átomos de radio, las partículas alfa que cada uno emitía al explotar. 

Era visto, entonces, que los procesos radiactivos afectaban al núcleo de los átomos. Y así, poco a poco, concibiendo que eran capaces de liberar fuerzas increíbles a través de su desintegración, se arribó al término de “energía atómica”. 

Frederick Soddy se preguntó si esa transmutación que se da de manera natural en sustancias radiactivas podía llegar a efectuarse de manera artificial. Años después la humanidad sería testigo del alcance de estas teorías con Hiroshima

OBTENCION DE MATERIAS RADIACTIVAS 

Es interesante llamar la atención de los largos y laboriosos procesos que emprendieron en la antigüedad los químicos y físicos para arribar a nuevas sustancias. 

El matrimonio Curie, es el claro ejemplo de lidiar con algo que los iba consumiendo poco a poco (sus diarios de investigaciones a día de hoy y al menos por 1000 años más deben cotejarse aislados en plomo debido a su intensa radiactividad). 

El trabajo era complicado siempre. Efectuar destilaciones, cristalizaciones, y arrancar de minerales ciertas sustancias increíbles (los Curie contaban cómo en las noches se acercaban a su laboratorio y podían ver la luminiscencia de sus matraces y retortas y todos los enseres que habían pasado por sus manos) 

Georges Urbain es otro ejemplo de arduo trabajo para dar con una nueva materia: efectuó 15 mil cristalizaciones fraccionadas para aislar el lutecio

Y luego se piensa que los alquimistas hacían una Gran Obra. Estos antiguos filósofos de la naturaleza fueron los auténticos hacedores de la gran obra humana del conocimiento.

El Matrimonio Curie en su laboratorio.

EL FAMOSO AGUA QUE NO MOJA LAS MANOS DE LOS ALQUIMISTAS


En innumerables tratados antiguos lo leemos como algo fundamental a obtener por los alquimistas. Se trata de nada menos que un Agua que no Moja las Manos. Un agua seca. 

¿De qué se trataba? ¿Cuál era su composición?. 

El secreto se ha mantenido durante siglos en el silencio. Pero quizá sea hora de convocar la explicación a tan antiguo enigma a la luz de la ciencia moderna. 

UNA SAL DEL AIRE 

En el libro danes “Tidsskrift for Physik og Kemi”, (København 1862) uno descubre la explicación de cómo el agua funciona en la atmósfera. 

Según las experiencias vertidas por un investigador llamado Schønbein, al evaporarse el agua en el aire libre se formaba automáticamente nitrito amónico: combinaba el nitrógeno del aire, el hidrógeno y el oxígeno. 

Lo que había hecho este investigador cualquiera puede reproducirlo: humedeció telas de lino con agua destilada y las expuso al aire exterior para que pudiera evaporarse despacio. 

Una vez secas, las volvió a sumergir en agua destilada y, tras destilar lentamente el agua comprobó que en el fondo quedaba una sustancia blanca como la sal. 

Posteriormente se supo que era nitrito amónico (NH4NO2). Así arribó a la conclusión de que este fenómeno mantiene irrigada a las plantas en su crecimiento, ya que desde su propia superficie, debido a las intensas lluvias ocasionales y al propio océano, siempre tiene lugar una constante evaporación. 

De hecho, y aunque no lo veamos, en el mundo tiene lugar un ir y devenir de vapores elementales, invisibles al ojo desnudo. 

Hoy mismo, con el cielo algo nublado, pero aún sin lluvias, he sido testigo de un hermoso arcoíris. La explicación está en que el vapor de agua está presente en la atmósfera y cuando inciden los rayos solares se produce el fenómeno del arcoíris. 

Podríamos decir, por tanto, que el aire es agua rarificada y que, al evaporarse “atrae” o “fabrica” una sal de la familia de los nitros. Se crea usando dos átomos de nitrógeno del aire al unirse con cuatro átomos de hidrógeno: 2N + 4 H = N.NH4. Lo que da el nitrito amónico: NH4NO2 al combinarse dos átomos de oxígeno en dicho compuesto. 

En antiguos tratados, como el Mutus Liber, vemos que los alquimistas dibujados en dichas láminas se empeñan en exponer al aire unas telas perfectamente estancadas a unos metros de la tierra, a las cuales luego se las escurre para obtener una sal en el fondo del balón de destilación (simbolizada con triangulitos). 



El detalle de que el cielo sea nocturno no debería tomarse a la ligera: un rayo de sol podría convertir la sal de nitrito en nitrato. 

EL EXPERIMENTO Y LA EXPLICACIÓN FINAL 

Lo que se forma realmente es una sal en el agua, en especial mejora la cantidad si es luna llena cuando se realiza. 

Lo que hay que usar, sí o sí, es agua destilada. 

Como fue dicho: se impregna la tela, se la deja secar al exterior, y se vuelve a embeberla con agua destilada. Luego se la escurre sobre un cuenco y se deja obrar la evaporación. 

