LEO TUSAM: ENGAÑOS A LA VISTA EN SUPERHUMANOS

El conductor es Leo Tusam, el hijo del famoso mentalista argentino. En principio vi el programa totalmente crédulo de lo que pudiera suceder. Pensaba que en verdad había Superhumanos entre nosotros. Creo que hay gente especial. Gente que se contorsiona. Que resiste el fuego. El dolor. El frío. Que escala con increíble destreza. Que tolera la respiración bajo el agua. Que puede quebrar hielos y maderos.
Pero no creo que haya gente que con tocar prendas - como vemos en uno de los programas que hace uno de los “Superhumanos” entrevistados por Tusam – se pueda adivinar a quien perteneció. Y muchos menos, tocar un sobre de papel y saber el contenido dentro.
Para mi desilusión, aquel clarividente uruguayo dice lograr estas proezas. Y lo peor: Tusam, bien conocedor de los trucos de ilusionismo, le da crédito a lo que dice. Supongo que la presión al trabajar con una producción tan importante hace que el detallismo a la hora de ser escépticos nos impidan ser todo lo rigurosos que quisiéramos. Quiero creer que es eso.
Sin embargo, el otro día veía en Tv como Tusam hipnotizaba a un conductor famoso para que se acueste en una cama de clavos. Decía – y mostraba – que eran clavos reales y lanzaba una piña (Ananá) para demostrarlo. Desde luego, en una fruta la superficie es menor a la de la propia cama, siempre se dañará.
Es como pararse encima de un clavo y ser perforado y pararse encima de 100 y resistirlo.
Si la superficie es grande, tal y como un torso humano, puede resistir su propio peso sin inconvenientes. No se trata de hipnosis, ni de milagros o técnicas yoguísticas secretas: es pura física.


Pero Tusan para vender su producto no decía eso: decía que hipnotizaría al conductor para que pudiera resistir a los clavos y no le pasara lo mismo que a la piña.
Desde ese momento veo con otros ojos al joven mentalista. Aunque se define como Superhumano, los que transitan en el ambiente del ilusionismo saben que, a igual que su padre, lo que hace son trucos de magia (que incluyen las consabidas leyes de la física).
Por eso, en su programa de Superhumanos, cuando se trata de casos realmente interesantes, no los consulta con médicos especialistas.
Ejemplos: el maestro de Kung Fu que dobla y quiebra las espadas con el cuello; el especialista a quien consulta es un profesor de Chi Kung, o sea, nada.
Ningún médico que mida la superficie donde dobla las lanzas (en el cuello) nadie que detecte la porosidad de su piel mientras está concentrado. La razón: se descubriría el fraude.
Creo en una máxima: si no hay rigor crítico, hay espacio para el fraude.
Lo mismo sucede con aquellos que se acuestan en vidrios: lo hace cualquiera, porque sucede lo mismo que en la cama. Mientras la superficie a posar sea mayor que la de filo, la piel no se daña. Ahora, si el hombre se acostara sobre un único vidrio en punta sería fatal, sobre muchos, bien distribuidos, el peso se reparte de manera equitativa.
Otro ejemplo es el que memoriza en 45 minutos (sí, en ese tiempo) un libro de más de 200 páginas. Ni yo, que he escrito novelas, podría leer las propias en menos de 5 hs. Me considero buen lector, y no creo que podría leer un libro de 200 páginas en menos de 8 horas. Ahora bien. El problema no es leerlo. ¡Es memorizarlo! ¡Y en 45 minutos!
Y el Superhumano de Tusam lo logra hacer en este tiempo record. No sólo lo lee, sino que lo memoriza. En ese caso, sí consulta a un médico que le hace una tomografía computada en el cerebro del prodigio, pero no detecta nada. Lo que haga en especial aquel hombre se debe a otros factores desconocidos (¿un engaño de la mano de la productora?).
Y hay algo en la expresión afectada del memorioso que es harto sospechosa. Aquello de llevarse la mano al ceño y cerrar los ojos en lugar de leer las páginas. ¿A qué se deberá? Parece más digna de un actor que de un hombre prodigio memorizando contenido(pero esto es sólo mi impresión subjetiva).
Luego tenemos la imposible resistencia de Tusam al hielo. El efecto lo produjo en pleno Obelisco de Buenos Aires, Argentina.
Se congeló por varias horas. Demostrando así un control absoluto de su mente. Claro, lo mismo han hecho otros ilusionistas pero sin necesidad de decir que es a través de su mente. Se sabe que es un truco. Y muchos programas lo han demostrado sin lugar a dudas.
Si fuera un milagro de su mente, los que viven en Iglús en la Antártida deberían estar jactándose de su audacia.
Ahora, me pregunto, ¿por qué hace todo esto Tusam?. La fama. Indudablemente. Le atrae el mundo de la farándula porque desde niño ha sido parte de su vida, como acompañante y asistente de su famoso padre. No lo culpo. Es así.
Aunque parezca esta una crítica despiadada a Leo Tusam no lo es. Porque comprendo que desde pequeño su mundo ha sido éste en el que vive. El mundo de la televisión, la farándula, los trucos de magia transformados en poderes de la mente. Así es. Y no hay nada que hacerle.
Sólo pediría, en honor a la verdad, que hubiera cierto rigor crítico cuando entrevista a personajes que , positivamente, son un fraude. Y que si no lo son, o al menos eso le parece, les haga un estudio exhaustivo avalado por científicos.
Porque, que un ilusionista e hipnotista como es Leo Tusam, permita que un hombre diga que puede tocar prendas y saber a quien perteneció, que afirme resolver crímenes con su don de clarividencia, es caer en la superstición medieval.
Yo he rechazado en dos oportunidades entrevistas y documentales en la Tv, (una de ellas dejé a medio terminar un documental de Infinito por lo cual me insultaron durante semanas) cuando se trataba de avalar un fraude.
Y el dinero no me sobra, para nada. Trabajo de un empleo que detesto, y dispongo de pocas horas para hacer las cosas que quisiera. Pero así y todo, tengo respeto a la verdad. Algo que hoy día, lamentablemente, es tan difícil de conseguir como agua en el desierto.




