EN EL CONFIN EXTREMEÑO: LAS HURDES Y SUS LEYENDAS
Lope de Vega, “ Las Batuecas del Duque de Alba” (1638)
LUGAR: “Las Hurdes”
PROVINCIA: Extremadura
PUEBLO O CIUDAD DE REFERENCIA: Plasencia
No podía ser de otro modo. Apenas el automóvil tomó la suave pendiente que conducía a nuestro destino, ni bien pasamos unas derruidas casas, a los lejos se atisbó, como si augurase una macabra realidad nocturna, una densa niebla, que a guisa de manto algodonero , pretendía cubrir gran parte de la verde región con su humedad espectral.
Nuestro destino era Caminomorisco, un lugar de vistas fascinantes donde , como en todas las alquerías de las Hurdes, el misterio hacia gala de lo suyo: fenómeno ovni, apariciones espectrales, yacimientos y lugares arqueológicos, extraña y exótica zoología, y muertes causadas en circunstancias inexplicables.
Finalmente, luego de ser visitada por historiadores, reporteros, o figuras tan ilustres como Miguel de Unamuno y Alfonso XIII, en 1976 las Hurdes se anexan al resto de España.
Eso ya es pasado, pasado, pero no olvidado en las centenarias abuelas del pueblo que reavivan la nostalgia de otras épocas en la infinidad de arrugas del rostro , cuando exploran al incauto que desfila frente a ellas con viejas preguntas.
Las Hurdes tiene todo ese condimento que la hace , cuando menos, curiosa : Fenómenos inexplicables, leyendas, una oscura historia, médicos brujos o Zahoriles ( como aquel que prepara ungüentos para crecer el cabello, conocido “mundialmente” como Amador Rubio), mitos, arqueología insólita, etc. Pero ¿Qué hay de cierto en todo ello? Pues como ocurre con estas cosas, quizás casi nada.
BUSCANDO A FELIX BARROSO
El periodista Iker Jimenez, cuando había conversado con él por teléfono averiguando este punto, autor del libro “El paraíso maldito”, no me había especificado mucho donde encontrar a Felix.
Así, luego de peregrinar por medio Caminomorisco, preguntando a medio pueblo, localizamos la casa del bueno de Felix, profesor de Antropología.
Felix -había apuntado - “es la persona que mejor conocer la esencia y la magia del Paraíso maldito” Y ello lo corroboré maravillosamente en nuestra plática amena que mantuvimos frente a su casa.
Este episodio -uno de los tantos hechos curiosos que tiene la geografía hurdana-se remonta al año 1918 aproximadamente.
Nicolás, (Colás) Sánchez fue víctima -quizá la primera en estas circunstancias- de una especie de rayo con forma de pera que se coló bajo su caballo. Probablemente alguna centella que enseguida asociaron con ovnis.
Dos links de casos actuales:
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/371458.tormenta-electrica-deja-saldo-de-un-muerto-le.html
http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=198859
- ¿De que murió Colás Sánchez? –inquirimos ensimismados con la historia.
- Miren, si buscan el acta de defunción van a encontrar que figura a consecuencia de una enfermedad desconocida, luego se dijo que la causa fue una bronconeumonía fulminante, pero nada está claro, solo que algo raro atacó al pobre de Colás y lo dejó como cadáver.
- ¿Cómo podemos acceder a los legajos de defunción?
- Podéis ir al Archivo Episcopal de Cáceres donde figuran miles de legajos sobre cada uno de las alquerías Hurdanas, pero creo que yo tengo una copia.
Sin embargo, el bestiario hurdano es muy extenso, cuyo contenido está engrosado por personas sinceras, que han tenido en ocasiones para su desgracias o fortuna -según se mire- el ser protagonistas de hechos que no han comprendido y que, en todos los casos, nos retrotrae a ese pasado que tiene la región donde la ignorancia fue siempre muy asentada.
Como buen foco donde convergen leyendas o hechos naturales tomados como una realidad misteriosa, existen algunas que ahora voy a incluir, y son las más populares:
Por ejemplo: “ El duende de ladrillar” (1907) que hizo poner cartas en el asunto a la iglesia, “el espanto de Rubiaco” (1947), un supuesto ente de más de tres metros , sin cabeza que se paseaba por las alquerías , “El macho Lanú “ (princip. de siglo) , un personaje asociado con el demonio , de forma antropomorfa, “sombras errantes” (1983), figuras etéreas ataviadas en ropajes oscuros que aparecían ingrávidas en distintas curvas o barrancos, “El niño blanco” (desde hace siglos prolifera la leyenda, parecida a una de Buenos Aires),que surge con una especie de llanto que precede a la aparición de un supuesto ente identificado como el anima de un niño que falleció por el condado de Aceitunilla. Y hay más, por supuesto.Si a esto le sumamos el encanto de la región atiborrada de verde vegetación, y por ejemplo, como me decía Felix, de supuestos y “extraños grabados y símbolos con más de 5000 años de antigüedad”, tenemos todos los ingredientes para forjar leyendas y misterios gratis en torno a la región, olvidandonos por un momento aquel pasado poco glorioso.
NOTA Y CONCLUSION
El relato fue escrito hace ya bastantes años. Lo mantuve así, modificando ligeramente algunas partes, para mantener esa frescura que sentía al investigar estos temas. Debo agradecer a Horacio y a mi tío que me acompañaron en el viaje, y recorrimos juntos un buen tramo hasta esta región desde Madrid.
Horacio, el conductor, además me facilitó la cámara con la que tomé las fotos, dado que no tenía por aquel entonces ninguna. Sin su ayuda, sin su interés por encontrar un crecepelos misterioso en la zona (por el cual tuvimos muchas risas) esta historia no habría sido contada y no me hubiera enterado de la verdad de lo que sucedía en aquella región de primera mano.
Los libros de Iker Jimenez me habían entusiasmado, y corrí a buscar esos misterios. Pero la realidad siempre ha sido más cruel: no hubo tales misterios, sino engaños, leyendas, mitos, y una profunda ignorancia al entender fenómenos naturales conocidos.