Al final, en el fondo del pocillo quedara una fina sal blanca, soluble al agua. 

Ahora bien, los antiguos alquimistas llamaban “Agua que no moja las manos” a su materia con la que se hacía prácticamente la obra entera. 

La llamaban Agua porque nacía de un agua pero ya no era agua (era soluble), y que “no mojaba las manos” por su cualidad de sequedad. 

Esta sal seca, esta agua rarificada condensada en una sal blanca, no es otra cosa que el famoso Agua que no moja las manos alquímico. Es decir: el nitrito amónico

Fin del misterio.




CONCLUSIÓN 

La energía que encierra el nitrógeno puro – obtenido calentando nitrito amónico – es utilizada por la naturaleza para subsistir y regenerarse. Era natural que, como esta sal viene de un agua, se la hubiera llamado “agua que no moja las manos”. 

Fíjense de donde viene el amonio: materias descompuestas.
Imaginemos al alquimista descubriendo esta sal de donde aparentemente no había nada. Captada del aire mismo – que repito: el aire es agua rarificada -, allí en el fondo del cuenco, blanca y brillante y con inclusive capacidades explosivas si se la somete a los rayos del sol y se convierte en nitrato de amonio. 

Es curioso, además, que el ión de amonio no se halle en la naturaleza: no está presente en forma libre. No se puede aislar de ninguna manera ya que se descompone en amoníaco e hidrógeno. 

Sólo puedo continuar imaginando la sorpresa del filósofo naturalista antiguo con esta serie de hallazgos que merecieron su silencio por completo.

En efecto, como cita la Tabla Esmeralda: "El viento lo lleva en su vientre"

También replicado en el tratado Claro de Luna Químico.







Fuentes:
Tratados antiguos (docenas)
Alkymiens Mysterier - libro incunable escrito por la danesa Merelle.
Experiencia y amigos alquimistas
veáse: www.rhoend.com 

CUANDO LOS DESEOS SEXUALES SE TRANSFORMAN EN UN ENTE SOBRENATURAL : EL CASO DORIS BITHER

Escena película El Ente

Doris Bither era una madre soltera que vivía con sus hijos en California. Tenía cuatro hijos, una niña de 6 y tres varones de 10, 13 y 16 años. Cada hijo procedía de un matrimonio diferente. Este no es un detalle menor como ya veremos. 

Los hechos comenzaron en mayo de 1974. Sola en su habitación, de pronto percibió la presencia de algo a su lado. Pero no podía haber nada, no había nada. Un instante después esa sensación de presencia se apoderó de ella y un “algo” invisible comenzó a agredirla y abusar salvajemente de ella. 

Doris Bither

Los ataques sexuales de dicha entidad invisible la perseguirían a lo largo de los años. Según la descripción que ella hiciera, se trataba de una presencia masculina, grande, fornido. 

En las noches, cuando estaba sola en su cuarto, aquella entidad la tocaba y finalmente la forzaba golpeándola a que se dejara violar. Tan desesperada estaba que decidió buscar ayuda psiquiátrica. 

Pero quienes la examinaron no encontraron que tuviera algún problema, y decidió contactar con los investigadores de la Universidad de California, el laboratorio de Parapsicología que estaba por aquel entonces dirigido por el Dr Barry Taff. 

LOS HECHOS 

El caso de Doris B fue conocido como el caso Carla Morán, popularizado en una película del género de terror conocida como La Entidad o El Ente , basada en la novela homónima de Frank de Felitta, inspirada en los espeluznantes episodios vividos por esta mujer. 

Pero como todos, lo que se pensó a priori era que se trataba de fantasías de Doris, y los ataques eran inventados producto de algún trastorno mental de la mujer. Sin embargo, todo cambió cuando Barry Taff le vio las marcas que aquella supuesta entidad le había dejado en el cuerpo. 

Entonces el caso le produjo un notable interés. Y entrevistó a muchas personas, entre las cuales estaban los hijos de Doris y que atestiguaron dichos ataques. 

Taff igual seguía convencido de que el fenómeno se debía a un trastorno en la personalidad de Doris, e intentó por todos los medios encontrar una explicación por ese lado. Sin embargo, como los bestiales abusos continuaban, decidió trasladar un equipo para estudiar el fenómeno en la casa de Doris. 

Y aquí se produjo algo que dejó sobresaltados a los investigadores: mientras estaban en la casa aquella entidad se manifestó como esferas luminosas y arcos de luz. 



