SOMBRAS Y APARICIONES : UN TESTIGO MIRANDOTE A LOS OJOS

La historia la hubiera delegado a una anécdota más. Pero encontré un comentario de Scott Corrales en Facebook, donde aborda la cuestión. Y me hice de ánimos. Y aquí, nuevamente, con la pluma/teclado bajo mis manos.
Estaba viviendo en Madrid, España, hace un par de años atrás. Cómo reconociéndonos extranjeros en países desconocidos, una chica y yo nos cruzamos un día por la calle. Nos hicimos amigos. Y un día, en un Café Bar por Moncloa me confesó su historia.
Por aquellos días mis temas para hablar eran siempre los mismos: ¿tuviste alguna experiencia sobrenatural en tu vida? Como si preguntar sirviera para efectuar una mini estadística anómala personal.
Ella me relató su experiencia. Estaba en las costas de Brasil, en Río de Janeiro, una noche bellísima, junto a su novio. De pronto, observó algo , como una sombra, deslizándose por encima de las olas. No eran surfistas, desde luego. Aquello no tenía facciones definidas, ni ojos, ni boca, nada. Era una figura oscura que parecía deslizarse encima de un monopatín sobre las olas.
Se acercó tanto como para verla en las arenas cálidas deslizarse sin esfuerzo. No sabía qué era, no era un buzo, no era una persona común. Del temor, se puso de pie con su novio y salieron de aquella playa. Nunca más volvió a ver semejante aparición.
Historias como esta desfilan a montón en el mundo. He entrevistado – sin ánimo de arrogancia - a cientos de personas en todo el orbe. No se trata de que las leí en algún libro, o me las contaron segundas personas: estuve cara a cara con el protagonista de la historia fantástica. Lo cual siempre endurece la crítica espontánea.
¿Y cómo dar orden a aquellas historias? ¿Cómo zanjar una explicación que sirva para todas las experiencias con lo extraño?. Es difícil tarea, cuando no imposible. Pero las explicaciones, para quienes las buscan, allí están.
SOMBRAS EN MEDIO DEL CAMPOAquellas sombras o figuras sin forma son inquietantes.
En Venezuela recogí un relato parecido de una aparición en la carretera.
La chica que me la relató contó (debo el tape para la próxima) que iba en coche cuando vio de pronto, al costado de la ruta, una anciana fantasmal, parada observando.
Las leyendas atribuyen tal aparición a una inminente tragedia en la carretera. Afortunadamente, son leyendas. Nada sucedió.
El 21 de febrero del 2002 la región de Salta, El duraznito, (a 15 km de Rosario de la Frontera) inundó los medios con sus historias de otra aparición fantasmal, o mejor: un Petiso descrito como una sombra que ataca a solitarios transeúntes.
Dicen que hasta seis denuncias hubo contabilizadas. El último relato es de un joven que se dirigía en bicicleta a lo de unos amigos cuando algo lo derribó.
Al ponerse de pie lo vio: “era una sombra negra frente suyo”.
Aunque le disparó, le propinó varios golpes e incluso lo apuñaló, aquella "cosa" era inmune a todo: como si estuviera peleando con su propia sombra, diría.
Pero aquella sombra le tomó de los cabellos arrastrándolo por el camino de tierra. El muchacho gritó desesperadamente. Y recién cuando un vecino se hizo presente la sombra desapareció tan misteriosamente como apareció.
CONCLUSIONESDesde luego. Coinciden. La sombra descripta en el artículo aparecido en el periódico guarda similitudes con el caso que oí en España de mi amiga.
¿Realmente existen estas presencias en el mundo? ¿O existen explicaciones racionales para resolver estos insistentes misterios?.
Lo cierto es que no hay ni hubo nunca una evidencia de tales fenómenos, de modo que debemos, por fuerza –y contra toda pasión – relegarlas al dominio de la mente, la subjetividad, los estados pocos conocidos de la psicología, e incluso estados alterados o sueños vividos que es un rasgo común de los seres humanos.
No pienso que me hayan mentido los protagonistas. Al menos, no todos.
Pero ciertamente, qué difícil se me hace decirle a un testigo de un extrañeza: lo has inventado, son delirios, alucinaciones, sueños vívidos, será un buzo, tomaste algo antes?, usas drogas?.
El trabajo del investigador no debe dejar puntos sin verificar, pues todos, incluso el más intrascendente, pueden ser la punta de la madeja que descubra la explicación formal.