 Pero dejemos que sean los propios investigadores los que nos cuenten: 

“Empezamos a ver pequeños estallidos de luz, sucedían rápidamente. Intentamos fotografiarlos, pero sucedían demasiado rápido, y no conseguimos fijar ninguno. Trabajábamos con una Polaroid y una cámara fotográfica de 35mm.  
Estabamos en la cocina hablando con el hijo de 16 años de Doris cuando la puerta de un armario bajo se abrió de golpe y una cacerola salió disparada”, dijo Gaynor, uno de los investigadores. “Salió volando y cayó dos o tres pies más allá del armario. Yo me asomé por si hubiera algún truco o alguien escondido en el armario, pero allí no había nada. Ahí es cuando empezó todo”. “La mujer empezó a chillar, ‘está en el dormitorio’.
Nosotros corrimos hacia allá y fue cuando aparecieron las luces y tomamos las instantáneas con la Polaroid. La mujer gritó ‘está en la esquina’ y rápidamente tomamos una foto, pero salió descolorida. Doris volvió a gritar que estaba en la esquina y volvimos a fotografiar… otra vez descolorida. Pensábamos que la cámara se había estropeado, así que tomamos una foto de control. 
 
En ese momento Doris anunció que el ente se había ido. La foto salió perfecta” “Con la Polaroid tomamos la foto más interesante de todas. Doris dijo textualmente ‘está delante de mi cara’ y entonces tomamos la instantánea. En la foto puedes ver con claridad los botones de su ropa y las cortinas, sin embargo su cara aparece totalmente borrada. Repetimos la operación con idéntico resultado, y cuando ella dijo que ya se había ido, hicimos una foto de control y todo apareció normalmente.” “La tercera noche decidimos hacer la sesión en el dormitorio. Le pedí al ente que si realmente estaba allí que apareciese, y entonces la luz salió de la pared y se desplazó hasta el medio de la habitación. Empezó a girar y a expandirse en todas direcciones.  
Teníamos a nueve fotógrafos profesionales distribuidos por la habitación disparando sus cámaras desde todos los ángulos. Fue increíble, ¡esa cosa flotaba en medio de la estancia y era dimensional! Es imposible falsificar algo así sin disponer de sofisticados sistemas de laser”. Taff contó que en realidad había tres esferas de luz: una verde-amarillenta y dos de luz blanca. “Nosotros vimos bolas de luz. De algún modo las cámaras recogieron arcos luminosos… pero lo que nosotros vimos eran bolas de luz”. 

Este episodio había tenido lugar tras la llamada desesperada de Doris a medianoche a Gaynor:

“Ella me llamó en mitad de la noche llorando y fui hacia allá. Había sido golpeada, tenía marcas azules y negras por todo el cuerpo”, dijo Gaynor. 

Aunque los investigadores no fueron testigos de los abusos sexuales propiamente dichos, si pudo corroborar Gaynor algo que le dejó helada la sangre. 

En palabras del mismo: 

“Primero vimos cómo se formaba la cabeza y seguidamente los hombros. Después la luz fue descendiendo hasta que una silueta se dibujó entera. Era una luz verde-amarillenta. Cuando todo pasó, nos miramos unos a otros… No podíamos ni hablar.” 

Y Taff añade: 

“Cuando la aparición se esfumó, dos jóvenes ayudantes se desmayaron y hubo que sacarlos fuera del dormitorio”… 

¿QUE ERA AQUELLO? 

Algo peligroso. Algo con lo que no se podía lidiar, según Gaynor que nos cuenta: 

 “Una vez, el hijo de 16 años oyó a su madre llorar y fue al dormitorio. Vio como algo zarandeaba a su madre en la cama y, cuando se acercó a ayudarla, algo le golpeó en la cabeza y lo lanzó hacia atrás. El chico se rompió un brazo” 

Debido a que estaba en riesgo la vida de Doris, decidieron trasladarla al laboratorio de la Universidad de California. 

Allí construyeron una especie de habitación de cristal donde podía ser vigilada Doris a través de cámaras de vigilancia las 24 horas. 

Escena de la película El Ente


Sin embargo, aquel Ente no se iba a echar atrás y la siguió. En aquel laboratorio controlado tuvo lugar una bestial agresión sexual por parte de la Entidad. Habiendo muchas personas presenciándolo, Doris comenzó a moverse como si alguien la sujetara y la empujase. 

Boquiabiertos, vieron como "algo" la postraba en posición de cuatro patas, la pose del perrito, la del misionero y otras tantas que parecían arrancadas del mismísimo Kamasutra. 

Uno esperaría que en ambiente tan controlado y habiendo tantos testigos quedara alguna traza de evidencia de dicho ataque sexual. ¿O todos presenciaban con agradable gusto aquella especie de show porno ante la vista?. 

La explicación que dieron es que las cámaras no registraron nada que avalara una presencia sobrenatural. 


LA EXPLICACIÓN AL EPISODIO DE EL ENTE 

La historia de Doris es interesante para una novela de terror. Sin embargo, existen explicaciones que pronto arrojaron luz sobre el caso. 

Uno de los psicólogos, por ejemplo, descubrió que Doris había padecido durante la infancia  abusos sexuales. Si a esto le sumamos que se había casado numerosas veces y tenido hijos en cada matrimonio, lo que hace de su vida sexual algo intensa, podremos ver por dónde venía la cosa. 

En palabras de su hijo intermedio, Brian Harris: “Tuvo tantos novios y esposos que ya perdí la cuenta” 

En efecto, se trataba de una mujer con el libido elevado.

Como en los casos de estigmas generados por el propio creyente, es posible que Doris simulara ser penetrada por algo siniestro. 

De hecho, cuando adoptaba la posición del perrito, o cualquier otra de las del kamasutra, es obvio que fingía ser violada. Nadie puede someter a otra persona en la posición del perrito sin una notable resistencia. 

Desde luego, ella decía que el Ente tenía ayuda: dos enanos invisibles que la sujetaban. Y sin embargo, cuando adopta esa pose en el laboratorio estaba únicamente el supuesto Ente. 

A esto añadamos que no se obtuvieron ni una mísera grabación de los eventos. El Ente era evasivo a la cámara. Y las fotos que le tomaron donde queda empañada la cara de Doris jamás se dieron a conocer, solo se hicieron populares estas que adjunto en este informe donde se ve el arco de luz que puede tener mil explicaciones sin caer en Entes sobrenaturales. 

CONCLUSION 

La pesadilla : de Johann Heinrich Füssli


Más allá de lo incongruente que es que un ente invisible tenga placer espectral a través de un coito animal, lo que siempre me dio curiosidad es el alcance que tuvo esta historia. 

Incluso sus hijos afirmaban que “Todos experimentamos algún tipo de ataque. Empujones, mordiscos y arañazos”. Decían haberlo visto como una silueta cincelada, traslucida y nublada. 

Este fenómeno de contagio de la histeria de una persona a sus miembros de la familia es usual. Pensemos que únicamente uno de ellos era mayor y el resto susceptible a ser manipuladas sus creencias y emociones por un mayor. 

Imaginen a su madre simulando ser lanzada de un lado a otro, gritando, arrancándose los pelos, lanzando alaridos de terror señalando que un Ente la tiene atrapada. Es inevitable en los menores la sugestión, y en el mayor que la secundara en sus alucinaciones por su amor de hijo. 

Lo que muy probablemente sufrió esta mujer es un episodio de histeria de conversión. Semejante a las manifestaciones Cristicas que tienen los estigmatizados

Pero en su caso, la religión le tenía sin cuidado, lo que ella necesitaba era alguien capaz de solventar su intensidad sexual que siempre la caracterizó. 

Sin pareja, con ardientes deseos reprimidos por la numerosa familia que debía cuidar, el Ente era la forma más elocuente de evadirse y gozar, de un modo sádico tal vez, de sus deseos sexuales insatisfechos. 

Un episodio similar tuve ocasión de investigar en Buenos Aires. Se trataba de una tía que tenía y que vivía sola. 

Toda su vida la había pasado bajo el manto de sus padres. Al fallecer ambos, ella quedó sola y , al poco, comenzó a contar que alguien la visitaba y la tocaba, que abusaba de ella en las noches. 

Estaba aterrorizada. Mi tía jamás había tenido pareja, no se había casado, y, por lo que pude investigar, era virgen a los más de 50 años. 

La carencia de contacto carnal con un hombre y la intensa energía sexual reprimida dieron lugar, no me cabe duda, a que en las noches la visitara un Ente y ella experimentara la sensación de violación. 

Era mejor decir eso, que aceptar que su cuerpo tenía necesidades que su mente negaba. Lo mismo que sucedía en el pasado con los Incubus y las religiosas.

UNA BACTERIA CON MILES DE MILLONES DE AÑOS SIN EVOLUCIONAR


La imagen que vemos a un costado representa  nada menos que los fósiles de una bacteria de azufre de 1800 millones de años de antigüedad. Si se la compara con las actuales, que crecen en las costas chilenas, nos llevaremos una sorpresa: son las mismas. 

Esto, en opinión de algunos, contradice la teoría de Darwin pues se espera cambios evolutivos en tantos millones de años, y que no haya alternación es algo increíble. 

Como refería Charles Darwin, la vida evoluciona en base a los factores ambientales, de su estabilidad o no depende la alteración de esa vida. Es prácticamente inconcebible que tras tantos millones de años cualquier organismo no haya evolucionado. 

Salvo por un motivo: el entorno donde se desarrollaron estas bacterias no ha sufridos cambios importantes que permitieran una evolución. 

Esto es lo que afirmó J. William Schopf, profesor en la UCLA: 

“El entorno en el que viven estos microorganismos ha permanecido esencialmente sin cambios durante tres mil millones de años. Estos microorganismos están bien adaptados a su simple ambiente físico y biológico que es muy estable. Si estuvieran en un ambiente que ha cambiado, pero que aun así ellos no evolucionaron, entonces nuestra comprensión de la evolución darwiniana tendría un grave error”. 

En efecto, casi la mitad de la historia de la Tierra. 

Según las investigaciones, además, se sabe que estos fósiles se remontan a un momento en el que el clima de la tierra aumentó sus niveles de oxígeno (época conocida como Gran Oxidación) , generando así un aumento de sulfato y nitrato, que es la base de nutrientes que estos organismos necesitaban para subsistir.

LOS DEFECOS : LA ULTIMA NOVELA DE JARRE


La tengo escrita hace dos años o más. Y sin embargo, recién el otro día la corregí para su publicación. Al releerla me sobresalté a mí mismo por su intenso lenguaje. La dureza de las imágenes plasmadas a través de las letras fue un puño a mi rostro. 

¿Quién había escrito esa obra? No me reconocí como autor, como si una parte mía hubiera sido poseída por alguien perverso, desalmado, sexópata, violador, asesino y hubiera redactado sus memorias. 

El resultado, mal que me pese, es esta novela. 

SOBRE LA OBRA (en tercera persona)

Los defecos es la novela más dura jamás escrita. Sin perder cierta ironía poética, el autor nos hace replantearnos los excesos de la libertad y el convencimiento de que “sin dios todo está permitido”. 

¿Hasta qué punto el hedonismo es una forma de vida que afecta al resto de las personas?. Esta novela, por momentos erótica, por momentos cruda en lo policial, es un intento existencialista de comprender la condición humana y cómo algunos pueden llegar a hacerle frente a esa misma condición valiéndose de lo amoral. 

Si eres sensible, no la leas. El lenguaje es transmisor de imágenes, y las que esta novela ofrece son demenciales, terribles, horripilantes. No te dejarán dormir en paz. 

Sinopsis: 

Un hombre lo deja todo por su libertad. Abandona, casa, mujer, hijos, trabajo. En medio del desolado paisaje mental que se le abre, comienza a delinquir para obtener los medios que le otorguen gratificaciones temporales. Así, poco a poco, convertido en sicario profesional, volviendo loca a la entera sociedad, evolucionará a algo terrible y que no tiene nombre. O sí: un defeco.

Descargar la novela (click aquí)

Nota: si llegaste a este post, puedes solicitarme la novela vía email y te ahorras mucho más en el costo. De 2.99 puedes adquirirla a 2 dólares. 

LA NOCHE DE LOS DIABLILLOS DE NUEVA YORK


No hacía mucho había oscurecido. Me asomé por la ventana del Belvedere Hotel y miré las calles donde la gente trasegaba. 

A lo lejos los rascacielos cubrían toda mi vista y me pareció sencillamente fantástica aquella ciudad iluminada en la noche. 

En una ciudad nueva, sin conocer mucho de las cosas, se me hacía entretenido ir en las noches a fotografiar las calles neoyorkinas. Enfocar el lente de mi cámara y capturar momentos únicos. 

La primera noche deambulé con rumbo incierto obteniendo estas fotografías.  










LA ADIVINA Y LAS LEYENDAS URBANAS DE NUEVA YORK 

Ya la segunda noche mi rumbo estuvo mejor encaminado y rondé por el Central Park hasta llegar a donde atendía una adivina en la 48 th Street. 

En aquella esquina estaba ella, sentada con su mesita de las adivinaciones, en espera de algún incauto que se dejará acariciar los pulpejos de la mano para que le vaticinara el futuro. 

Me puse a su lado y le pregunté sobre leyendas urbanas de Nueva York. La joven me observó penetrantemente un segundo, y luego señaló la silla que tenía enfrente. Le dije que no tenía dinero para pagarle una sesión de quiromancia, que sólo era una consulta, pero insistió y me dijo que me iba a hablar de las leyendas. 

Me senté y ella se acomodó mejor. Noté la media sonrisa clásica del charlatán. Me preparé a recibir información chatarra. Algunos transeúntes nos observaban al pasar, pero sin darnos mayor importancia. 

- ¿Qué leyenda urbana conoces de Nueva York?. 

Foto de la psíquica en cuestión.
Pasó a referirme las archiconocidas: los cocodrillos gigantes de las alcantarillas, el clavo que cayendo del Empire State puede matar a alguna persona, las patinadoras fantasmas del Central Park, y el edificio Dakota que aseguran está maldito. 

Supongo que mi mirada debió indicarle que eso no me satisfacía. Y se lo hice saber, por las dudas. 

- ¿Alguna otra? Esas las conozco de sobra. 

 - ¿Y conoces los diablillos de la muerte?. 

- ¿Los diablillos de la muerte? No. Esa no. 

La adivina me miró regodeándose de lo que tenía para contarme. Se inclinó y , en un susurro, me dijo las siguientes palabras que rescato de mi memoria: 

- Un cliente me lo contó cuando le adiviné su destino en la palma de la mano. Había visitado un centro de masajes en cierta calle cerca de la Sexta Avenida. Pero se confundió y golpeó otra puerta, por lo que ahora el lugar de masajes ha puesto un cartel en la puerta para evitar confusiones. El hombre me dijo que le abrió un chino encorvado que le hizo pasar enseguida. Él pensó que se trataba del recepcionista de la masajista. Pero al seguirlo por la habitación descubrió que había todo tipo de rarezas en jaulas y peceras de cristal. Serpientes, arañas, iguanas, lagartos, y otros tantos seres como disecados o enjaulados. Inclusive un mono pequeño que está prohibido. Pero lo que más le llamó la atención fueron unas criaturas con forma humana en una pecera, pero cuyas pieles eran del más vivo color rojo. No medirían más de 30 centímetros. El chino le dijo que eran diablillos cuando le preguntó. Que salían 30 mil dólares y estaban todos ahora encargados. Se los alimentaban con una hierba especial, y no podían ver la luz del sol porque los mataba. En las tinieblas del lugar, me dijo este cliente, los veía casi fosforecer. Eran impresionantes. El murmullo que emitían erizaba la piel, me dijo, y noté que no mentía porque yo se la estaba viendo en ese momento que me relataba esta historia. 

Enseguida captó mi atención la adivina. Le pedí más detalles. La calle, el edificio. Necesitaba más información sobre aquellos supuestos diablillos. Ya en mi fantasía alocada me veía con la cámara en mano fotografiándolos para escribir una nota increíble. E incluso viendo de comprar – o robar, hasta eso podía llegar – una de aquellas criaturas para regalarle a mi hija. 

Y por más alucinante que parecía la historia, a todas luces un timo, estando en una ciudad extraña y nueva para mí me resultaba plausible que pudiera haber esa clase de criaturas. Mejor dicho: que hubieran hecho algún injerto con monos e iguanas dando por resultado esa cruza fantástica. 

Me engañaba, claro, pero era irresistible averiguar más. 

Una vez que reuní la información decidí investigar el posible paradero de aquel edificio con el chino vende diablillos. 

BÚSQUEDA DE DIABLOS EN DIARIOS ONLINE 

A decir verdad, tenía vagas referencias. No disponía ni de la dirección ni del edificio en cuestión, pero sí de un detalle: estaba al lado de una casa de masajes orientales. 

Decidí encauzar mis pesquisas por ahí mismo. Visité foros en internet, cotejé páginas web, al fin, encontré en http://newyork.craigslist.org/ varios SPA – o seamos sinceros: pseudo-spa – donde trabajaban orientales cerca de la Sexta Avenida. 



No había muchos, un par. Así que decidí salir una mañana temprano a cotejar estos lugares. No fue sencillo. Había puertas a otros departamentos en los largos pasillos que visité, pero no todas respondían. 

Algunas, evidentemente, estaban desocupadas, con los dueños ausentes, y otras tantas que me respondieron no me dejaron observar dentro. Tampoco eran chinos los que abrían las mismas. 

En la única que encontré un oriental, la puerta estaba abierta y salía un tufo terrible a comida agridulce con especias. Era muy temprano para soportarlo y se me revolvió el estómago.

Recuerdo que fue sobre el filo del atardecer, cuando se me presentó un problema digestivo mayor que hizo que recorriera desesperado las calles de Nueva York a la búsqueda de un baño donde poder mitigar la tensión estomacal. 

Y fue así que me crucé con un edificio en cuyo portero eléctrico había un cartel indicando casa de masajes. 

No estaba en mi lista. 

Y tras ir al baño, decidí que sería bueno explorarlo. 

AL LADO DE UN SPA DE MASAJES ORIENTALES 

Había un cartel en la puerta que advertía que estaba en el piso en cuestión. Decidí explorar sigiloso el silencioso pasillo alfombrado. La imagen parecía algo tétrica y decidí tomarle una fotografía con mi iPod. 

Golpeé la puerta más próxima al SPA y , tras esperar unos minutos, se abrió parcialmente, con cadena, dejando asomar el rostro de un chino devastado. 

Con el ceño fruncidísimo me preguntó que quería en un pésimo inglés. Dije que era comprador de animales exóticos. Cerró la puerta tan fuerte que deseché de inmediato ese departamento y avancé dispuesto a preguntar en otros. 

A medio camino oí un chistido y el chino asomado medio cuerpo gesticulando como loco que regresara. 

 - ¿Tener plata?. Lo dijo abriendo demasiado la boca : había pocos dientes intactos, el resto amarillentos y con rescoldos de alguna comida pegajosa. 

Me hizo entrar y pude percibir un olor fortísimo a ajo inundando el ambiente. Me dio náuseas. Pero los bichos raros a mis costados, las peceras y criaturas en formol, me sobresaltaron. 

Estaba en lo cierto aquel cliente y aquel mito tenía raíces auténticas. No podía creer que en un tiempo relativamente corto había dado con aquel lugar. 

Le pregunté enseguida sobre los diablillos. 

- Oh, demonios, sí, sí. Tener muchos. Acompañarme. 

Seguí al chino por un oscuro pasillo con una única lámpara que agonizaba de luz. Todo era bastante bizarro y me habría gustado tomar una foto, pero mi iPod hubiera despertado sospechas del chino y quería ver esos diablillos. 

Entramos a una habitación en penumbras con el brillo de innumerables peceras en las que había desde serpientes rojas hasta lagartos y peces de colores. 

Pero no tardó en catapultar mi atención una en la que había dos formas brillantes en la oscuridad. Me acerqué asombrado. Inclinándome, examiné esas criaturas. 

En la pecera había unas letras chinas que seguro los designaban. Se trataba de una especie de mono tití totalmente sin pelaje, con la cola amputada, y las orejas cosidas de manera que parecían humanas. 

Lo extraño era que estaban de pie, no encorvados. Y su piel era de una tonalidad fosforescente llamativa. 

Estaban de espaldas, como comiendo unas plantas de las tantas que atiborraban la pecera.

Lo miré al chino y le dije si podía fotografiarlos. 

 - No fotos, no. 

Frunció el ceño de tal manera que no insistí. Había adquirido ya un aire mafioso aquel hombre y no me extrañó que al darme la vuelta para ver a los diablillos, escuchara una puerta abrirse en algún lado y los pasos que se acercaban a dónde estábamos. 

Al girar vi que había dos chinos más, pero de traje negro y sacando pecho. Tenían las manos en los bolsillos de forma arrogante. 

INCENDIO EN EL EDIFICIO 

La situación había empezado a inquietarme. El chino era una presencia desagradable, pero sencillo de lidiar en caso de que se pusiera pesado. Ahora aquellos dos orientales no me hacían ni la menor gracia. 

- Diablos, 50 mil dólares – dijo uno de los chinos y me miro fijo con sus rasgados ojos. 

- No tengo ese dinero ¿cuánto me cobran por fotografiarlos?. 

- No fotos. No. 

La afirmación era terminante. Y ahora menos que nunca podía sacar mi iPod y tomar, aunque borrosa y oscura, una fotografía. 

Me limité a observar fascinado una vez más aquellas criaturas y salir. En la puerta ambos orientales me bloquearon el paso. 

 - Pagar por ver – dijo el otro que era más pequeño pero de porte desafiante. 

- No tengo dinero. ¿Cuánto cobran?. 

- Son 200 dólares verlos. 

- No tengo ese dinero. 

Revolví en mis pantalones y saqué lo que tenía: 45 dólares en cambio con monedas. Miraron mi palma y arrebataron de un zarpazo el dinero. Con un gesto de cabeza me indicaron la salida. 

Respiré aliviado y me encaminé hacia la puerta escoltado por el chino mugriento. Estaba abriéndola para irme, yo secándome el sudor de la frente,  cuando escuché gritos acalorados desde la habitación que habíamos dejado. 

Luego noté un resplandor que rápidamente identifiqué con el fuego. Uno de los orientales trajeados salió corriendo desesperado gritando palabras en chino y empujándonos para salir al pasillo. 

Ahí lo vi que arrancaba el extintor de incendios y se volvía a meter en el departamento. 

- ¿Qué sucede?- le dije al chino asqueroso que tenía al lado mio. 

Me miró absorto y sin decir palabra me empujó hacia el pasillo, cerrando con fuerza la puerta en mis narices. 

Bajé cuán veloz era, y ya en la calle me paré al lado de un restaurante Italiano donde una pareja de gringos pasaron y dijeron “mafia” señalando dicho restaurante. 

Pronto el humo impregnó todo. Y el intenso resplandor de las llamas se asomó por las ventanas de diferentes departamentos. 

El equipo de bomberos no se hizo esperar. Bajaron en tropel y miraron atentos el edificio en llamas. 

Al poco, habían contenido la mayor parte del incendio. Recordé que tenía el iPod y tomé algunas fotos aunque con no muy buena calidad.






CONCLUSION 

En el hotel Belvedere me puse a pensar mejor en el episodio vivido. Es evidente que aquellos diablillos eran el producto elaborado de una especie de mono al que se lo había sometido a un tipo de operación quirúrgica para aparentar pequeños seres humanos. 

La extraña luminiscencia de la piel podía ser producto de alguna clase de tintura con lo que los habían asperjado. 

¿Y el incendio?. Podría haberse debido a una mera casualidad; que sean diablillos, o demonios, como lo definió el chino, no significa que prendan fuego las cosas. 

Regresé en dos oportunidades, antes de irme de Nueva York, al lúgubre edificio donde estaba aquel SPA y la tienda china de especímenes. No volví a subir, pero esperé que algún oriental saliera para poder seguirlo. 

Nadie salió.

Inclusive visité el Barrio Chino de Nueva York indagando entre los vendedores al respecto de aquellas criaturas extrañas. 

Un chino de mirada entornada, que vendía hierbas medicinales, me dijo sin dejar de ordenar sus preparados y tinturas con sus dedos de largas uñas color ocre: 

“Aquí muchos sabemos que los diablos los traen de Japón la mafia de la Yakuza para protección e invocación de las fuerzas del inframundo. Dice una leyenda que quien tiene uno de aquellos demonios puede lograr inmunidad en las cosas que hace."

A mi pregunta de si eran inestables o si morían con la luz solar, el chino me respondió secamente. 

“Son seres de la noche, claro que les destruye la luz.” 

“¿Cualquier luz?.”, dije. 

“Cualquier clase de luz.” 

“¿Y cómo mueren?.” 

“Se prenden fuego, claro” dijo el Chino y no dejó de verme a los ojos. Incluso al notar que no iba a responderme más siguió viéndome a los ojos. 

Todavía, a varios meses de regresar de Nueva York, sigue atormentándome aquella mirada y el recuerdo de esos diablillos en la pecera con su débil luz en medio de las tinieblas.

EL NIÑO QUE VOLVIO DEL CIELO: UN INVENTO DESCARADO


Y siguen los fraudes editoriales. Ahora le toca el turno al librito de autoayuda “El niño que volvió del Cielo” que ha vendido más de 1 millón de copias en todo el mundo. 

Y no es para menos: en el libro apelan a un niño de 6 años que en 2004 sufrió un grave accidente de tráfico y quedó en coma: posteriormente, cuando despertó del letargo, contó que había viajado al cielo y estado en contacto con los séquitos seráficos y el propio Jesucristo. 

Como era de esperarse, relato tan estremecedor movilizó a la gente que adquirió el libro del niño. Lamentablemente para la editorial y el padre del niño ( un terapeuta cristiano con ínfulas de psicólogo) el comercio con la ignorancia de la gente acabó el marte pasado: Alex Malarkey confesó que todo fue un inventó suyo. 

"Por favor, perdonen la brevedad, pero se debe a mis limitaciones físicas. No morí. No fuí al Cielo. Dije que fuí al Cielo porque pensé que atraería la atención sobre mí. Cuando hice las afirmaciones que hice, nunca había leído la Biblia.  (..)" 

Pero no sólo la editorial cristiana del libro ha mentido sobre este hecho, sino sobre su propia curación. 

En la sinopsis encontramos estas afirmaciones: 

“Cuando Alex despertó del coma siete semanas después, no sólo se había curado -sin intervención médica- el más serio de los daños a su columna vertebral.(…)” 

Sin embargo, se sabe que el niño quedó tetrapléjico.

LAS ENFERMEDADES DE TIEMPOS MEDIEVALES

Anatomy Lesson of Dr. Willem van der Meer : fuente click aquí

Hace bastante tiempo que quería leer una obra como la de Noah Gordon, El Médico. Una trama muy bien orquestada donde brillase la antigua medicina de tiempos medievales. Donde las pestes, las enfermedades desconocidas que hacían mella de las personas, fueran volcadas en un relato estremecedor. 

Si con El Médico me dije a mi mismo “estoy leyendo una obra maestra”, con la continuación “Chamán” volví a decírmelo. 

 ¿De qué tratan?. 

El médico es una obra que comienza con una familia devastada y la adopción de los niños que quedan sin padres. 

De todos, uno de ellos, el protagonista de la novela, Robert J Cole, es adoptado por un cirujano barbero con el que recorre el mundo haciendo trucos de prestidigitación, vendiendo una Panacea Universal y curando a cuantos podían con métodos más o menos eficaces. 

Pero cuando su mentor muere, se da cuenta de los insuficientes conocimientos médicos que posee. Intenta aprender con médicos de la región, pero nadie es bueno, y salvo uno que le dice dónde debe ir a estudiar, no logra ser aprendiz de nadie. 

Decide ir a estudiar a Persia, con nada menos que Avicena. Y allí le esperará una travesía de 2 años donde conocerá de todo, donde se hará pasar por judío, donde aprenderá la lengua y religión musulmana, donde enfrentara la muerte, y conocerá aspectos de las enfermedades espantosas que asolaban aquellos tiempos. 

Entre esas enfermedades la del “estómago endurecido”, cuyo misterio le hace infringir la religión, que impedía la disección y estudio de los órganos humanos, intentando comprender cómo se producía. Así llega a la brillante intuición del apendicitis, que se cebaba con la vida de miles de personas en aquellos tiempos. 

Una novela magistral, debo insistir. 

Y Chamán, la segunda parte, es otra obra maestra. Hay sinopsis en muchos lados. No es mi propósito hacer otra aquí. Pero decir que aquella segunda parte habla de los conflictos con los indios sauk, cómo los expulsaban de sus tierras y esclavizaban a las personas. 

Uno siente en carne propia la injusticia.

El fuerte de esta historia es un horrendo crimen cometido a una mujer, la cual ha sido violada y brutalmente apuñalada. A través de toda la novela se intentará comprender quien fue, por qué, y cómo.

El conflicto de la religión en medio y el racismo patente de un Estados Unidos rebosante de inmigrantes, es otro aspecto muy interesante. 

Dos recomendaciones que no dejarán indiferente a nadie.